
Dentro del apoliticismo que caracteriza hoy a la juventud, hay que resaltar la sensibilidad y el interés de un reducido grupo de jóvenes de Acción Católica. Estos jóvenes motivados por la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual del Vaticano II (Gaudium et spes), consideran un agravio a la fe cristiana, que es encarnación en el mundo en todo tiempo, el menosprecio de la vida pública que se ha impuesto en la espiritualidad actual.
Ellos representan la vuelta al compromisoo en la vida pública de los años 60, que el entonces obispo Mons Guerra Campos abortó. No obstante, hay que decir que siempre que se ha suscitado el tema ha provocado una doble reacción contrapuesta y esto ocurre hoy todavía. Para unos, todo lo que se refiere a asuntos públicos es ajeno a la fe ya que esta tiene su radio de acción sólo en el ámbito privado de la conciencia en el que nos relacionamos con Dios. Estos tienen una visión muy conservadora del cristianismo.
Otros, por el contrario, creen acertadamente que este reduccionismo a lo íntimo y privado corta las alas a la fe que, como el Espíritu que la nutre no tiene un lugar acotado. Por tanto la fe debe abarcar a toda la vida del creyente, que como en cualquier hombre o mujer tiene una dimensión social. Para ellos Dios se revela en la historia que viven los seres humanos. Obviamente, estos están en línea con el documento conciliar citado y con los teólogos que mejor le han interpretado.
Según estos teólogos, el cristianismo no se resigna a verse reducido a la relación de lo privado, como se empeña en imponerle el mercantilismo dominante, que reclama en exclusiva el espacio público para conformarlo según sus intereses. No, "Dios también es Señor de lo público y quiere ser servido allí en justicia y en verdad".
En semejante todo se expresaban en el Sínodo de Obispos de América: "La privatización de la fe, según el pensamiento liberal más radical, o la reducción de la misma al ámbito estrecho de los criterios de cada cual, negando al creyente en Cristo y a la Iglesia todo derecho a intervenir en la colectividad...No se puede privar al mensaje de Jesucristo de su innegable alcance social".
Lo lamentable es que ha sido muchas veces la Iglesia quien, en connivencia con los sistemas económicos vigentes, calla, cuando la opción del Evangelio es muy clara en favor de los pobres y su defensa frente a estos poderes que los oprime y los empobrece cada vez más. A partir del C. Vaticano II la comunidad eclesial no tiene justificación si se empeña en vivir la fe en el ámbito exclusivamente privado, ignorando la dimensión pública mundana que corresponde a su carácter encarnatorio.
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Creo, David, que sí se agotó el libro Compromiso político en el Vaticano II, que versa sobre una parte de la teología surgida del Concilio, ¿Tú te ofreces a hacer una nueva edición un poco corregida? Por mí con mucho gusto, es decir, sí.
Saludos
Pero vamos a ver, Francisco ¿está agotada esa edición del libro Compromiso político en el Vaticano II?
¡Que manera de hacer publicidad gratuita a la editorial de Los Paulinos!
¿Cuántos ejemplares se han vendido?
Me ofrezco a editar ese libro y mejorar la edición.
Miércoles, 30 de mayo
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo
José Manuel Bernal
Sor Gemma Morató
José Alegre
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.