
El Nudo de la Cuestión
Inspiración
Revalación
Dios Autor
Libros inspirados
Eso que llaman "inspiración", "libros inspirados", no es más que eso: sus autores supieron, con la ayuda de su fe, intuir algunas huellas, a veces confusas, de Dios en la historia de su pueblo en la historia de la humanidad. Y esa historia, sin sentido, con frecuencia escandalosa y errante, recobra cierta luminosidad oscura para los que quieran ver. Eso les ocurrió a los creyentes israelitas gracias a una tremenda humillación, un fracaso total. El Antiguo Testamento es el fruto de un fracaso digerido a la fuerza:
"Porque me has llevado y conducido a las
tinieblas y no a la luz, es bueno esperar
en silencio la salvación del Señor (Jeremías
3, 2 y 26).
Pero se ha exagerado. El An5iguo Testamento no es un hallazgo de Dios. Sólo es una aproximación. Una ayuda. Un tenue amanecer entre nubes. Un camino, no un encuentro. En el Antiguo Testamento no hay un retrato fiel de Dios ni de su rostro, ni de su pensamiento. No hay respuestas unívocas de catecismo y con sello de garantía. Sólo hay huellas, pistas que van llevando, en un proceso lento, hacia la sorpresa oculta desde el comienzo de los tiempos; Jesús de Nazaret.
Y el mismo Jesús no se olvidó de decirle a los suyos, según nos recuerdan los evangelistas, que ni con él estaba todo dicho. Quedaban muchas cosas por decir y que ya se irían aclarando a lo largo de los tiempos. "Mucho me queda por deciros, pero no podéis con ello por el momento. Cuando llegue él, el Espíritu de la verdad, os irá guiando en la verdad toda" (Juan 16, 12-13).
La verdad sobre Dios, sobre Jesús, sobre el hombre. La historia no quedó cerrada. Sigue abierta. El universo y el hombre son seres en evolución. Todo está sin cerrar. No existen ideas terminadas. Para el creyente en la Divinidad, junto a esta evolución, dentro de esta evolución, produciendo este evolución "camina Dios", se cierne su Espíritu. Lo mismo que principio de los tiempos: "La Tierra era un caos informe; y el aliento de Dios se cierne sobre las aguas" para sacar adelante su creación (Génesis , 1, 2).
Ni la llamada creación ni la llamada redención están acabadas. Ni siquiera sabemos con claridad qué es "creación" o qué es "redención".
El que detecta la presencia de Dios en el caos de supropia vida, en el caos de la historia de la humanidad, está inspirado, intuye a Dios. Eso es precisamente la fe. Porque "ahora no se ve la luz, oscurecida entre las nubes" (Job, 37, 21).
Y no hay revelación si no se mantienen las puertas abiertas por la fe. "Te doy gracias, Padre, porque has revelados todo esto a los pequeños".
El Dios de los isrealitas comenzó siendo un dios tribal en competición con el resto de los demás dioses. Desde el principio descubrió a Yahvé no como a un Dios Algo, sino como a un Dios Persona, extraño y contradictorio, cerca y lejos. A veces lo imaginó cruel como los demás dioses, tan vengativo. Y encima, al final, un perdedor. Y es que la historia de la creación y la historia de la salvación -o si se quiere la historia de la plenificación humana- camina junto a una sucesión de teofanías progresivas de Dios, como un negativo que se ha "revelado" con la marea del tiempo, o con el caer de las legañas de los ojos inmaduros del ser humano, en medio de la oscuridad para que no se "des-vele".
Dios se va dando a conocer en la medida en la que el mundo y el hombre se van construyendo. O puede que no sea Dios el que se va dando a conocer: teofanía, sino que es el hombre el que va encontrando, en su desarrollo progresivo, a Dios que siempre está ahí. "Pues resulata que Dios estaba ahí y yo lo había visto (Génesis 28,116)
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Fernando, tú das por supuesto que ya tenemos fe cristiana y en nuestro caso que nos acompaña una larga tradición cristiana es así, pero yo hablo en general, porque el hombre por el mero hecho de nacer ya en ese mismo momento es ciudadano de un pueblo y luego unos descubrirán la fe cristiana y se bautizarán y otros no, pero ciudadanos somotos todos sin excepción. Es algo muy simple, pero riguroso. No te he contestado antes porque he estado fuera y no llevaba el ordenador.
Saludos
Escribe usted en sus palabras de presentación: " Antes que cristianos somos ciudadanos ".
Eso es completamente falso.
Primero cronológicamente, nos hacemos cristianos por nuestro Bautismo, y luego poco a poco al tener ya uso de razón, nos confirmamos y nos vamos haciendo progresivamente ciudadanos.
Por lo tanto, primero somos cristianos y luego y después ciudadanos.
Hay que escribir y pensar con rigor.
Saludos.
Miércoles, 30 de mayo
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo
José Manuel Bernal
Sor Gemma Morató
José Alegre
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.