El Blog de Francisco Margallo

Nueva Teología Política Europea (curso)

24.08.10 | 10:00. Archivado en Teología política
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Fotografía de Bonhoeffer
en la portada del libro
Cristianismo y Secularidad
Francisco Margallo Bazago

Capítulo Octavo

La división de clases rompe la unidad de Dios

6. 2 Economía e historia de salvación
(Cont.)

Es, pues, una exigencia del amor cristiano que no es verdadero cuando se hace impasible y cómplice de que la situación se perpetúe. Por tanto, su opción es una mediación de carácter político y, en consecuencia, el amor cristiano tiene necesariamente esta misma dimensión política.

Pero ¿por qué la opción de clase en el cristiano? Sencillamente porque la fe y el amor buscan eficacia histórica. No basta, por tanto, una actitud subjetiva o sentimental, sino que es necesario estructurar la sociedad en línea con los valores del reino de Dios.

La opción de clase así entendida es para Leonardo Boff el cambio teórico teológico más importante desde los tiempos de la reforma protestante", una revolución copernicana en la Iglesia, que desborda el contexto eclesial latinoamericano y concierne a la Iglesia universal.

Como sintetizando todo esto, Juan Pablo II apela a la dignidad del hombre, para solucionar el problema de la pobreza en el mundo. Toda su doctrina parece constituir una Antropología teológica en este sentido. Ya en su primera encíclica, refiriéndose al Concilio Vaticano II, dice:

En diversos pasajes de sus documentos ha expresado la solicitud fundamental de la Iglesia a fin de que la vida en el mundo sea más conforme a la eminente dignidad del hombre en todos sus aspectos para hacerla cada vez más humana.

El hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión, él es el camino primero y fundamental de la Iglesia (RH, 13).

Más tarde insistía en Laborem exercens: La Iglesia cree en el hombre, piensa en el hombre y se dirige a él, no sólo con la ayuda de los múltiples métodos del conocimiento científico, sino ante todo a la luz de la palabra revelada del Dios vivo (LE, 4).

En el comienzo de la Sollicitudo rei socialis se puede leer igualmente: La preocupación social de la Iglesia, orientada al desarrollo auténtico del hombre y de la sociedad que respete y promueva en toda su dimensión la persona humana, se ha expresado siempre de modo muy diverso.

La insistencia de Juan Pablo II en estos temas responde a su conocimiento de la situación que vive el hombre, tanto en los países capitalistas como en los marxistas. En ambos se considera al hombre un instrumento de producción o de consumo, siempre en función del dinero.

A uno y otro sistema los denuncia el Papa en la Sollicitudo rei socialis calificándolos de inhumanos y perversos (SRS, 17). A la sociedad capitalista fundada sobre el interés personal y la competitividad la misma encíclica contrapone la solidaridad y el respeto a la dignidad humana que pide el evangelio.

Lo paradógico de su pontificado tan comprometido socialmente es que haya propiciado un episcopado y unos movimientos eclesiales con muy escasa sensibiidad social.

Bibliografía
R. Aguirre, Opción por los pobres, MiA 1981
L. Boff, San Francisco de Asís, Santander 1982, Id. Teología de la liberación: la opción por los pobres, Salm 27 (1980); Id. La fe en la periferia del mundo Santander 1981.

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Cristianismo y Secularidad
Manual de Nueva Teología Política Europea
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