Buscando a Dios en la historia
(Cont.)
Babilonia
Junto a los canales de Babilonia -hoy Bagdad- constató el pueblo israelita algo muy serio: su Dios no era "el más poderoso". En la Tierra había otros dioses (u otras fuerzas) más poderosos que el suyo. Su pueblo no era el más protegido. ¿O quizá su dios no era tal dios?.
Nabucodonosor, Babilonia, el exilio, fueron para los hebreos el gran desastre nacional. El fin de la hitoria. El despertar de un pueblo. El fracaso de un dios. Peor que el derribo de las Torres Gemelas en Nueva York.
Se acabaron los reyes "ungidos". Fin del Estado de Israel. Dejó de ser "pueblo elegido" para convertirse en "pueblo sometido". Desde entonces no volvió a ser Estado hasta 1947 d.C. Se comprende que en las brumas de Babilonia se fraguara el sueño mesiánico del pueblo de Israel. El mesianismo es la útima esperanza. Y la esperanza brota cuando no hay presente. Dd ahí que la esperanza sea la virtud de los pobres y de los fracasados. Los pobres por no tener no tienen ni presente.
Es muy comprensible el fiasco que supuso Jesús el de Nazaret con aquellos de su "eu-angelio", buena noticia. Sería buena o mala, pero ciertamente no era una segunda edición mejorada de la edad de oro, el Reino de David. Lo de Jesús fue un intento fallido. No cumplió con las espectativas ni del pueblo ni de los que habían creído en él: la soñada restauración del Estado de Israel.
Incluso después de morir y sabiendo que estaba vivo, "ellos se reunieron para preguntarle: Señor, ¿es en esta ocasión cuando vas a restaurar el reino de Israel?" (Hechos 1, 6). Dos versículos más adelante se despide de ellos para siempre. ¡Qué sensación de fracaso se debió llevar consigo el pobre Jesús! No había entendido nada.
Luís Alemán Mur
La Ingenuidad de Jesús.La venganza de la Torá
Ed. Nueva Utopía 2002
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Bienvenido, Manuel. Sí debido a su radicalidad algunas expresiones de Alemán Mur resultan extrañas. Pero visto todo el contexto del libro, lo que pretende es despojar al Antiguo Testamento de la carga de nacionalismo que contiene tendente siempre a la creación del reino de Israel. Lo que pretende el autor es resaltar el mesianismo de Jesús. Verdaderamente toda la Biblia encierra un lenguaje mítico que hay que saber adaptar o reelaborar su mensaje permanentemente. Es una labor siempre abierta y muy interesante. Para entender mejor lo que dice conviene leer siempre el post anterior.
Un cordial saludo
D. Francisco, yo creo que Jesús nunca se sintió fracasado, sino enviado, consciente que el grano de trigo ha de morir para dar fruto. Y, efectivamente, sus discípulos no entendieron nada de nada; sólo con la perspectiva del tiempo y en el recuerdo y añoranza de su persona fue cuando comprendieron que habían sido testigos de algo excepcional que no podían guardarse para ellos. Pero el evangelio no habla de un fracasado (si acaso a los ojos puramente humanos); ya que no puede considerarse así a quien, tras vencer a la muerte, se considera a la diestra de Dios Padre. Aunque seguramente sí que se sentiría terriblemente solo, abandonado, en los momentos difíciles de la cruz. Un cordial saludo.
Miércoles, 30 de mayo
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo
José Manuel Bernal
Sor Gemma Morató
José Alegre
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.