J. Ortega y Gasset
Capítulo Cuarto
El Socialismo
(Cont.)
El sueño de un hombre socializado
Este es el sueño de Ortega y de otros muchos pensadores frente al liberalismo rampante de antaño y el neoliberalismo salvaje y globalizado de hoy. Hacia 1930 observa con estupor y entusiasmo, a la vez, un despertar en Europa hacia la vida pública.
La vida oculta y cerrada se va debilitando. Ya el que quiera meditar y gozar de intimidad ha de acostumbrarse a hacerlo dentro del estruendo colectivo y bullanguero que ha invadido todo, incluso el recinto sagrado de la familia antes fortaleza inexpugnable. Se hace materialmente imposible estar uno a solas consigo mismo. La fortaleza inexpugnable de la familia se va abriendo, porque cuanto más avanza un país menos importancia se concede a la familia.
Ortega hace otra observación curiosa al respecto. Siempre se había reconocido que el corazón de la familia era el hogar, pero esto ha sido sólo una interpretación romántica. El verdadero sostén de la familia no era el dios Lar ni el pater familias, sino el criado. Tan pronto como empezó a escasear el servicio doméstico, los lares, la paternidad, el altar familiar comenzó a evaporarse.
Hoy queda de vida familiar en el estilo clásico tanto cuanto queda de servidumbre. Sin criados ha tenido que simplificarse la existencia doméstica y al simplificarla se ha hecho incómoda. Hasta ese momento predominaba en Europa la educación y el fomento de la individualidad. Se había convenido que la vida tomase un carácter individual, que cada cual al vivir se sintiera único; eso es lo que significa individuo.
Pero esto ya ha cambiado de dirección. Desde hace dos generaciones, dice en en el momento en que escribe (1930), el europeo tiende a desendividualizarse. No se sabe si esto será un cambio transitorio o será irreversible, lo cierto es que muchos europeos sienten necesidad de dejar de ser individuos y disolverse en lo colectivo. Es más, estos hombres consideran una delicia sentirse masa y no tener un destino exclusivo.
En una palabra, el europeo se socializa, a pesar de que tal socialización es una operación que no se contenta con exigirme a mí que lo mío sea para los demás, sino que me obliga a que lo de los demás sea mío. Es decir, me obliga a que yo adopte las ideas y gustos de los demás. Prohibida toda exclusividad, incluso las convicciones de cada uno.
La divinidad abstracta de lo colectivo ejerce su tiranía y causa graves estragos en Europa. La prensa no respeta nuestra vida privada y hasta se cree con derecho a juzgarla, el Poder público nos pide entregar mayor parte de nuestra vida a la sociedad y las masas protestan contra cualquier tipo de exclusividad.
Esto no es nuevo en la historia humana, argumenta Ortega, ha sido lo normal, lo raro era el afán de ser individuo, único. Lo que sucede hoy no es más que retrotraernos a los tiempos de Grecia y Roma, en que no se concedía a la persona libertad para vivir por sí y para sí. El Estado tenía derecho sobre toda su existencia.
Posiblemente esta furia antiindividual se debe a que las masas, en el fondo, se sienten débiles ante el destino. A este propósito Ortega cita una página de Nietzsche que refiere cómo para las sociedades primitivas, débiles ante las dificultades de su vida, todo acto individual era considerado un crimen y el hombre que intentaba serlo era tenido como un malechor. Había que comportarse siempre y en todo conforme al uso común.("Socialización del hombre", El espectador, 161-165. Antología. Alianza Editorial, Madrid 1980.
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Carmina, me ha llenado de satisfacción lo que dices del más famoso filósofo español y que algunos lo sitúan entre los cutro mayores que ha habido en el mundo. Es una lástima que sea poco conocido en España, porque el régimen de Franco le marginó, por estar muy comprometido en la instauración de la república en su tiempo. Eso explica que España haya ido con cuarenta años de retraso respecto a los más importantes países europeos. Los españoles apenas le conocen, le conocen más en Argentina que aquí. Era un genio que atisbaba el futuro con mucha claridad, como que Europa ya al principio del siglo XX decía que iba a ser pronto Los Estados Unidos de Europa o una federación de estados. En fín que si los españoles hubieran conocido a Ortega otro gallo nos cantaría. Yo le debo a él lo que soy y le estoy muy agradecido.
Un saludo
2 cont...
NO HAGAIS CASO DE LO QUE LA GENTE OPINE, NO OS DEJEIS CONTAGIAR POR LAS OPINION AJENA, EL ALMA QUE PIENSA, QUIERE, SIENTE POR CONTAGIO, ES UN ALMA VACIA...
Con este escrito para los niños españoles, en el Volumen de Nuestra Raza, 1928, por la edit Hispano Americana Reus, renueva, segun mi perspectiva Francisco, los valores fundamentales de la vida, desde una actitud, dialogante y ética, que va directo a la "consciencia" en la cual siguiendo con las palabras de Ortega y Gasset, en las cuales el individuo coexiste en sociedad, cuando espresa que: "vivir es habernosla con algo, con el mundo, pero especialmente con uno mismo"
Carmina
Maravilloso Francisco me ha parecido tu post, del pensamiento Orteguiano, me llama la atención especialmente, cuando el ser social te introduce en este proceso, de "desindividualización" al disolverte en lo colectivo, para sentirte y ser masa, que te obliga insospechada y sutilmente a considerar como "natu que los demas sean , mis gustos, mis ideas, agregaria que hasta irrumpe esta desintegración, hasta dominar mis creencias...
Desues de ello, que José Ortega preveia, hace casi un siglo, son realmente llamativos y me impactan sus palabras, HOY, sin embargo desde lo mas intimo de su pensamiento, pretende dirigirse con especial cercania a la niñez española de su tiempo, que son en esencia las nuevas generaciones que se formaron, a mediados del siglo anterior, haciendo un llamado vital:
Miércoles, 30 de mayo
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo
José Manuel Bernal
Sor Gemma Morató
José Alegre
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.