
Fotografía de Bonhoeffer
en la portada del libro
Cristianismo y Secularidad
Francisco Margallo Bazago
Capiítulo Octavo
La división de clases rompe la unidad de Dios
4. Humanización del trabajo
Marx denunció en su día la forma de trabajo de la sociedad moderna, que engendra la alienación total del hombre. Hoy constatamos que tenía mucha razón. Pero no sólo acertó en esto, sino que criticó asimismo la injusta división del trabajo que no tiene en cuenta el talento de los individuos y el interés general de la sociedad, rigiéndose ciegamente por las leyes capitalistas de producción de bienes.
De este modo el producto del trabajo, esto es, la mercancía es quien determina la actividad del hombre. De ahí que el capitalismo sea considerado intrínsecamente inmoral y esté condenado por la doctrina social de la Iglesia; como veremos en el próximo apartado.
La proposición materialista de Marx al respecto no hace más que constatar un hecho histórico y denunciar el carácter materilista del orden social que hoy existe, en el que una economía incontrolada rige las relaciones humanas. Por lo que podemos decir que el carácter materialista de la doctrina de Marx le viene impuesto por la sociedad misma que se siente obligado a analizar.
Su análisis comienza con un hecho económico reconocido por la economía política clásica: en la sociedad moderna, "el trabajador se hace tanto más pobre cuanto más riqueza produzca y cuanto más aumente en poder y extensión su producción. Mientras más bienes produza, más barato se vuelve el obrero. La depreciación del mundo humano va de la mano con la explotación del mundo objetivo".
Su argumentación, paradógicamente, está avalada por la economía política clásica de Adam Smith y JB Say, la cual admite que aun la gran riqueza social no significa más que pobreza estacionaria para el obrero. En el pensamiento de ambos, la pobreza no se debe a adversas circunstancias externas, sino que es el resultado del modo de trabajo existente. "En la condición progresiva de la sociedad, la destrucción y el empobrecimiento del trabajador son el producto de su propio trabajo y de la riqueza que él mismo ha producido. La miseria surge, pues, de la naturaleza de la forma de trabajo predominante" en la socidad moderna.
Evidentemente, esta forma de trabajo repercute negativamente en el desarrollo de la vida de toda persona, por lo que las instituciones, leyes y relaciones económicas no pueden ser tratadas como un conjunto de hechos aislados y objetivos, puesto que constituyen una nueva configuración histórica en la que se desarrolla la vida de los hombres.
Sin embargo, una vez más es preciso denunciar que las categorías económicas estén determinando la existencia humana. El trabajo es mucho más que una actividad económica, es la actividad existencial de los humanos. Porque su vida es fundamentalmente un quehacer.
En cambio, en las condiciones creadas por la sociedad capitalista el producto, es decir, el trabajo se ha hecho independiente del productor, esto es, del trabajador. Y un obrero alienado de su producto, de su trabajo, queda alienado de sí mismo. Su trabajo ya no le pertenece y el hecho de que pertenezca a otro significa una cruel expropiación, que afecta a su propia esencia personal.
En semejantes términos se ha expresado más recientemente Carlos Taibo profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, a propósito de la globalización económica neoliberal y el nuevo desorden que ha traído al mundo, muy particularmente a las clases trabajadoras y empobrecidas . No obstante, cada vez hay más políticos y sindicalistas honestos que abogan porque se conceda al trabajador el protagonismo indiscutible que le corresponde en el proceso de producción.
El tema es de suma actualidad ahora entre nosotros y en la misma UE, donde se está tratando de hacer una nueva reforma laboral, como consecuencia de las deficiencias del sistema económico-financiero imperante. Desde aquí deseamos se le conceda el mayor protagonismo posible a los trabajadores y que no se vean una vez más postergados a un segundo plano.
Bibliografía
H. Marcuse, Razón y revolución. Alianza Editorial, Madrid 2003
C. Taibó, Cien preguntas sobre el nuevo desorden, Madrid 2001.
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Cristianismo y Secularidad
Manual de Nueva Teología Política Europea
Ed. Tirant Lo Blanch, Valencia 2007
Por francisco Margallo Bazago
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---Cambiar el mundo desde la política
www.porunmundomasjusto.com
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Tomátelo como quieras, Moisés, pero esto no es más que constatar un hecho histórico del desorden social l existente hoy en el mundo y que sufren los trabajadores, particularmente los de los terceros mundos. Hay en España un movimiento político de gente jóven que aspira a convertirse en partido político. En las ´pasadas elecciones se presentaron, pero no consiguieron los votos suficientes para entrar en el Parlamento. Ahora lo intentan de nuevo. Es el que anuncio al final de los artículos: www.porunmundomasjusto. En los próximos días celebran su asamblea anual. Puedes constatar con ellos, si te apetece.
Saludos
¿Debo suponer que este artìculo estè redactado en serio?
Miércoles, 30 de mayo
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn