El desinterés del ciudadano medio español por la política, después de más de treinta años viviendo en democracia, es evidente. Tal vez esperábamos más de los políticos, que hemos tenido o que estos no han sabido o no han querido despertar en nosotros motivaciones que nos llevaran a ocuparnos de la vida pública, que es patrimonio de todos. Lo cierto es que sigue en pie el juicico de Ortega en algo que insiste mucho: "El español necesita más que nada ser político".
Urge, pues, superar esta apatía política que arrastramos, si no queremos ser más tiempo víctimas de ella. El peligro de que los representantes políticos que nos hemos dado, usurpen nuestra responsabilidad es real, cuando estos se percatan de que nos desentendemos por completo de los deberes públicos. De donde se deduce que hemos de rebelarnos contra esta apatía y no parmanecer más tiempo en ella.
La robustez de un pueblo no depende de su potencia industrial, agrícola o comenrcial. El potencial de un pueblo no es el económico sino el político. Si la política conserva su espíritu virtuoso en la gestión del bien común, todo irá bien, pero, si la política se prostituye, todo irá mal. En consecuencia, es ella el tesoro más valioso que hemos de proteger. El argumento que se suele usar, para que los ciudadanos no nos conformemos con que los diputados nos representen en el Palamento, es que el único lugar donde no está el pueblo es aquel en que está su representación. (J. Ortega y Gasset, Obras Completas II, 136ss y X, 66, Madrid 1983)
Ya Rousseau había expresado este pensamiento con mucha radicalidad: "Tan pronto como un pueblo se da representantes deja de ser libre y, además, de ser pueblo" (El contrato social).
También en nuestros días el filósofo francés R. Garaudy critica la vieja concepción de los partidos políticos engendrados por el sistema parlamentario burgués, basados en la delegación y alienación del poder, que desde fines del siglo dieciocho sigue siendo un medio de confiscar la iniciativa de la base, para convertirla en monopolio de unos cuantos dirigentes. El aboga porque la historia de todos sea hecha por todos y no impuesta por algunos R. Garaudy(Una nueva civilización, Madrid 1979).
Con la asignatura "Educación para la ciudadanía" puede que esa utopía sea realidad algún día. El C. Vaticano II se ha hecho eco de ello cuando dice: "Hay que prestar gran atención a la educación cívica y política, que hoy día es particularmente necesaria para el pueblo y sobre todo para la juventud, a fin de que todos los ciudadanos puedan cumplir su misión en la vida de la comunidad política"... (GS 75, 5).
Otros más recientemente hablan de socializar la política frente a la privatización que los profesionales del puesto público vienen repitiendo y llamando sarcásticamente una "democracia representativa"(Pablo Castellano, El País 4-X-1981).
La teología política ha reflexionado también sobre eltema y sostiene que en las instituciones representativas hay sumisión a una imagen visible. Esto es idolatría. Dicha idolatría política, y la alienación brotan cuando el poder de los representantes sobrepasa el de los representados y cuando el pueblo se inclina ante su gobierno (J. Moltmann-JB.Metz-W.Oelmüller, Ilustración y teoría teológica
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Estimado don Francisco:
"Se reprueban tambièn todas las formas polìticas, vigentes en ciertas regiones, que obstaculizan la libertad civil".
"Pero cuando la autoridad pùblica, rebasando su competencia propia, oprime a los ciudadanos, éstos no deben rehuir las exigencias objetivas del bien comùn; les es lìcito, sin embargo, defender sus derechos y los de sus concidudadanos contra el abuso de tal autoridad".
"Banquete pascual (la eucaristìa) en el cual se recibe como alimento a Cristo". "Reciban del mismo sacrificio el cuerpo del Señor".
Eso, tambièn, es lo que dice el Vaticano II y, efectivamente, no hay que darle vueltas.
Cordialmente
Moisés, el calificativo de torpes a los políticos, habrá sido algo accidental en Ortega, porque él valora mucho a todo el que se dedica a la actividad polítia, ya que incluye a esta entre las virtudes públicas. Claro, si se compara al político con esa virtud tan noble, todos ellos quedan en un nivel muy bajo y seguro que muchos de los que él conociera en el Parlamento estarían a ese torpe nivel. Lo que quiere decir que los ciudadanos hemos de saber elegir mejor a nuestros representantes en la vida pública.
Con la asignatura Educación para ciudadanía ocurre lo mismo, dependerá de quien la haga y de los que la impartan, a los que también nosotros hemos de vigilar, sobre todo los padres de los escolares.
Respecto al Concilio Vaticano II, puedes ver lo que dice en la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual, Gaugium et spes (GS 73-76, particularmente 75, 6). Yo digo lo que dice ahí y no hay que darle vueltas.
Un cordial saludo
Ciertamente, Carnina, como bien dices, por el mero hecho de nuestra condición social y de vivir en sociedad somos políticos, aunque no lo seamos de oficio, que sólo son los que se dedican a hacer política. Pero en realidad ellos son nuestros representantes, es decir, que nosotros hemos delegado en ellos nuestra propia responsabilidad como ciudadanos. Por tanto, nosotros no perdemos nuestra condición política y en cualquier momento le podemos retirar la confianza que hemos puesto en ellos. Es lo que hacemos en las elecciones mediante el voto cada cierto tiempo. No obstante en ese intervalo ellos cambian de careta y no cumplen el compromiso adquirido con nosotros de gestionar el bien común de todos. Cuando esto ocurre ya no nos represntan y en teoría deberían ser cesados, Sin embargo hay unas leyes que los amparan a ellos, como cumplir el tiempo del mandato etc.etc. En todo caso, creo que hay muchos espacios en los que podemos intervenir nosotros y no lo hacemos por
d
Completemos, don Francisco, la cita de Ortega en el primer pàrrafo, con otra cita del propio Ortega:
"El polìtico, incluso el famoso, es polìtico precisamente PORQUE es torpe"
Y hablando de cristianos y Rousseau, citèmosle: "Los verdaderos cristianos estàn hechos para ser esclavos"
Y sobre la Educaciòn para la Ciudadanìa, no conozco a nadie que no la estime conveniente y aùn necesaria; lo que se trata es cual es su contenido y què pretende enseñar. Permìtame que me repita: tambièn en el franquismo habìa una asignatura asì,que se llamaba Formaciòn del Espìritu Nacional e incluso habìa algunos textos buenos, como el de Gerardo Lagüens Marquesán.
Y no retuerza al Vaticano II: dice lo que dice y lo que querìa decir, no lo que algunos quieren que diga, que es lo que hubieran querido que dijera.
Cuando yo era pequeño se decìa: menos Franco y màs pan blanco. Pues eso.
Saludos
Pensaba, que todo ser social, nos lleva a ser seres "politicos", en la medida que nos interesamos por el acontecer que nos rodea, atentos a los problemas que surjan en las sociedades en las cuales coexistimos, nos volvemos pro-activos, cuando nos involucramos en acciones, que lleven al bien comun, una cosa es ser polico y otra muy distinta es hacer politica, esta ultima es la que vemos en nuestros paises muy a menudo, en los politicos, que se suben en nubes y hacen promesas de campana, que nunca las llevaran a cabo, porque nos enganan, para ganar adeptos, y con ello cumplir sus estrategias para llegar al poder. y desde alli subir el peldano personal, que aterriza en cubrir sus propias necesidades e intereses.
Sin embargo el ser politco, es incluir al PUEBLO, compromiso y responsabilidad, para luchar por la justicia, lo que es digno, solidario y caminar con el pensamiento de UNIDAD, que es ciertamente proyecto de Dios...
Carmina
David, yo no veo diferencia alguna en lo que dices y lo que yo digo, excepto en que los que inventaron la asignatura Educación para la ciudadanía no tenían conocimiento alguno del Vaticano II (GS 73-75 y particularmente 75, 6). Ellos no tenían por qué conocer el Concilio, porque, según dijo la ministra San Segundo, fue invención de la Unión Europea. Pero bueno, lo importante es que los ciudanos todos nos impliquemos más en los asuntos públicos, aunque para ello necesitamos ser educados y sensibilizados. De ahí la responsabilidad de todos los educadores. Para ello nos es necesario a nosotros descubrir el sentido virtuoso de la política, que tiene siempre presente el bien común de la sociedad de manera servicial y generosa, no la consecución del poder a toda costa. Esto es la mayor negación de la política.
Un saludo y hasta pronto.
continuación
Hay que prestar gran atención a la educación cívica y política, que hoy día es particularmente necesaria para el pueblo, y, sobre todo para la juventud, a fin de que todos los ciudadanos puedan cumplir su misión en la vida de la comunidad política. Quienes son o pueden llegar a ser capaces de ejercer este arte tan difícil y tan noble que es la política, prepárense para ella y procuren ejercitarla con olvido del propio interés y de toda ganancia venal. Luchen con integridad moral y con prudencia contra la injusticia y la opresión, contra la intolerancia y el absolutismo de un solo hombre o de un solo partido político; conságrense con sinceridad y rectitud, más aún, con caridad y fortaleza política, al servicio de todos./
Como ves es algo distinto a lo que tu indicas.
Hay que procurar no dar gato por liebre...
Pero vamos a ver F. Margallo, dices (reiteraamente) que con la asignatura "Educación para la ciudadanía" puede que esa utopía sea realidad algún día. El C. Vaticano II se ha hecho eco de ello cuando dice: "Hay que prestar gran atención a la educación cívica y política, que hoy día es particularmente necesaria para el pueblo y sobre todo para la juventud, a fin de que todos los ciudadanos puedan cumplir su misión en la vida de la comunidad política"... (GS 75, 5).
Y citas al Vaticano II.
Pues bien, los que han sacado de la manga esta asignatura imponiéndola a todos los escolares, tienen tanta idea del Vaticano II como yo de las galaxias.
Por otra parte, debes releer el Vaticano II. Lo que sí dice es:
Hay que prestar gran atención a la educación cívica y política, que hoy día es particularmente necesaria para el pueblo, y, sobre todo para la juventud, a fin de que todos los ciudadanos puedan cumplir su misión en la vida de la comunidad política...sigue
Miércoles, 30 de mayo
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn