El Blog de Francisco Margallo

Misa de la Tierra sin males (P. Casaldáliga)

13.06.10 | 10:00. Archivado en Derechos humanos, Liturgia
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Memoria penitencial

Blanco

Herederos de un Imperio de exterminio,
hijos de la secular dominación,
queremos reparar nuestro pecado,
venimos a celebrar la nueva opción.

Indígena
Yo era la paz conmigo y con la Tierra...

Blanco
Y nosotros te violamos
al filo de las espadas,
con el fuego del arcabuz
quemamos tu sosiego.

Indígena
Yo conocía el oro, el diamante, la plata,
la madera de las florestas,
pero eran para mí los adornos sagrados
del cuerpo de la Tierra Madre.
Yo respetaba a la Naturaleza
como se respeta a la propia esposa.

Oración

¡Señor Jesús!

Mi fuerza y mi fracaso
eres Tú.
Tú mi justicia,
Jesús.

Mi guerra
y mi paz.
¡Mi libre libertad!

Mi muerte y vida
eres Tú.

Espiritualidad de la liberación

2.En el seguimiento de Jesús
(Continuación)

Nuestra fe cristiana, nuestra espiritualidad consiste en vivir:
* la memoria peligrosa de Jesús de Nazaret;
* la profecía histórica que fue su vida (que desvela y revela a Dios
y al ser humano);
* su compañía constante (gloriosa ahora, sin embargo crufificada
todavía en los crucificados y crucificadas de la historia y
mediatizada por el Espíritu que nos es dado. "El contagio de libertad
que Jesús nos trae se llama Espíritu Santo", afirma el teólogo
napolitano Bruno Forte)...

El problema de toda religión, de toda espiritualidad, es saber de qué Dios se trata, a qué Dios se adora, en qué Dios se confía, en qué Dios se espera. El filósofo Aranguren decía que "conforme sea nuestro Dios así seremos nosotros". "¿Mi Dios me deja ver a Dios?", me pregunto en un poema. Toda la vida de Jesús, su predicación, sus gestos, sus conflictos y muerte fueron y son la reivindicación del Dios verdadero, que no está preso ni al templo de Jerusalén ni al Monte de Gurizim (Jo 4, 21s) y que envió a su Hijo al mundo no para condenar al mundo, sino para salvarlo (Jo 3, 17). Por Jesús conocemos a ese Dios. Nadie vio a Dios, fue Jesús quien nos lo dió a conocer (Jo 1, 18).

¡Hemos "empequeñecido a Dios!"
¡Hemos secuestrado a Dios!

¡Estamos prohibiedo a Dios ser Dios (y estamos prohibiendo a Dios que sea humano)!
¿Creémos de verdad en el Dios de Jesús, hijos e hijas como somos de ese Dios Padre/Madre, que es Liberación? (Ex 3, 70) Es Utopía de futuro (Ex 3, 14; 6, 25) y es Amor (Jo 4, 8; Is 54)?

Pedro Casaldáliga,
Al acecho del Reino
Nuestra Espiritualidad
Ed. Utopía


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