Aprendizaje de convivencia y reparto, eso es la Eucaristía. Si lo individual no produce comunidad no hay Eucaristía. Por muy sacerdote que sea el oficiante, por muy bien que se realice el ritual, si no se comparte el pan real y lo que simboliza, ese rito es rito vacío con tufo de paganismo o de Viejo Testamento.
Si nos sentamos en la mesa sin haber compartido el pan, el hambre, el desarrollo, las ideas, las dudas y a Dios, aquello puede ser un acto religioso, pero no el "sacramento de nuestra fe". La Eucaristía es un pan y un vino que se hornea y se vendimia en la vida. Después, se celebra en la mesa.
Y así ocurre con otras tantas otras creencias y ritos de la fe cristiana que profeso, de la que vivo y proclamo, firme y con orgullo. Fe en la que quiero morir y que no me deja vivir.
La mesa de la convivencia y del reparto duró poco. Volvió el altar del sacrificio. El canto al Padre, la vivencia fraterna, se convirtió en expiación y culto a Dios. El pan partido, en cordero sacrificado. El abrazo familiar en golpes de pecho. La palabra del Señor, en sermones de moral o, en el mejor de los casos, en clase de Sagradas Escrituras, que era precisamente la práctica de la sinagoga.
El cordero que sustituyó a Isaac en el monte de Abraham; el cordero de la primera pascua de Egipto; los bueyes y las tórtolas del templo de Jerusalén; el arca de los hebreos han podido más que la hogaza de pan, más que el vaso de vino repartido y compartido por Jesús.
El Antiguo ha podido más que el Nuevo
"Este es el pan y el vino de la nueva alianza". Y cada vez que os sentéis para repartiros la comida y la bebida -símbolos de la tierra y de la vida-, recordad que yo estoy con vosotros".
Eso de comer juntos y repartir lo que hay es todo un programa, un nuevo signo, una nueva concepción de la humanidad, una "nueva alianza", un nuevo modo de desarrollo, un nuevo enfoque de la sociedad, un sacramento que expresa y produce la presencia de Jesús en medio de los hombres. "Un cielo nuevo y una tierra nueva".
Luís Alemán Mur, La Ingenuidad de Jesús. La venganza de la Torá
Ed. Nueva Utopía, Madrid 2002
--- Para cambiar el mundo desde la política
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Moisés, yo pienso que sí hay Euccaristias bien ordenadas y alegres, pero los africanos lo hacen de manera más folklórica y el diácono que habla está estudiando en tu tierra, Santander, y habrá observado que aquí son demasiado tristes, rutinarias más bien, de cumplimiento (cumplo y miento). Sin duda hay Eucaristías muy bien ordenadas y musicalmente extraordinarias. Por ejemplo las del P. Prieto en Comillas.
Saludos con mucho frío otra vez. Tendrás que retrasar el viaje.
Habrá excepciones; pero a mí la Misa pocas veces me parece una reunión familiar que revive la presencia de un Ser querido...A lo mejor es que se trata de otra cosa y yo no me enterado todavía. Pero generalmente por nuestra actitud y forma de expresarnos, poco sentimiento se nota y por tanto poco se puede trasmitir. En mi pueblo, como el cura alargue la Misa cinco minutos lo ponen a caldo, señal de que se va más por compromiso; porque donde uno está a gusto no importa el tiempo. Habría que hacer algo para que la Misa deje de ser un cumplimiento rutinario sin sentimientos. La Eucaristía no puede ser una reunión de desconocidos que piensa en las musarañas durante la homilía, que se queda de pie impasible durante la consagración, ó que espera el final con impaciencia mirándose el reloj. Un saludo.
¿Es imposible tener una "celebraciòn" bien ordenada y alegre?
Manuel, a propósito de lo que dices en tu comentario, he leído después unas declaraciones a Vida Nueva de un diácono africano,Herman Begara, de Benín, que dice: "mejor tener una celebración eucarística alegra y desordenada que tener una celebración bien ordenada y triste". A este seminarista que estudia en el Seminario de Santander, le conocí hace tres o cuatro veranos y mantenemos una gran amistad. Es muy alegre e inteligente.
Saludos
Manuel, tu comentario completa perfectamente el texto de Luís Alemán Mur, como seguiremos viendo todos los miércoles hasta que termine el libro. Así que no me interfiero más entre vosotros.
Muchas gracias en nombre mío y de los lectores.
La práctica religiosa la entendemos como una triste búsqueda de la salvación eterna, haciendo los oportunos merecimientos mediante los debidos sufrimientos ó penitencias (que es lo que dicen que a Dios le gusta); olvidando que Jesús YA nos ha salvado y que ello nos debería llevar a vivir una contagiosa alegría, producto de nuestra esperanza. Tenemos una religiosidad enfermiza... y nuestros pastores tan contentos...¿Como vamos a comunicar al mundo ninguna alegría (que no vivimos) de ninguna Buena Nueva (que no sentimos) ?...¿Como vamos a ser levadura de la masa social? No es de extrañar en absoluto que la gente joven, con excepción de ciertas asambleas (que no se si se podrían llamar sectas más propiamente), se alejen de la Iglesia. Un cordial saludo.
D. Francisco: "eso de comer juntos"... es lo que hace una familia; compartir lo que tienen para beneficio de todos. La comunidad católica, en la práctica, está compuesta por gente que no se conoce. Muchas veces se juntan en Misa personas del mismo bloque y apenas si se cruzan un frío saludo. Conozco el caso de dos hermanas, una viuda y otra soltera, que vivían muy próximas una de la otra e iban todas las tardes a Misa; pero jamás coincidían en el mismo banco ni en el camino de ida y rarísima vez en el de vuelta; todo ellos sin que tampoco estuvieran reñidas...Es que somos todo menos una familia. Ponemos todo nuestro énfasis religioso en la oración personal con nuestro particular dios-médico, consejero, acompañante y relativizamos todo lo demás; sólo lavamos nuestra conciencia dejando algún euro para Cáritas. Luego llegamos a casa, echamos el cerrojo y no queremos saber nada de nadie porque no estamos para problemas... y nuestros pastores tan contentos. ¿Esta es la Iglesia de Jesus?..
Miércoles, 30 de mayo
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn