
J. Ortega y Gasset
Es un error político supeditar el bienestar de los ciudadanos a una mayor fortaleza del Estado. El gran político presta más atención a la justicia social, para dotar de mayor equidad la convivencia ciudadana. Los que han reflexionado sobre el tema creen, mayoritariamente, que sin una predisposición cuasi nativa a la justicia no se sepuede ser un buen político.
J. Ortega y Gasset lo explica diciendo que la verdadera política es tener una idea clara de lo que hay que hacer desde el Estado en la nación, es decir, en la sociedad. Él tiene muy claro que el Estado no es más que una máquina al servicio de la sociedad (nación), cosa que suelen olvidar los pequeños políticos.
En su razonamiento el Estado es perfecto cuando se concede a sí mismo el mínimo de ventajas y contribuye a aumentar el nivel de vida de todos los ciudadanos. Si nos olvidamos de esto y nos dedicamos a crear un Estado perfecto en sí, como puro y abstracto sistema de instituciones, llegaremos a construir una máquina que detendrá la vitalidad de toda la nación. Es incuestionable la actualidad de Ortega en este momento de crisis, en que se está pidiendo la reducción de la estructura del Estado con la fusión de ministerios, por ejemplo.
Y hablando del peligro del estatismo dirá: la sociedad, para vivir mejor, crea el Estado. Luego éste se sobrepone y la sociedad tiene que vivir para el Estado. A eso lleva el intervencionismo estatal: "el pueblo se convierte en carne y pasta que alimentan al nuevo artefacto y máquina que es el Estado. El esqueleto se come la carne en torno a él. El andamino se hace inquilino y propietario de la casa". (El mayor peligro el Estado IV, 221-226).
Es tanto el entusiamo que pone Ortega hablando de esta cuestión que uno de sus comentaristas, Pedro Cerezo, se atreve a decir que la tesis central de su filosofía política es que la nación, es decir, la sociad es antes y más importante que el Estado (P. Cerezo, La voluntad de aventura, Ariel Barcelona 1984).
Hasta tal punto es así, sigue diciendo Ortega, que está convencido de que si la sociedad fuera lo que la palabra significa vivíriamos muy tranquilamente bajo la suave presión de sus demás usos no estatales. Pero es necesaria y eso prueba que la sociedad no es propiamente sociedad, sino crímen, desorden e insolidaridad, es decir, que la realidad llamada sociedad está constitutivamente enferma, que es a la vez di-sociedad y necesita un aparato que es el Estado, o lo que es lo mismo, un conjunto de órganos que ejercen el poder público.
En esta sociedad derecho y Estado son una secreción interna que ella produce de forma automática para poder vivir. (Un capítulo sobre la cuestión de cómo muere una creencia IX. 711-712)
PD. Los políticos españoles y sus asesores necesitan conocer más a Ortega.
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me especialicé después en la teología surgida del Concilio Vaticano II, que cambia totalmente a la anterior; se la llama Nueva teología política europea, y pretende, como el Concilio dialogar con el mundo secularizado de hoy. Pero los obispos españoles se han asustado de todo esto porque se valora positivamente la secularidad y la laicidad, para poder dialogar con el hombre actual que será cada vez más secular. La Iglesia prefiere atrincherarse a la defensiva y se está convirtiendo en un gueto. Si conoces a alguien con mente abierta, te agradezco que le recomiendes mi blog, es mi púlpito ahora, porque Rouco va en línea opuesta a la mía. Estoy satisfecho porque está entrando mucha gente nueva y me leen cada día más de cien páginas, ayer pasaron de las doscientas, aunque son muy pocos los que hacen comentarios.
Un cordial saludo
Antonio Galán, supongo que por mi primer apellido comprenderás queprocedo de Montánchez, mi abuelo Juan Gº Margallo era de ahí, primo hermano del General Margallo y primo igualmente del obispo Senso. Así que me alegro mucho de que hayas entrado en mi blog; ya entró en una ocasión un médico que me dijo se apellidaba Margallo Sánchez o al revés y un sacerdote que está en Albalá de párroco. Yo estudié en el Seminario de Badajoz en el curso de Eloy Meca y Maximino Pérez. Luego vine a estudiar a Madrid y aquí sigo y terminaré mi vida. Te extrañarán un poco los temas que trato, pero es que leí las obras completas de Ortega y Gasset y me abrió a un mundo que desconocía por completo y cambio mi forma de pensar. Luego la edit. San Pablo me publicó un libro Teología y Vida Pública basado en el pensamiento de Ortega y una agencia de prensa se interesó por unos artículos que escribí en el antiguo Ya y me pidió que escribiera dos artículos en semana para distribuirlos a muchos periódicos de toda España. A eso añadir que me
Me gusta el tono de la reflexión. Si, la reflexión también. El Estado se concibe como instrumento, y acaba siendo servido, engulle a la sociedad cuando su concepto, en puridad, es desviado a otras
finalidades. Pero¿no podría suceder lo mismo respecto a la sociedad del individuo?.
Con respecto a educación para la ciudadanía: No. Y no mientras sea un mero artilugio en manos de quien pretende, sutilmente, educar a su antojo con fines nada respetables, individuos que tengan una forma de entender las cosas y el mundo de una forma que sea rentable, electoralmente, para quien la impone y la modula.
Educación en valores, si; de una forma consesuada, responsable y tolerante.
Por cierto, soy de Montánchez. Fui Alcalde dos legislaturas.
He encontrado este blog busacando otras cosas y me parece interesante y sutil. Espero que sigas mucho tiempo, y que yo lo vea.
Moisés, me pones en un callejón sin salida ideológicamente hablando. Eres lo más parecido a mi hermanos que conozco. Éste iba poara obispo en la Universidad Pontificia de Comillas, cuando ésta estaba en Santander. Allí los jesuítas le tenían como el preferido de su curso, obstentaba todos los cargos, pero al terminar el bachillerato todos sus consicípulos se marcharon y se dejó arrastrar por ellos haciendo lo mismo. Muchos estudiaron en ICADE Dercho y Ciencias Empesariales, él hizo esto. Bueno, pues su ideología es la misma que la tuya y es mucho más jóven que yo. Imposible sacarle de su tradicionalismo en todos los campos. Y así tengo que convivir con él todos los días, porque los dos somos célibes. ¡Qué cruces nos manda el Señor!
Un saludo relajante
Me alegro que coincida (¡aleluya!), don Francisco. ¿Me permite que le haga un par de puntualizaciones?
Una asignatura como Educaciòn para la ciudadanìa, muy bien; ésta,no. Los textos que yo he leìdo y las manifestaciones de los "poderes", hacen presumir (con mucho fundamento) que quieren influir en la moral de los jòvenes y eso está muy mal. En tiempos del franquismo habìa una asignatura de Formaciòn del Espìritu Nacional que pretendìa lo mismo (pero era más decente) e incluso habìa algunos textos muy meritorios, como el de Gerardo Lagüens Marquesàn.
Por otro lado, esas escuelas tardaràn mucho en funcionar (si es que lo hacen alguna vez); de momento, podìamos criticar al socialismo ruinoso y liberticida y a la teologìa de la liberaciòn alienante, marxista y materialista. Luego, habrìa que pensar què serìa lo mejor para los pueblos, especialmente los pobres. Y reconocer la libertad a que tienen derecho.
Saludos antiutòpicos pero cordiales
Tú lo dices, Moisés, menos Estado, aunque sea socialista, y más sociedad, pero para eso es preciso curar la apatía política crónica que ella padece. Por eso yo creo que lo más urgente es crear escuelas para educar a los ciudadanos a participar en la vida pública. La asignatura Educación para la ciudadanía, tan denostada, puede ser muy válida en este sentido. Hasta el Concilio Vaticano II dice que hay que educar a los ciudadanos "para participar activamente en la vida y en el gobierno de la la cosa pública" (GS 73, 2)
Amén, Aleluya
O sea: que menos Estado, menos intervenciòn...; es decir, nada de socialismo dirigista. Amèn
Miércoles, 30 de mayo
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn