
Recientemente Benedicto XVI ha dicho a los participantes en la Asamblea Plenaria de Laicos que "el relativismo cultural y el individualismo utilitarista y hedonista de la sociedad actual debilita la democracia y facilita el dominio de los poderes fuertes". Por lo que les incitó a participar "activamente" en la política. (RD)
Esta amonestación del Papa va en sintonía con la Constitucion Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual y con la teología política de ella surgida. Ambas se proponen que la fe cristiana salga del recinto interior y privado del alma en que se ha encerrado y salga al exterior, a la vida pública para inyectar en ella una fuerte dosis de ética. Siempre al servicio del bien común de toda la sociedad que es el cometido de la actividad política.
La lucha por conseguir el poder o permanecer en él, como están protagonizando ahora los dos partidos políticos mayoritarios, es sin duda alguna la negación de la política. Por eso, los ciudadnos en general les reprochamos a los políticos su falta de ética o moral por tantas irrgularidades como se han cometido en la vida pública en poco tiempo.
Son demasidos los políticos de uno y otro signo que se han visto sorprendidos en diversas formas ce corrupción. La consecuencia imediata ha sido el aumento de la desconfianza y desinterés de los ciudadanos en la vida pública que nos compete a todos. Con lo que se confirma una vez más la tesis de Ortega, según la cual España es tierra del pasado y no libre posesión de los ciudadanos actuales. Es decir, que los hábitos de los que ya murieron siguen actuando sobre nosotros como oligarquía de la muerte.
Ahora bien, admitida esta fuerza del pasado, que quiere imponerse en el presente (prueba de nuestro conservadurismo), hay que decir también que los gestores corruptos del bien público son víctimas de la corriente materialista actual, que se ha instalado descaradamente en la cultura del dinero fácil y rápido. Así pues, estos políticos encantados por falaces promesas, en lugar de escalar pacientemente el palacio donde habita la justicia, en los versos de Píndaro, han preferido marchar por el sendero del fraude para asegurarse una vida más caprichosa. Como consecuencia la virtud ha bajado en la misma proporción en que han subido sus riquezas.
Por fortuna, en las sociedades democráticas el futuro de estos políticos no tiene mucho porvenir, porque el pueblo, una vez que se ha visto engañado por ellos, les retira su confianza.
Volviendo a la Asamblea de Laicos en el Vaticano, quiero aclarar que los que acuden a estos actos suelen ser los cristianos afines al nacionalcatolicismo que venimos arrastrando en España desde 1939 y que inspiró el Concordato entre la Santa Sede y el Gobierno español en 1953. De él se alimenta una buena parte de la jeraquía eclesiástica y fieles de nuestro país, pero después del C. Vaticano esta situación ha cambiado radicalmente. Lo que quiere decir que los asambleistas reunidos en el Vaticano a quienes Benedicto XVI instó a participar en política deben tener esto muy en cuenta.
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Creo, MARANA-THA, que la Iglesia debería acecarse a la teología de la liberación para descubrir al Jesús histórico. En ella aprendería que es "muy fácil tener fe en Jesús, y que lo difícil y verdadero es tener la fe de Jesús" (Juan Luís Segundo). Tú eres de América Latina. verdad?. Pues allí están los mejores teólogos actualmente.
Un afectuoso saludo(Tengo pendiente lo de el autor y título del libro que te prometí.
Coincido plenamente con lo que menciona Manuel_RH, fundamentalmente con respecto al error de pretender extender el Evangelio "desde el poder terrenal", ya que si Jesús no lo hizo, es ridículo que lo intentemos hacer nosotros.
Por otra parte, es obvio que la historia muestra el rotundo fracaso de esas actitudes.
Y no sólo eso, sino el “escándalo” que significa haberlas asumido, por la falta de respeto a la vida y los elementales derechos humanos (o naturales, y por ende otorgados por Dios) de muchos millones de personas.
Y como siempre, insisto en mi llamado de atención, con respecto a que eso ocurre por mantener un apego —para mi inexplicable— a ciertos pasajes del Antiguo Testamento, donde se muestra como si Dios hubiese otorgado poder a un grupo de personas en detrimento de otras, lo que es absolutamente incorrecto.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Evidentemente, irónico Moisés, los políticos corruptos lo son porque se llevan un dinero que no les pertenece, y son víctimas de su propia codicia, porque, cuando se descubren, los ciudadanos de los países democráticos les retiran su confianza. Por decirte algo. Vamos a ver "Cántame como pasó" y el adelanto del "Musical de Eurovisión" para reponer nuestras neuronas.
Hay una frase maravillosa que quiero recalcar:
"los gestores corruptos (......) son VÍCTIMAS....."
(¡Nunca lo hubiera sospechado!)... pero se llevan el dinero.
Saludos
Manuel, yo también lo veo así, la opción del Evangelio por los que no tienen poder alguno, ni voz siquiera en la socidad es muy clara. Por lo que no considero razonable ni evangélica la herencia que arrastra la Iglesia de vinculación al poder y serlo ella misma en su propia estructura. Tal vez eso explique la oposición mayoritaria de la jerarquía eclesiástica a la teología de la liberación, que se ha colocado al lado de los pobres. La alianza con el poder romano puede que tuviera justificación para evitar la fuerte persecución contra los cristianos que se desató en el Imperio. Así lo expliga el apologista griego Eusebio de Cesarea, pero hoy no tiene justificación a la luz de Nuevo Testamento que es el que está en vigor.
...Ha sido frecuente, a lo largo de la historia, que los poderes político y religioso encuentren una simbiosis beneficiosa en la unificación personal de su representación. El faraón de Egipto se convirtió en dios para aumentar su poder; el cesar de Roma hizo lo mismo, hasta que finalmente se convirtió en el representante de Dios al serlo de la, por entonces, ya muy extendida Iglesia Católica. Hasta en los tiempos más recientes, nuestro gobernante fue un Caudillo puesto por Dios... Jesucristo, en quien yo creo, nunca se quiso identificar con esta postura grotesca, cuando lo hubiera podido hacer con suma facilidad. De hecho sus seguidores más cercanos creyeron hasta última hora en un mesianismo de orden político y los tuvo que dejar por imposibles...: esperad, esperad; ya recibireis el Espíritu que os lo explicará todo...Por lo visto algunos aún lo siguen esperando. Un cordial saludo
¿No es esto lo que ya intentó Escribá de Balaguer, creo que sin éxito? Aparentemente, la intención no puede ser mejor: ejercer una influencia beneficiosa en la sociedad desde los estamentos de poder. Pero la experiencia de siglos nos dice que esa influencia, que debería ser beneficiosa para la difusión del evangelio, con la mejor de las intenciones, en la práctica consigue sobre todo una fuerte imposición en el orden temporal y político, causando el rechazo de muchos. Hoy el evangelio no se puede difundir, como en el pasado, apoyándose en la espada de los poderosos; ni la religión es un tratado de buen gobierno. Esto lo entendió así Jesucristo (según yo lo veo) cuando tentado en el desierto rechazó el sometimiento a los oropeles y formas de dominio mundanos, ejerciendo su ministerio desde el polo opuesto a lo que hoy se propone; cosa ignorada de contínuo por quienes ostentan la representación y la autoridad eclesial....
Miércoles, 30 de mayo
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
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