
Apertura
En nombre del Padre de todos los Pueblos,
Maira de todo,
excelso Tupá.
En nombre del Hijo
que a todos nos hace hermanos.
En la Sangre mezclada con todas las sangres.
En nombre de la Alianza de la Liberación.
En nombre del Amor que está en todo amor.
En nombre de la Tierra-sin-males,
perdida en el lucro, ganada en el dolor.
En nombre de la Muerte vencida,
en nombre de la Vida,
cantamos, Señor.
Memoria penitencial
Indígena
Yo era la Tierra libre,
yo era el Agua limpia,
yo era el Viento puro,
fecundo de abundancias,
henchidos de canciones.
Blanco
Y nosotros te dividimos
en reglas y fronteras.
A golpes de codicia
recortamos la Tierra
Invadimos los plantíos,
invadimos las chozas,
invadimos el Hombre
Indígena
Yo hacía un camino cada vez que pasaba.
La tierra era el camino.
El camino era el Hombre
Blanco
Nosotros abrimos carreteras,
carreteras de mentida,
carreteras de miseria,
carreteras sin salida.
E hicimos del Lucro
el camino cerrado
para el Pueblo de la Tierra.
Espiritualidad de la liberación
6. Hoy aquí
(Cont.)
Decíamos el día anterior que la mundialización se está imponiendo como neoliberal, del sistema único, del mercado total, mercantilizador de la vida humana, idólatra, inmolador de las mayorías en las garras del progreso consumista, privatizador de la sociedad sin alternativa socializadora posible.
La posmodernidad niega la radicalidad espiritual, el compromiso, la utopía; sustituye la ética por la estética, lo utópico por lo agradable; ignora a los pobres y deja de lado la justicia; renuncia a los "grandes relatos", es narcisista: dicen incluso que hemos pasado de Prometeo a Narciso. En nuestro medio, la posmodernidad es la posmilitancia. Toda la vida debe ser "light", según el instante y el instinto.
Vengo alertando hace tiempo sobre las tres tentaciones que nos acechan en esta era neoliberal de la "noche oscura de los pobres" y sus aliados: la tentación de renunciar a la cruz y a la militancia; la tentación de renunciar a la esperanza y a la utopía...
Nosotros creemos en la mundialización legítima, la intercomunicación humana, la intersolidaridad, la alteridad plural en la unidad humana, el concierto universal de todos los pueblos, respetados igualmente, complementarios entre sí, todas las personas "iguales y diferentes", al mismo tiempo, en la macroeconomía de la creación que Dios soñó.
Credo de la ecología total
(Cont.)
Creemos en la convocatoria de toda la humanidad
para formar una sola familia de hijas e hijos tuyos,
de hermanos iguales y diferentes, libres y
solidarios, luchadores y esperanzados.
Creemos en los pies, en los brazos,
en las luchas y en los sueños del Pueblo de la Tierra,
forjador contigo de una verdadera reforma agraria,
sin latifundios y sin exclusiones,
respetuosa de la Tierra-Madre y del agua regeneradora.
Creemos en la fecundidad libertadora
de tantos hermanos que amasaron la tierra
con su sangre mártir y nos acompañan
en la búsqueda de la Tierra sin Males...
Amén, Aleluya.
Miércoles, 30 de mayo
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn