El Blog de Francisco Margallo

Virtudes públicas en Ortega (curso)

20.05.10 | 10:00. Archivado en Filosofía de Ortega
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J. Ortega y Gasset

Capítulo Cuarto

El Socialismo

El hombre es constitutivamente social
(Cont)

Aún hay otra tercera calidad en el Socialismo. Así como el Partido Socialista es sólo un medio para la organización socialista del mundo, es esta a su vez un medio, una táctica que sigue la historia para obtener ciertos resultados maravillosos, acaso no previstos hoy por los proletarios militantes.

Y como el Socialismo puede irse sin desdoro por cien caminos distintos, yo no vacilo en declarar que la sospecha de esos resultados maravillosos ha sido quien, en definitiva, me conquistó años hace para el Socialismo. El caso es en su primera apariencia burdamente paradógico: yo soy socialista por amor a la aristocracia". Pero aclara seguidamente lo que eso significa: "estado social donde influyen decisivamente los mejores".

Y sigue aclarando: no se entienda gobierno de los mejores, porque esto empequeñecería la cuestión. No importa que no gobiernen, "lo que importa es que, gobernando o no, las opiniones más acertadas, más nobles, más justas, más bellas adquieran el predominio que les corresponde en los corazones de los hombres". Pero para esto es necesario que haya tales opiniones, por lo que hay que suscitar hombres sabios, justos y de sentimientos delicados.

"La humanidad no puede vivir sin aristócratas, sin fuertes hombres óptimos. Si pudiera vivir sin ellos, el Socialismo carecería de sentido...Lo grande, lo profundo del Socialismo, su misión histórica, aquello a que tiende...es a la producción de aristocracias verdaderas, y si ha nacido en nuestra época débese a que en esta se ha hecho más imposible que nunca la existencia de aristocracias" (Socialismo y Aristocracia X, 238-239).

Evidentemente el Socialismo combate la sociedad capitalista, tratando de superar y aniquilar el capitalismo, que define como el estado social en que las aristocracias, en el sentido en que Ortega las entiende, son imposibles. El mundo actual está regido por los capitalistas, la aristocracia hoy no consiste en cualidades internas a los hombres, sino en un poder material anónimo, cuantitativo, el dinero. Esta ha sido la clara visión de Marx: "lo humano, que es pura cualidad, yace oprimido por la cuantidad, que es una fuerza física".

Por eso hoy el hombre no puede cultivar las virtudes sabrosas que aumentan la Humanidad. "El régimen capitalista le obliga a consumir sus energías en la conquista del dinero...Un extremo de la sociedad está compuesto de obreros, es decir, de hombres cuya existencia se resuelve en puro trabajo, trabajo que se mide por la producción, producción que se valora por el precio de la mercancia en el mercado. El obrero, como individuo, como cualidad, como corazón, desaparece; queda solo una cantidad. El obrero no solo vive del jornal, sino que es un jornal".

En el otro extremo tampoco hay individuos-cualidades, hay el capitalista. En el capitalismo el hombre es un soporte del capital, un siervo del dinero. De ahí que toda reforma que no icluya la reforma de la estructura económica dominante será un fracaso. Las venerables categorías sociales como el sacerdote, el legislador, el aventurero, el noble, el pequeño propietario, el soñador, que gozan sorbo a sorbo de la vida han muerto triturados por la presión del capitalismo.

Este creó en su lugar al capitalista y al proletario, ninguno de los cuales son capaces de producir hombres que se ocupen de sí mismos y que perfeccionen el tipo de hombre. "El Socialismo sirve al proceso histórico para demoler esta cárcel del imperialismo cuantitativo...El día en que ganar unos dineros deje de ser faena central de la vida, se abrirá la posibilidad de que el género humano ensaye nuevas categorías de individuos...La concorrencia no versará exclusivamente, como ahora, sobre la adquisición de cosa tan extrínseca al espíritu como es el capital. La gente luchará por...¿Quién sabe por qué?.

La historia es siempre invención, no puede anticiparse. Sólo podemos decir que aquello por lo que luchen los hombres se parecerá más a lo que en otro tiempo llamóse fama, gloria, amor, que a lo que hoy llamamos fortuna. Volverán las clases ¿quién lo duda? Pero no serán económicas, no se dividirán los hombres en ricos y pobres, sino en mejores o peores. El Arte, la Ciencia, la Delicadeza, la Energía moral, volverán a ser valores sociales. Y el Socialismo habrá sido el encargado de preparar el planeta para que broten de él nuevamente aristócratas" (Ibid., 239-240).

12 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Moisés 23.05.10 | 17:14

    Leeré el Evangelio con más atenciòn o, mejor, cambiarè de traducciòn: el que tengo no pone eso. Parece que hay nuevos datos (¡después de tantos siglos!). En cuanto tenga un rato llamaré a Benedicto XVI a ver si me aclara algo. Bueno: o si el Papa no lo sabe a ver si averiguo quièn puede explicarme el Evangelio como Jesucristo querìa.

  • Comentario por Manuel_RH 22.05.10 | 10:32

    Y aún digo algo más, si se lee atentamente el evangelio, lo que viene a resumir es que no es posible acceder al futuro Reino de los Cielos a los que no lo han hecho posible ya aquí y ahora. De modo que ese Reino que habita en nosotros, o trasciende al exterior, a la sociedad que nos rodea, o es que no existe. Saludos cordiales.

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 22.05.10 | 10:23

    Moisés, la vida después de la muerte es una vida espiritual por tanto no admite localización alguna. El Reino de Dios que Jesús anunciaba era un Reino de este mundo que se basa en la justicia, la libertad, la paz, el amor, la solidaridad...Y esa es la utopía que tenemos que hacer realidad los seguidores de Jesús, porque esa era para él la voluntad de Dios. Así que manos a la obra, que es inmensa.
    Un saludo utópico

  • Comentario por Moisés 21.05.10 | 20:02

    Muy acertado, creo, lo que dice Manuel_RH. Ese Reino de Dios, evidentemente, (para un cristiano) está dentro de nosotros mismos, ya que Dios hace morada en nuestra alma. El otro Reino, el definitivo, está más allá.
    En cualquier caso, todo esto es un misterio que nosotros, los cristianos, creemos.
    Y, bien visto, más allá de algunas palabras que encierran conceptos no muy claros y definidos (hay que tener en cuenta que escribimos aquì rápidamente y con poco espacio) creo que estamos muy de acuerdo en lo sustancial. ¿O me equivoco?
    Saludos cordiales

  • Comentario por Manuel_RH 21.05.10 | 19:06

    Moises, corrijo lo dicho: No se puede ser creyente sin arremangarse y ponerse a trabajar por un mundo nuevo, con la esperanza cierta de que algún día veremos su plenitud. Eso de que el Reino de Dios está sólo en el más allá no sé quien se lo habrá contado.Lc,17,20-21 dice: Habiéndole preguntado los fariseos cuándo llegaría el Reino de Dios, les respondió: «El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: "Vedlo aquí o allá", porque el Reino de Dios ya está entre vosotros.» Desde luego todo depende de lo que entendamos por ser creyente. Un saludo.

  • Comentario por Moisés 21.05.10 | 15:45

    A Manuel_RH: Me dice Vd.: "no se puede ser creyente y no tener esperanza en un mundo nuevo". Lo siento: sí se puede; yo mismo (modestamente), sin ir más lejos. Otra cosa sería si su frase fuera, por ejemplo: "no se puede ser creyente y NO TENER DESEO de un mundo nuevo (se entiende, mejor)". Sí deseo un mundo mejor (en esta Tierra), pero estoy seguro de que ni se ha conseguido ni se conseguirá. En la otra vida (si la hay, como creo), sí: plena, total.
    No creo que Vd. sea un ingenuo (tampoco veo que sea tan malo, a lo menos en la acepciòn del Derecho: hombre que naciò libre y continùa asì).
    No he dicho que Vd. sea bueno, aunque estoy convencido que lo es a juzgar por sus palabras: de otra cosa no le conozco.
    El que digo que no es bueno soy yo: eso lo sé. Pero tampoco estoy tan arrepentido.
    Dice Vd. que aprendiò en su juventud que todo puede ser posible; yo aprendí casi lo contrario. Y tampoco estoy muy desilusionado.
    Un cordial saludo

  • Comentario por Moisés 21.05.10 | 15:33

    A don Francisco: muchos autores creen que la Utopìa de Moro está escrita en broma (sobre todo la primera parte). Yo asì lo creo, pero aunque no fuera asì, tampoco creo en esa (ni en ninguna utopìa = lo que no tiene lugar). Es más: he observado en el suceder de la historia que multitud de utopìas, intentado crear un "mundo nuevo" y un "nuevo hombre" (¡que reminiscencias fascistas!) han llegado a crìmenes inconfesables e innumerables. No conozco un caso contrario. El cristianismo no es "utópico": tiene un lugar, una situaciòn, un destino, cierto, cuantificable y verificable (en el otro mundo, segùn creo y espero). Dios (concretando, para los cristianos: Jesucristo) es su fin, su meta, su todo.
    Tengo un espìritu rebelde para aceptar mentiras, bulos, buenas intenciones (en muchos casos acompañadas de ignorancia culposa ) Sólo creo en Dios, Jesucristo... (el Credo completo); no en mantras ni consignas.
    Siga a la espera: yo no iré. Saludos

  • Comentario por Manuel_RH 21.05.10 | 09:38

    Moisés, no se puede ser creyente y no tener esperanza en un mundo nuevo. Pero ojo! una cosa es ser creyente y otra ser ingenuo, porque tengo la ligera sensación de que así me conceptúa. La diferencia es muy grande: el ingenuo cree que la humanidad por sí misma puede construir una sociedad feliz, un mundo perfecto aplicando una determinada filosofía. La experiencia diaria nos demuestra lo contrario. Los creyentes sabemos de nuestra imperfección; pero contamos con quien todo lo ha hecho y todo lo puede. Otros no creen en Dios, pero le buscan aún de modo incosciente, porque sabemos ó intuímos que todo no depende de nosotros. Una cosa aprendí de joven, y es que todo puede ser posible aún cuando todo parezca más imposible. Ah!, y no se confunda, ni yo soy bueno ni creo haber dicho que lo sea... Un saludo.

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 20.05.10 | 22:17

    Moisés, está visto que lo tuyo no es la utopía. Tienes que convertirte, no ya a la de los socialistas, sino a la de Tomás Moro, que tiene más visos cristianos.
    Un saludo en la espera

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 20.05.10 | 22:10

    Me imagino, Manuel, que Ortega, habla de los aristócratas u hombres mejores,no sólo entre los socialistas, sino entrre hombres y mujeres en su conjunto. Esta sería la única manera de hacer posible el mundo nuevo que esperamos. Una gran utopía a la que no podemos renunciar particularmente los cristianos.
    Un cordial saludo

  • Comentario por Moisés 20.05.10 | 17:57

    Salgo de un susto y caigo en otro: es que no vivo.
    Utopìa, utopia ¡ele! "Resultados maravillosos", ...." el soñador que gozan sorbo a sorbo de la vida". ¡En qué mundo habito!
    Otro asunto: mi estimado Manuel_RH ¿está esperanzado, de verdad?
    ¡Ah! si yo fuera tan bueno...


  • Comentario por Manuel_RH 20.05.10 | 12:05

    D. Francisco, ¿habría hombres pobres y ricos si no fuera porque existen hombres mejores y peores? Es que, a mi juicio, eso es lo que impide la idoneidad de cualquier sistema, el que no seamos todos "hombres mejores", o al menos una mayoría. El día que la humanidad en su conjunto aspire a los valores humanos más altos y nos convirtamos esos "aristócratas" dará igual el sistema político o económico en el que nos desenvolvamos. Entre los socialistas ¿no hay tambien hombres mejores y peores?; porque si es así, como creo, no podremos esperar grandes soluciones. Un cordial saludo.

Miércoles, 30 de mayo

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