El Blog de Francisco Margallo

Nueva Teología Política Europea (curso)

18.05.10 | 10:00. Archivado en Teología política
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Fotografía de Bonhoeffer
en la portada del libro
Cristianismo y Secularidad
Francisco Margallo Bazago

Capítulo Octavo

La división de clases rompe la unidad de Dios

1. La liberación social como razón teológica
(Cont.)

No basta con hablar de amor para hablar de Dios. El teólogo Hugo Assmann es muy crítico con la distorsión del concepto de amor vulgarizado por las iglesias, a la vez que se lamenta de la incapacidad de los sectores oficiales de estas a asumir de manera realista los conflictos de la historia real.

El tema de la lucha de clases le parece al teólogo latinoamericano el tema tabú por excelencia. Por consiguiente, la verdadera profesión de fe cristiana exige, el marco de una sociedad no dividida en clases antagónicas. Y sólo es válido un lenguaje religioso al interior de una praxis de conversión personal y social, de ahí que cuando una sociedad injusta habla de Dios profana su nombre, cosa que el profeta Isaías condena (Is 1, 15).

Ese es el motivo de que algunos teólogos y profetas de la revolución renuncien temporalmente a hacer teología y a profetizar y se dediquen a la praxis de la revolución. El testimonio de Camilo Torres es elocuente: "El amor al prójimo me ha movido a unirme a la revolución. No diré la misa, pero realizaré este amor al prójimo en el campo temporal, económico y social. Cuando mi prójimo no tenga nada que reprocharme, cuando haya llevado a cabo la revolución, entonces volveré nuevamente a decir misa".

De esta manera entendió él la máxima evangélica de reconciliarse con el hermano antes de presentar la ofrenda en el altar (Mt 5, 23 24). Este texto de Mateo, precisamente, se ha tomado como lema de la teología de la revolución.

Como venimos repitiendo, la teología política dice especial relación a la praxis, por eso es en la vida de los cristianos donde ella obtiene su validación. Particularmente en este tiempo de secularidad, en que la teología no puede definirse ya de manera puramente teológica, por eso Metz ve en la comunidad cristiana el canon del discurso teológico. De la misma manera los teólogos que le han seguido recurren a esta praxis para verificar los enunciados teológicos.

En este sentido Dorotea Sölle pregunta a la teología¿tiende a hacer a los hombres capaces de amar? ¿ayuda o impide la liberación del individuo y de la sociedad?. Para ella, éste es el criterio de verificación de toda teología, que califica como la prueba de su espíritu y poder, acorde con 1 Cor 2, 4. La verdad cristiana se expresa en la práctica, de ahí que haya dicho con una sabiduría evangélica poco común: las frases teológicas contienen tanta verdad cuanta produzcan prácticamente en el cambio de la realidad.

Gustavo Gutiérrez comparte el mismo criterio: se es cristiano en el seno de una historia que transforma continuamente las condiciones de la vida humana. En América Latina la teología ha descubierto el mundo del otro: el pobre, el marginado, la clase explotada. Y eso explica que en un orden social hecho económica, política e ideológicamente por unos pocos y en su provecho, la clase explotada y discriminada esté haciendo oir su voz desde la comunidad cristiana, reflexionando sobre el compromiso de su fe en favor de una sociedad distinta.

Este es el nuevo criterio de la teología y de la fe, que los teólogos políticos que nos sirven de base en este trabajo, han difundido profusamente en sus obras y el que rige también en la teología latinoamericana de la liberación desde su nacimiento: "la verificación del lenguaje de la comunidad de fe se relaciona con la habilidad de liberar al hombre para la vida". De este modo la teología recupera el criterio de fidelidad que pide el evangelio (Jn 13, 34 35).

La praxis liberadora está, pues, implícita en el mandamiento del amor fraterno, por tanto, no se trata de una invención nueva. Aunque últimamente esta praxis ha resurgido con fuerza en la teología de la revolución como conditio sine qua non de la teología. Hasta el extremo que Giuseppe Vaccari llega a decir: "Si el hombre no es liberado, Cristo no ha resucitado" .

Bibliografía
H. Assmann, Teología desde la praxis de la liberación , Sígueme 1973; G. Castillo Cárdenas. Theologie der Revolution, Frankfurt 1968.
JB. Metz, "La teología política en discusión" SelTeol 38 1971; D. Sölle. Teología política, Sígueme 1973; G. Gutiérrez, "Praxis de liberación", en Conc 96, 1974; R. Alves, Cristianismo ¿Opio o liberación? Sígueme 1973; G. Vaccari, Teologia della rivoluzione, Milano 1969.

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Cristianismo y Secularidad
Manual de Nueva Teología Política Europea

Ed Tirant Lo Blanch, Valecia 2007
Por Francisco Margallo Bazago
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5 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 18.05.10 | 13:37

    Tienes razón, Manuel, yo tiendo a la radicalidad, este es mi gran defecto. Espero que tú con estos comentarios tan bien elaborados y expuestos con tan gran mesura me compenses.
    Un cordial saludo

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 18.05.10 | 13:30

    Zenotafio, Hugo Assmann es de cofesión cristiana. Hoy todos los cristianos nos consideramos seguidores de Jesús y eso basta. Ahora bien, siempre que se nos pueda reconocer por nuestras obras, porque no basta con estar bautizados en el rito católico u otro.

  • Comentario por Manuel_RH 18.05.10 | 12:29

    ... La Caridad ha de ser bien entendida; atender la urgencia del menesteroso no nos libera de nuestra responsabilidad de procurar un mundo mejor para todos. La práctica religiosa ha derivado y se justifica en la búsqueda inútil de un Dios que anda por los cielos, lugar de momento innascesible para nosotros. Por eso mismo ese Dios se nos ha aproximado y se nos ha hecho accesible desde nuestra misma humanidad. No hay, pues, que mirar tanto al cielo sino a la tierra, donde Dios sufre y goza en los hombres, objetos de su amor, y donde únicamente nos es posible corresponder a su amor paternal. Un cordial slaudo.

  • Comentario por Manuel_RH 18.05.10 | 12:23

    D. Francisco, me parece demasiado drástica la conclusión del último párrafo. La dificultad ó incapacidad humana para llevar a cabo la praxis que implica el evangelio no disminuye su veracidad; aunque ciertamente lo inutiliza relegándolo al papel de un simple manual de buenas intenciones. La actitud conformista que se dá mayoritariamente en la comunidad cristiana a efectos prácticos con la situación de injusticia actual hace que el evangelio sea poco creíble. De ahí la necesidad imperiosa de que la Iglesia despierte de su letargo triunfalista de siglos anteriores y se muestre como testigo fiel del evangelio, que comporta la búsqueda de la Justicia y no se conforme sólo con remediar los casos de necesidad extrema, sino mediar para que éstos no se produzcan.....

  • Comentario por zenotafio 18.05.10 | 10:30

    ¿A que hugo assman se refiere al anterior de hacerse protestante o al de despues?. Por que si es el segundo afirma que el fundamento del amor es la fe y la fe no es algo secular sino un don.¡Que hay que aclarar las cuestiones!.

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