
"¿Quién me presta una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
(La saeta, Antonio Machado)
El obispo Pedro Casaldáliga hace la introducción del libro de Luis Alemán Mur titulado La Ingenuidad de Jesús. La venganza de la Torá, en la que me voy a detener hoy porque es muy valiosa. Es un libro de un seglar, un laico. Lo que pone de manifiesto la preparación bíblica y teológica que han adquirido algunos seglares que pertenecen a las comunidades cristians de base.El autor hizo la licenciatura de filosofía en la Facultad de Comillas y la licenciatura de teología en la Facultad de Granada.
Pedro Casaldáliga dice en la introducción: Luis no es tan "malo" como puede parecer al leer su libro, porque cree en Dios Padre, absolutamente, y seguro que también cree en Dios Madre. Asimismo cree como Iglesia que es y quiere ser. Es cierto que escribe con alguna amargura, que se explica por los avatares de su vida: director de radio, director de personal de la Cruz Roja, viajero por África, inscrito en el paro, profesor de Instituto en Parla y Fuenlabrada... Y por la revolucionaria intención evangélica de sus consideraciones e invectivas.
Se podrá estar en descuerdo con la radicalidad con que fulminae algunos párrafos, pero casi siempre se estará de acuerdo con la sustancia y la urgencia de lo que escribe. Yo, que todavía soy obispo y quiero ser un cristiano más o menos pasable, casi siempre estoy de acuerdo con Luis. Sin embargo añadiría a su indignación saludable una brisa de serenidad, y a su ironía una dosis mayor de buen humor.
Lo que Luis dice de la"institución" de la Iglesia es relativo y necesario en buena parte, porque es humana y acontece en la Historia humana. Y porque "esa Iglesia que lamentas y sacudes eres tú y soy yo, con los cardenales y el derecho canónico y los mil lastres seculares". Todos en ella "pusimos nuestras manos", como dice el poeta del Crucificado.
El hecho de que veas con tanta lucidez y que puedas escribir lo que escribes sin que vayas a la hoguera de la excomunión es un buen síntoma de salud eclesial.Como lo es la mayoridad creciente del laicado y el surgimiento de comunidades fieles y autónomas. Lo son el ecumenismo y macroecumenismo imparables y el clamor que avanza internacionalmente por un nuevo concilio verdaderamente ecuménico y participativo.
Y concluye: Cada vez pienso más que "el malestar eclesial" si va acompañado de oración, de coherencia y misericordia, es un verdadero don del Espíritu de Jesús. El Mundo da vueltas y la Iglesia da vueltas con el Mundo. Y el Espíritu, a quien tú apelas Luis, es una bella oración final, sigue soplando recio y lleva a la Iglesia y al Mundo por la singladura del Reino. Otro mundo es posible y será. Será otra Iglesia también.
P. Casaldáliga, en Luis Alemán Mur, La ingenuidad de Jesús. La venganza de la Torá, Unas palabras de introducción, Ed Nueva Utopía, Madrid 2002.
--- Los próximos miércoles expondremos los textos más sobresalientes de este libro de Luis Alemán Mur.
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¡Ojalá! Manuel, se cumpla pronto la profecía a que te refieres. Yo me conformaría con que el futuro Papa pusiera en vigor la doctrina del C. Vaticano II que contiene la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual (Gaudium es Spes). Ella diseña el modelo de Iglesia en el mundo secular o laico de hoy con el que ha de entrar el diálogo, si quiere que sea receptiva al mensaje cristiano. Más que condenar ha de dialogar. Y sobre todo ha de ser una Iglesia evangélica que opta claramente por el mundo empobrecido que es el más numeroso.
"Y el Espíritu.... sigue soplando recio y lleva a la Iglesia y al Mundo por la singladura del Reino. Otro mundo es posible y será. Será otra Iglesia también." Me parece profético. Ciertamente es necesaria una Iglesia renovada que haga posible un mundo nuevo.
Miércoles, 30 de mayo
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn