
Se suele considerar la cultura occidental superior a la islámica. A pesar de todo lo que debemos a la cultura árabe, es evidente que la occidental ha evolucionado más en todos los órdenes. No hay que esforzarse para comprenderlo, basta con decir que en Occidente hay separación entre Estado o política y religión. En cambio, en el Islam siguen mezclados como en la Edad Media.
El Estado tiene que ser laico, lo que no significa que tenga que ser ateo sino sólo nacional, es decir, regido por las leyes propias de una nación. Hay que evitar cualquier pretensión de predominio particular en él, sea de tipo religioso u otro cualquiera, de lo contrario será una fuente de conflictos. El Estado vigente en Occidente es laico y han desaparecido las guerras de religión medievales. Además, en el mundo secularizado occidental no se concibe atribuir a Dios lo que se le atribuye todavía en la cultura conservadora islámica, esto es, la solución de los problemas del mundo llamando a la guerra santa.
Ese Dios no existe ni ha existido nunca. La religión más elemental niega ya esa idea mágica de Dios; es el hombre quien está llamado a solucionar los problemas según su iniciativa e imaginación. En el relato bíblico de la creación, un relato mítico, como era la literatura de la época aparece claro que, una vez creadas la cosas, Dios encarga al hombre que actúe con total autonomía sobre ellas y desaparece de escena.
Dios está ausente de todo eso que le atribuye la religión integrista, que se niega a aceptar la autonomía del mundo, su secularización. No se quiere entender que el primer acto de secularización lo realizó el mismo Dios con la encarnación del Hijo hecho un hombre como otro cualquiera. Esto no lo ha asimilado aún el Islam en sus sectores más conservadores. Tampoco lo han asimilado buena parte de las confesiones cristianas, tal vez por miedo a perder adeptos, inconscientes de que oponiéndose a la secularización del mundo, se están oponiendo a los planes de Dios sobre él.
La religión, tal como la han entendido estas mentes involucionistas, ha causado más sufrimientos que los que ha impedido, como denunció Bertrand Russell. Las cruzadas, la Inquisición y después el nacional-catolicismo son buen ejemplo entre los cristianos.
En el Islam la unión todavía existente entre el poder político y religioso es causa de grandes conflictos sociales en el mundo y de que se justifiquen actos y situaciones que niegan los más elementales derechos humanos, como la discriminación de la mujer. Se han justificado asimismo múltiples actos terroristas en el mundo apelando a la guerra santa. Nada de esto se puede fundamentar en la Biblia ni en el Corán.
Todo esto entra de lleno en las jornadas celebradas días pasados en
Córdoba, organizadas por la Unión Europea y la Alianza de civilizaciones, en las que se ha reflexioando sobre la libertad religopsa en democracia
y los extremismos.
---------------------------------------------------------
El ex ministro de Justicia, López Aguilar, considera el "hiyab"
como un símbolo religioso, por lo que llevar un pañuelo islámico
no es ilegal".
----------------------------------------------------------
Miércoles, 30 de mayo
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes