El Blog de Francisco Margallo

Nueva Teología Política Europea (curso)

20.04.10 | 10:00. Archivado en Teología política
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Fotografía de Bonhoeffer
en la portada del libro
Cristianismo y Secularidad
Francisco Margallo Bazago

Metz se ha referido a la crisis de supervivencia o al apocalipsis social de la vida de dominación guiada por la voluntad de poder y sometimiento, como responsable de la crisis actual de la humanidad. Crisis que considera muy relacionada con la sobre explotación y sobre carga de la naturaleza, es decir, con el problema ecológico: la naturaleza está siendo sometida por una antropología de dominación propia de la civilización cientifico técnica en detrimento de los pueblos subdesarrollados.

Incluso se puede constatar ya que esta cultura de dominación y sometimiento toca a toda la construcción de la sociedad y de los sistemas político-económicos, hasta el punto de que los sueños de progreso y dominio se han trocado en temores de supervivencia. Si hacemos caso a los ecologistas, la carrera consumista en que los países ricos estamos embarcados no da más de sí. La naturaleza ha dado suficientes gritos de alarma con las tragedias que ella misma se ve obligada a protagonizar, acosada por el efecto invernadero que el exceso de gases arrojados al espacio provocan.

De todo esto nos alertó el Informe del Club de Roma hace unas décadas, pero hemos hecho oídos sordos mucho tiempo. En cambio, hoy la ecología se impone como una preocupación ética, incluso teológica, y se ha convertido en una crítica radical del modelo de civilización que estamos construyendo .

Dicho lo cual, la siguiente pregunta parece inevitable ¿qué tiene que ver todo esto con Jesús de Nazaret? Porque lo que inmediatamente salta a la vista es una gran divergencia entre la teología que propone la religión neoconservadora y el profeta de Galilea. Dios y Jesucristo han sido sustituidos por el capitalismo democrático, por lo que puede hablarse de sacrílega sustitución. Ante la disyuntiva de elegir entre Dios y el dinero, que propone el evangelio, la teología de Novak ha elegido el dinero (JM. Mardones).

No obstante, para sus críticos la mayor incompatibilidad no está en que la doctrina evangélica rechace las mediaciones económicas y políticas, que más bien reclama, sino en la absolutización del sistema capitalista. De tal manera que lo que se presenta como un servicio al hombre, termina olvidándose del hombre, sobre todo de los más débiles que son los preferidos de Dios.

La religión neoconservadora ofrece una salvación reservada a unos pocos privilegiados y, ciertamente, una salvación así restringida niega la historia de la salvación (I. Ellacuría). Pero lo más grave de la religión neoconservadora norteamericana es que presenta un cristianismo ideologizado para justificar un sistema económico insolidario .

1, 2. Criterios de verificación

Desde la opción por los pobres, que ha hecho la teología de la liberación, es posible encontrar unos criterios que nos permitan comprobar si las estructuras sociales que ofrece el sistema capitalista son aptas, como mediación, para la realización del reino de Dios en el mundo. He aquí los más importantes:

a) El criterio del pobre

El pobre tal como lo describe Gustavo Gutierrez, es el subproducto del sistema en que vivimos y del que somos responsables. Es el marginado de nuestro mundo social y cultural, el oprimido, explotado y despojado del fruto de su trabajo, en definitiva, el expoliado de su ser de hombre. Ahora bien, su pobreza no es una llamada a una acción generosa que la alivie, sino una exigencia inapelable de construir un orden social distinto.

Por lo que la solidaridad con el pobre implica la transformación del actual orden social. Toda la mediación de las estructuras socioeconómicas ha de estar orientada a eliminar las condiciones de injusticia que engendran la pobreza. Este primer criterio incluye la universalidad de los beneficios conseguidos por el capitalismo de manera que puedan ser recibidos por la mayoría de los pobres del mundo. La eliminación, pues, de la pobreza ha de ir acompañada de un estilo de vida solidaria, que no reviste la mediación que hace el capitalismo.

El que fuera director del Fondo Monetario Internacional, Michael Camdessus, antes de ser cesado del cargo alertó al mundo contra el peligro que representa para su estabilidad el aumento creciente de la pobreza. La brecha cada día mayor entre ricos y pobres lo considera moralmente reprobable y explosivo socialmente, por lo que no cre suficiente hacer crecer la riqueza en el mundo, sino que es necesario que esta se reparta con mayor equidad.

Ciertamente, el discurso del alto financiaero está dirigido de manera interesada al dinamismo del desarrollo, porque si se deja a los pobres sin esperanza, la pobreza y la violencia que eso generaría socavaría los cimientos de la sociedad.

Bibliografía
JB. Metz, Más allá de la religión burguesa, Sígueme 1982
JM. Mardones, Capitalismo y religión, Sal Terrae 1991; I. Ellacuría "Teorías económicas y relación entre cristianismo y socialismo"
Conc., 125 (1977)
G. Gutiérrez, "Praxis de liberación" Conc., 96 (1974).


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