El Blog de Francisco Margallo

virtudes públicas en Ortega (curso)

25.03.10 | 10:00. Archivado en Filosofía de Ortega
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Fotografía de
José Ortega
y Gasset
(filósofo)

Capítulo Tercero

La Política

Estado y Sociedad

1. El Estado
(Cont.)

A veces el Estado es el Recurso por excelencia, la Providencia civil al que la gente acude cuando están en peligro de naufragio, pero por eso no deja de ser un aparato rígido que actúa como una máquina o guiado por la sola objetividad. En este sentido en plena república, 1932, Ortega dirá que en España no hay más que un problema, la construcción de un nuevo Estado.

En tanto éste no exista España y todos los espeñoles estarán en peligro, porque la vida pública quedará sometida a múltiples bandazos. La estabilidad en la vida pública sólo se consigue con un Estado. Pero lo primero que ha de manifestar el Estado es que es un Poder público respetable y, en tanto que tal, respetado por la dignidad de sus palabras, sus actos y su moral. Desde el Estado no se puede agredir a ningún grupo de los que integran la comunidad, si lo hace le denigra y le irresponsabiliza.

El Estado tiene un estilo propio muy particular. "La palabra decoro significó en su origen precisamente eso: lo que conviene o es decente en el comportamiento público, de Estado". Pero deplora la torpeza de la república porque ni siquiera era preciso hacer bien las cosas, bastaba con la enérgica intención de hacerlas bien (Hacia un partido de la nación XI, 422-423). Esto tan simple que pedía Ortega al Gobierno no se supo hacer y nos llevó a los españoles a la terrible guerra civil, 1936-1939, cuyas consecuencias traumáticas arrastramos todavía muchos de los que nacimos en esa desafortunada y siempre denostada contienda.

Siguiendo con el análisis del Estado que estamos haciendo, otro filósofo, Popper, ha ideado una doctrina semejante a la de Ortega. Es la siguiente: El Estado es un mal necesario, por lo que sus poderes no deben multiplicarse excesivamente. No obstante, para demostrar su necesidad, no tiene que apelar a la concepción del hombre sustentada por Hobbes: "Homo momini lupus" (el hombre es un lobo para el otro hombre).

Puede demostrar su necesidad aun si suponemos que homo homini angelus, es decir, que a causa de su bondad angélica nadie perjudica nunca a nadie, porque en tal mundo habría hombres débiles y fuertes y los más débiles no tendrían nimgún derecho legal a ser tolerados por los más fuertes, sino que tendrían que agradecerles su bondad al tolerarlos. Quienes (débiles o fuertes) piensen que este es un estado de cosas insatisfactorio y que toda persona tiene derecho a vivir y ser protegido contra el poder del fuerte, estará de acuerdo en que necesitamos un Estado que proteja los derechos de todos. Ahora bien, todo aquel que esté a favor de la libertad, debe estar a favor de estar lo menos gobernado posible.

Ortega cree que el mayor peligro que amenaza hoy a la civilización es la estatificación de la vida, el intervencionismo del Estado, puesto que él absorbe y anula toda espontaneidad social, que es la que nutre y hace avanzar los destinos humanos. Es un pelibro, además, porque la masa popular sabe que con apretar el botón de la maquinaria del Estado todo se soluciona y entonces ella, que es la que nutre y empuja los destinos humanos, se atrofia. Y, lo que es peor aún, el hombre-masa cree que él es el estado y tenderá a hacerlo funcionar con cualquier pretexto, incluso para aplastar toda minoría creadora que lo perturbe, sea en política, en ideas u otro orden (El mayor peligro, el Estado IV, 221ss).

Pero, dado que se hace necesario el conjunto de órganos que ejercen el Poder público, hemos de exigir a los políticos mucha honestidad y la misma dosis de sensibilidad para saber captar las múltiples carencias que tiene la sociedad. En esta doble toma de conciencia son muy útiles los profetas, los intelectuales y los profesionales de la palabra justa y reflexionada. Todos ellos suelen gozar de máxima clarividencia, lo que les permite ir siempre delante de los demás en sus intuiciones.

Por eso Popper les pide a los políticos una virtud más, humildad para reconocer los propios errores y aprender de ellos: "Los errores son inevitables, pero lo importante es aprender de ellos corrigiéndolos". Subraya igualmente como importante que todas las profesiones, pero particularmente los políticos deden aprender cada vez más de la ética. En definitiva, de la moral del político y del ciudadano depende la moralización del Estado democrático .

Ahora bien, el Estado por muy democrático que sea, dirá Ortega, ejerce siempre presión sobre la sociedad y los ciudadanos que la integran, porque consiste en imperio o mando y eso es coacción. En este sentido puede decirse que el Estado es antilibertad. Aunque es cierto que el hombre desde que nace se siente limitado también por el ambiente social que le rodea: costumbres, normas sociales etc. que ejercen presión sobre él. Es decir, la limitación de la libertad que el Estado representa es del mismo orden que la que nos impone la presión social.

Por tanto, esa antilibertad pertenece a la condición del hombre, de su propio ser. (Refiere el caso de Cicerón como excepcional, porque se sentía libre hasta en el armatoste de las instituciones tradicionales romanas, puesto que se habituó a ellas. Cicerón llama "ser libre" a estar habituado). El no haber comprendido esta antilibertad congénita del hombre es para Ortega el gran error de los filósofos del siglo XVIII, al creer que la sociedad la forman líbremente los ciudadanos y no es algo en lo que irremediablemente se encuentran, sin posibilidad de salida. Esto le parece el primer principio de la sociología.

Consecuentemente, la libertad política no consiste en que el hombre no se sienta oprimido, porque eso es imposible, sino en la forma de esa opresión. Y pone un ejemplo muy gráfico: "Con una correa nos ceñimos la cintura y vamos tan a gusto; pero con esa misma correa nos atan las manos, y ponemos un grito en el cielo porque nos han maniatado". No se trata, pues, de la presión que el Estado representa, sino de la forma de esa presión, que es la que decide si nos sentimos libres o no.

El Estado se manifiesta a través de instituciones y esta es la cuestión, porque de esas instituciones no podemos escapar. No somos libres para eludir la coacción de la colectividad que llamamos Estado, pero algunos pueblos han dado a esa coacción la forma institucional que ellos preferían. Eso y no otra cosa llamamos "vida como libertad" (Vida como libertad y vida como adaptación VI,88-89).

Otra bibliografía
K. Popper, Conjeturas y refutaciones, paidós, Madrid 1982, 419-420
P. Cerezo, La voluntad de aventura Ariel, Barcelona 1984, 59

17 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Moisés 26.03.10 | 14:12

    Me alegran sinceramente los últimos comentarios de don Francisco y Manuel_RH.

    En mi modesta opinión, la clave es buscar la VERDAD en todo (desde lo divino hasta la mínima actitud humana) y exigir y pretender la LIBERTAD para todos, con un exigible mínimo de condiciones sociales y económicas para todos los humanos, tal como decía Santo Tomás que es necesario (o al menos sumamente conveniente para la generalidad de las personas) para actuar bien.

    La lucha debe estar en buscar el modo más eficaz, rápido y conveniente para lograr esos objetivos.

    Y tener la mente abierta para estudiar con honradez y dedicación cualquier propuesta decente y bien estudiada, que se nos proponga. Y evitar las consignas partidistas como un evidente mal que son.

    No olvidar que "algunas veces", también la Jerarquía acierta.

    Saludos cordiales

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 26.03.10 | 11:02

    Gracias, Moisés, por tu oportuna recomendación para que todos los que participamos en esta tarea de concienciación y servicio a los lectores que nos siguen y a la sociedad en su conjunto, sea lo más eficaz posible.
    Un saludo pascualino

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 26.03.10 | 10:46

    Efectivamente, Manuel-RH, la expresión de conciliar fe y vida diaria se presta a que algunos obispos quieran que las leyes se sometan a la doctrina de la Iglesia, pero no es así, o es una mala interpretación que se hace del Concilio, porque éste insiste en que tanto "la comunidad política como la Iglesia son independientes y autónomos, cada uno en su propio terreno. Ambas, sin embargo, aun por diverso título, están al servicio de la vocación personal y social del hombre" (GS 76, 3) ... "Las cosas creadas y la sociedad misma gozan de propias leyes y valores, que el hombre ha de descubrir, emplear y ordenar poco a poco, es absolutamente legítima esta exigencia de autonomía" (GS 36, 3). En fin, el Concilio y la teología de él surgida tienen esto muy claro. Por eso esta teología no es aceptada por muchos eclesiásticos.
    Gracias por tu aportación, Saludos cordiales

  • Comentario por Manuel_RH 26.03.10 | 09:53

    Don Francisco: ese divorcio entre la fe y la vida diaria es lo que muchos quieren arreglar aconsejando ó imponiendo leyes acordes con la fe, y que vivían tan a gusto cuando en el estado había una "religión" oficial. Yo creo que la fe debe actuar desde dentro de cada hombre, para que así pueda obrar, como dice Moises, desde la "honradez intelectual y moral que busca el bien". Esta es la actitud que se convierte en fermento de la masa social; lo demás son imposiciones que no convencen y hartan a la gente. Un saludo.

  • Comentario por Moisés 26.03.10 | 09:25

    Muy de acuerdo, don Francisco, con los textos magníficos que tan oportunamente trae. Eso es lo que hay que hacer irrenunciablemente. El problema es cómo se plasma éso en la realidad política y social.
    Y ahí estamos. Creo que, lo primero, es conocer la verdad, la realidad de la situación; luego pensar con honradez, sin partidismos, qué es lo mejor que se puede hacer dentro de lo posible en cada época y cada país. Y una vez bien meditado (que no es tan difícil si hay honradez intelectual y moral y se busca el bien y la LIBERTAD de los ciudadanos), ponerse manos a la obra, sin consignas partidistas y falsamente redentoras que ya han fracasado con extremo dolor para millones de personas y familias.

    Saludos cordiales amén de matutinos








  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 25.03.10 | 22:47

    eterna a cumplir con fidelidad sus deberes temporales, guiados siempre por el espíritu evangélico. Se equivocan los cristianos que, pretextando que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas... El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los mayores errores de nuestra época. Ya en en Ant. Test. los profetas reprendian convehemencia semejante escándalo (Is 58, 1-12) Y el NT. Mt 23,3-33; Mc 7, 10-15)
    (GS 43, 1)...

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 25.03.10 | 22:32

    El C. Vaticano II en la Costitución Pastoral sobre la Igleia en el Mundo actual (GS), en el Cap. IV. La Vida en la Comunidad Política dice animando a los ciudadanos a participar en la vida pública lo siguiente:
    ...."Porque la garantía de los derechos de la persona es condición necesaria para que los ciudadanos, como individuos o como miembros de asociaciones, puedan participar activamente en la vida y en el gobierno de la cosa pública"(GS 73, 2).
    Antes en el Cap. III hablando de La Actividad Humana en el Mundo dice:..."De donde se sigue que el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la edificación del mundo ni los lleva a despreocuparse del bien ajeno, sino que, al contrario, les impone como deber el hacerlo (GS 34, 3).
    Y al hablar de la Misión de la Iglesia en el Mundo Contemporáneo (Ayuda que la Iglesia, a través de sus hijos, procura prestar al dinamismo humano), dice: "El Concilio exhorta a los cristianos, ciudadanos de la ciudad temporal y de la ciudad et...

  • Comentario por Moisés 25.03.10 | 20:46

    Estimado Manuel_RH: Yo me he leído un par de reseñas de textos de Educación para la Ciudadanía, he leído y oído comentarios de todas las tendencias, desde lo que decían los del Gobierno et allii, hasta los más alejados de esas ideas; comprobé la traición (así, sin paliativos) de la CONFER (seguramente por miedo a perder la "pasta" o porque no tienen ideas profundas y claras o por las dos cosas), leí lo del filósofo Marina, y trozos de lo publicado por alguna editora como S.M. Es decir, no domino el tema pero estoy algo informado. Todo es política partidista y muy sectaria, con una importantísima influencia contra la moral que pudiéramos llamar de la gente corriente en España. Nada de urbanidad, como sospecha Vd. (y como debería ser) :aprender a comportarse, conocer los derechos y deberes ciudadanos, estudiar la Constitución, etc.
    Yo estoy absolutamente de acuerdo con Vd. Pero, desgraciadamente, no es así ni muchísimo menos.
    Saludos cordiales

  • Comentario por Manuel_RH 25.03.10 | 20:16

    Moises, yo creo que la EPC, más que educación política, se debe parecer más a una antígua asignatura que dí que se llamaba "urbanidad"; pero más ampliada. Allí aprendíamos normas básicas de comportamiento y buena educación, en general. Como ya no tengo hijos en edad no me he metido mucho en el tema; pero espero que no sea sólo una asignatura política. Desde luego aprender buena educación y comportamiento ciudadano hace más falta en este país que el comer cada día. Un saludo.

  • Comentario por Moisés 25.03.10 | 19:43

    Lo de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, fatal; tal como decíamos todos (casi) de Formación del Espíritu Nacional de la época franquista, que era lo mismo, pero mejor.

    Las clases populares tienen que ser ciudadanos con plenos de derechos (en teoría lo son; en la práctica, muchos, no); para eso cheque escolar: cada uno se eduque donde quieran sus padres.

    La teología renovada, dice Vd. insiste mucho en eso y considera una inmoralidad, etc. Y la teología sin renovar, y yo, y todas las personas decentes. Eso es sustancial: no caridad sino justicia estricta.

    Saludos cordiales


  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 25.03.10 | 18:25

    Lo que dices, Manuel-RH, pone de manifiesto la necesidad de la Educación para la Ciudadanía, a la que se ha opuesto tanto y sigue oponiéndose la Iglesia, a pesar de que la iniciativa viene de Europa, como aclaró en su día la ministra de Educación P. San Segundo. Particularmente las clases populares son las más necesitadas de tomar conciencia de lo que significa ser ciudadano con plenos derechos. Eso explica que sean más manipulables por el polítiquillo de turno al que no le interesa que pierdan su inocencia. La teología renovada insiste mucho en esto y considera una inmoralidad mantener alienados a los ciudadanos de sus derechos y deberes sociales. Las comunidades de base, como intuyo que conoces, también consideran esto importante.
    Un cordial saludo







    alienados





    las

  • Comentario por Manuel_RH 25.03.10 | 17:37

    En mis largos años de vida en Sevilla pude comprobar que, aún cuando allí hay una gente inmejorable, cuando uno lleva traje y corbata te atienden en ciertos sitios mucho mejor que si vas más normalito. Esto viene a cuento de que existe mucha buena gente en este país, aunque parezca dificil de aceptar, que se cree a pies juntillas todo lo que le diga un señor con corbata de seda y pone cortapisas al señor barbudo y en mangas de camisa. Todavía se juzga mucho "por la pinta", sobre todo en los pueblos. De ahí que mucha gente vota de buena fe a quienes consideran "gente de orden" por la apariencia de un mensaje estudiado creyendo, por ejemplo, que a la derecha le importa un comino los problemas de los trabajadores y los pensionistas, y que los de izquierdas lo único que quieren es cargarse a la Iglesia porque le tienen un odio bisceral. Lógicamente muchos otros les votan, no porque les importe el bien del Estado, sino porque son aliados naturales en defensa de sus chiringuitos particular

  • Comentario por Moisés 25.03.10 | 17:12

    Estimado D. Francisco:
    En las cuatro primeras frases, totalmente de acuerdo.
    En las restantes (desde donde dice "no voy..."), en total desacuerdo; me parece parcial, inexacto, poco pensado, fanático, sectario y que si se llevara a la práctica sería el hundimiento de los pobres, tanto económico como social: serían más pobres (y habría más pobres) y tendríamos mucha menos libertad y dignidad como personas (dicho sea con el máximo respeto personal).
    Saludos cordiales

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 25.03.10 | 16:56

    ciudadano responsable y consciente no debería darles su confianza o su voto, porque está claro que estos no van a estar a favor del bien público que es el objetivo de la actividad política, sino al servicio de su bien particular y el de los que ellos representan. Los que buscan y se aferran al poder fuera de un espíritu demcrático verdadero son los que estatifican la nación y amordazan la libertad de los ciudadanos. Lamentablemente esto no se ha tomado en cuenta todavía en toda Europa ni en el mundo entero. Creo que es hora de cambiar. ¡Ojlá sirviera la actual crisis mundial para hacer el cambio!

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 25.03.10 | 16:38


    Sí, Moisés, el tema de hoy nos sirve para hacernos conscientes de que lo importante no es el Estado, sino la Sociedad que todos formamos. Como dice muy bien el filósofo Popper, "el Estado es un mal necesario", porque,dado que los ciudadanos no somos capaces de organizarnos por nosotros mismos, tiene que haber una autoridad superior que nos organice. En ese sentido es necesario el Estado. Son necesarios asimismo buenos políticos que nos ilusionen a los ciudadnos a participar responsablemente en la vida pública que es de todos, en lugar de limitarse a la consecución del poder, en lo que los malos políticos gastan toda su energía. No voy decir quienes son, porque todos lo sabemos, se han manifestado sobradamente como tales en este momento de crisis que ha originado el sistema nefasto que impera hoy en el mundo. No hacen más que poner zancadillas para derribar al Gobierno de turno, en vez de ayudar a salir de la crisis. Para ellos vale el caciquil"cuanto peor mejor". A estos el

  • Comentario por Moisés 25.03.10 | 15:08

    nos quieren salvar. Por eso, me ha parecido bien el artículo de hoy: creo que nos encamina con acierto.
    Saludos cordiales

  • Comentario por Moisés 25.03.10 | 15:05

    Cuando daba clases solía decir a mis alumnos: yo les doy el zumo de la asignatura; la pulpa, pónganla Vds.
    Aplicándolo ahora llego a la conclusión de que es deseable cuanto menos Estado mejor (siempre que cumpla sus funciones de organizar, suplir, etc.); muy de acuerdo. Éso es lo ideal y a eso hay que tender.
    Hay que desconfiar siempre del que manda y examinarle y poner las cortapisas necesarias (que sean justas y adecuadas) para que los individuos tengamos el máximo de libertad posible (con la responsabilidad correspondiente).
    Recordemos la"pasión de mandar" que tiene el humano, como refleja agudamente don Gregorio Marañón en su biografía del Conde-Duque de Olivares.
    Y tengamos presente que "si una vez lo probais (el ser gobernador), Sancho, -dijo el Duque- comeros heis las manos tras el gobierno, por ser dulcísima cosa el mandar y ser obedecido" (Qj. II,XLII).
    Hay que vigilar continuamente al que manda. Y huir como de la peste de los que nos quier...

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