
Todas las imágenes que dan las noticias de radio, televisión, folletos y carteles pegados en las paredes de los edificios institucionales son siempre los mismos: mujeres débiles, solas, aisladas, con velos problemáticos, explotadas por mafias, prostitutas, sometidas por sus maridos, hasta el punto de decir que los índices mayores de violencia doméstica se dá en las familias migrantes.
Así se expresaba Débora Avila, miembro de la red Ferrocarril Clandestino y profesora de migraciones de la Universdidad de Castilla La Mancha, que no está de acuerdo con esa imagen de la mujer inmigrante, como una mujer rodeada de problemas y reducida a problema. Para ella se trata de la punta de un iceberg que se asienta sobre todo un sistema de desigualdades poco visibles y muy complejas, que condenan a la mujer migrante a una doble discriminación que se produce y reproduce cada día.
La primera discriminación está en el acceso al trabajo. Rafaela, una mujer dominicana que lleva 19 años en España comentaba: Estamos pringadísimas en ese tema. Es verdad que hemos dado el salto de entrar en el mercado del trabajo, pero nos vemos obligadas a coger trabajos precarios, sin seguridad social, mal pagados y con muchas horas de dedicación. Este tipo de trabajos casi siempre caen en manos de los grupos vulnerables entre ellos las mujeres, los inmigrantes, los sin papeles...
Por mucho que se diga que todos tenemos los mismos derechos no es verdad. Podemos estar igual de preparados que los españoles, pero no se nos trata como iguales. Nosotros sólo lograremos ciertos trabajos. A todo esto se suma en muchos casos las dificultades con el idioma, los escollos para la convalidación de títulos y el racismo en los procesos de selección.
Las mujeres, por su condición de migrantes comparten todas estas dificultades de acceso al mercado laboral. Pero a ello suman la carga de "una coletilla de las cosas que tenemos que hacer por ser mujeres, aparte por supuesto del trabajo...me refiero a encargarse de la familia, recoger a los niños, hacer los quehaceres de la casa, cuidar a tu madre"...
El año pasado terminó con unas 300.000 personas afiliadas al Régimen Especial de Trabajadores del Hogar, de las que más del 90% son mujeres y cerca del 60% inmigrantes...
Débora Avila, Abriendo caminos. Una mirada a la inmigración desde las mujeres. Exodo núm 102.
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La hospitalidad permite al "otro" ser él mismo
(o ella misma) y a "nosotros" nos ensancha el
corazón. La hospitalidad libera nuestro yo más
auténtico y, cuando se vive con hondura, nos
descubre no sólo una dimensión "activa" en la
que yo acojo a otra persona, sino también una
profunda dimensión "pasiva" en la que yo mis-
mo me siento acogido por el otro, redescubri-
endo en esa reciprocidad la verdadera y reno-
vada humanidad común.
Carlos Pereda, Cuatro formas de entender
la inmigración Exodo núm. 102
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El debate público sobre a la inmigración
está fragmentado y con frecuencia poco
consolidado, debido a la existencia de
mútiples circunstancias y condicionamien
tos y a la novedad histórica de la inmi-
gración en España.
Carlos Pereda, ib.
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Miércoles, 30 de mayo
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes