
Fotografía de Bonhoeffer
en la portada del libro
Cristianismo y Secularidad
Francisco Margallo Bazago
Cristianismo y marxismo, aclara Roger Garaudy, no se pueden poner en el mismo plano, porque estaríamos poniendo en frente dos ideologías. Y la fe cristiana no es una ideología, sino un modo de comportarse en el mundo. Tampoco lo es el marxismo, que es un método para entender el mundo y transformarlo. Sin embargo, se complementan mutuamente, porque el marxismo ha aportado a la fe cristiana su dimensión histórica militante. Y el cristianismo vivido en el marxismo puede aportar a éste apertura y trascendencia.
A partir de 1965 la actitud apolítica y meramente humanista, que caracterizaba a la teología hasta esa fecha, cambia. Influye sin duda en este cambio el fracaso de las democracias liberales en lograr una mayor nivelación social. Es el tiempo en que los movimientos de liberación de minorías oprimidas en países desarrollados despiertan con pujanza: movimiento pro derechos civiles en USA, católicos de Irlanda del Norte, movimiento contestatario estudiantil, mayo del 68 en Francia; los mismos movimientos en países coloniales, Africa sobre todo, el imperialismo económico de América latina etc.
Todo esto y el impacto de Gaudium et spes hace que los teólogos se alejen de sus disquisiciones metafísicas y se interesen por una reflexión teológico política en conexión con toda esta problemática. Con lo que se ve una vez más que el curso de la historia ha sido determinante en la aparición de la teología política .
1.1. Ciencias humanas
Otro factor influyente en la gestación de la nueva teología ha sido la consolidación de un nuevo concepto de ciencia dentro de las ciencias humanas, considerado ahora desde un punto de vista práctico, crítico, político y dialéctico. Este concepto de ciencia se considera el determinante próximo de la teología actual. Concretamente, la nueva teología política y, sobre todo, la teología de la liberación, que se define como reflexión crítica a partir de la interioridad de la praxis liberadora, conceden mucha importancia a las ciencias humanas, siguiendo el método iniciado en Gaudium et spes. Según esta percepción, la reflexión teológica sólo es posible a partir de un análisis de
la realidad/strong> .
Y no cabe duda que el saber del hombre sobre sí mismo tiene una influencia inmediata muy relevante en la teología. Un cardenal de la Edad Media, Nicolás de Cusa, llama al hombre que crea líbremente, al científico, "dios de ocasión". El científico, en efecto, es depositario en buena parte de los proyectos del Creador, por eso, la involución, el oponerse al progreso y a los hallazgos de la ciencia es un pecado contra el Creador .
Paradójicamente, el nuevo concepto de ciencias humanas se opone al humanismo, porque éste, tal como se ha venido manifestando, es incapaz de poner en relación saber y obrar. Ahora bien, esta oposición a los humanismos por parte de las ciencias no significa despreocupación ni falta de aprecio al hombre que ellos fomentaron. No se niega al hombre que existe realmente, sino el concepto de humanidad abstracta y esencial o el sujeto humano trascendental propio de la filosofía idealista.
La ciencia actual se considera ciencia en la medida en que anula esta ideología humanista abstracta. Desaparece igualmente el existencialismo, al que se oponen marxistas como Lukas, Garaudy, Marcuse y Adorno. Es, pues, una época postexistencialista y posthumanista. Y esta nueva concepción de las ciencias humanas tiene una influencia decisiva en la teología política que tratamos, porque no puede existir una teología purista o encerrada en sí misma, ya que el hombre es un haz de interferencias. Como no puede existir una ciencia meramente observadora y apolítica sin influencia en la transformación de la sociedad .
A la vez que el humanismo y existencialismo se rechaza también el positivismo, como ideal analítico y positivista de ciencia, que va quedando reducido a las ciencias de la naturaleza en las que apenas ha incidido el pensamiento dialéctico. La introducción de la praxis en el proceso del conocimiento termina con el ideal positivista de ciencia pura, meramente observadora y apolítica que no cambia la situación real.
Los universitarios de todo el mundo liquidaron en las décadas pasadas este tipo de ciencia espectadora y descomprometida, especulativa y apolítica .
La tesis 20 de Marx sobre Feuerbach suele verse como el inicio de este replanteamiento entre teoría y praxis, que se ha desencadenado y que no parará ya. Dice así:
"La cuestión de saber si el pensamiento humano puede llegar a una verdad objetiva no es una cuestión teórica, sino una cuestión práctica. Es en la práctica donde hace falta que el hombre pruebe la verdad, es decir, la realidad, el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. La discusión sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento aislado de la práctica es puramente escolástica".
Bibliografía
R, Garaudy-E. Balducci, El cristianismo es liberación Sígueme 1986, 99.
A. Fierro, El Evangelio beligerante, Verbo Divino 1975, 102ss
H. Assmann, Teología desde la praxis de la liberación
-------------------------------------------
Cristianismo y Secularidad
Manual de Nueva Teología Política Europea
Ed. Tirant Lo Blanch, Valenci 2007
Por Francisco Margallo Bazago
----------------------------------
¿Existe oposición entre cristianismo y marxismo? ¿Son estos irreconciliables? Si es afirmativa la respuesta, decir en qué y por qué?.
Expertos en doctrina social de la Iglesia dicen que todos somos deudores de Marx ¿Cómo se explica la clara oposición de algunos sectores de la Iglesia al marxismo?
¿Creéis que la ciencia es un impedimento a la fe o más bien la beneficia? ¿Por qué la oposición de la Iglesia a ella a lo largo de la historia?
¿Es positiva la aportación de la nueva teología política a la fe cristiana?
Los comentarios para este post están cerrados.
De acuerdo, Manuel-RH, con lo que dices respecto a los límites y fronteras de la ciencia, pero el C. Vaticano conocedor de los ataques que ha sufrido ve necesario "deplorar ciertas actitudes, que por no comprender bien el sentido de la legítima autonomía de la ciencia, se han dado algunas veces entre los propios cristianos; actitudes que, seguidas de agrias polémicas, indujeron a muchos a establecer una opsición entre la ciencia y la fe". Como verás, la jerarquía española no ha llegado a comprender este mnensaje conciliar sobre la autonomía de la ciencia (como del Estado para legislar apoyado en ella).
Sobre el marxismo pasa algo semejante. Puedes ver el comentario de Musa. Saludos
Musa, la frase que puse en el post "todos somos deudores de Marx" es del cardenal Martí de París poco tiempo después del Vaticano II. Y el obispo de Amberes ha dicho al respecto lo siguiente: "La Iglesia podría, dentro del espíritu de reconciliación, tratar de salvar lo que en el gran movimiento socialista fue auténtico, justo y noble"...
Siervan estos testimonios para esa deseada reconciliación de la Iglesia con un movimiento que tanto hizo por la clase obrera, a cuyo lado debería estar siempre Iglesian de Jesucristo. También en actual vicepresidente de la Conferencia Episcopal Alemana ha salido en defensa de Marx. Luego no era como le pintan sus adversarios.
..........Es cierto que avanzamos en la solución de unas enfermedades, mientras surgen otras nuevas no menos inquietantes... Considero una arrogancia exagerada la postura de los que creen que por haber aprendido “cuatro cosas” pueden prescindir de Dios para explicar el origen y la causa de las cosas. Creo que algún día la fe y la ciencia se encontrarán en el reconocimiento de Dios como órigen, causa y fin de todas las cosas. Por otro lado, creo que la teología política busca por otros medios lo que la religión oficial no ha sabido trasmitir de forma creíble, y que el hombre, por cualquier camino que avance, si lo que busca es la Verdad de las cosas, acabará encontrando a Dios. Un saludo.
Si hacemos las cosas bien, la ciencia y la fe no pueden ser antagonistas, sino complementarias. El problema está cuando cada una se cree autosuficiente para explicar al hombre y la naturaleza por sí solas. La religión debe ocuparse de la realización del ser humano íntegramente y, si bien, en cuanto a lo espiritual tiene la Revelación como apoyo fundamental, ésta no es un tratado histórico ni científico como muchos han querido ver. Por otro lado, la ciencia encontrará siempre limitaciones ya que el conocimiento pleno de la naturaleza y del universo es un reto a nuestra inteligencia, en el que siempre estaremos progresando sin llegar nunca al final. La prueba es que cuantas más cosas conocemos, más inquietantes y profundas son las cuestiones que surgen. ............
D.Francisco, yo creo que marxismo y cristianismo son antagonistas irreconciliables. El marxistmo contempla solamente la dimensión material de un hombre que tiene su final en la tumba. El cristianismo va mucho más allá, superando ampliamente los conceptos de solidaridad ó justicia que reclama el marxismo con el ejercicio de la Caridad bien entendida. El problema es que son tan pocos los que practican el verdadero cristianismo, que parece que casi no existe. Pienso que si hubiera existido en su momento un sano y generalizado ejercicio del auténtico cristianismo, no nubiera nacido el marxismo. El cristianismo desarrolló una doctrina ( a mi juicio equivocada) que hace que el hombre pueda conectar con Dios directamente, sin pasar por sus hermanos y relativizando la importancia de sus problemas terrenales, ya que pueden tener recompensa en el cielo. Por un lado damos de comer a los pobres; pero la justicia social la reclamamos con la boca pequeña......
1. Yo contemplo más analogías que diferencias. El cristianismo es, mal les pese a algunos, fuente de la que mana el marxismo. Serán irreconciliables mientras los jerarcas no adopten una postura que esté en consonancia con la necesidad de buscar la transformación de este mundo.
2. Marx es deudor de Jesús. Luego la enemistad entre sus seguidores puede explicarse por razones puramente materiales y de poder.
3. La ciencia ha desmentido muchas "verdades" bíblicas (de ahí la oposición de la Iglesia), y esto puede generar muchas dudas en los creyentes. Sin embargo, en lo esencial, la ciencia no puede desmentir lo que se escapa de sus dominios.
4. No es solo positiva, sino necesaria.
Miércoles, 30 de mayo
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes