Fotografía de
José Ortega
y Gasset
(filósofo)
Capítulo Tercero
La Política
(Cont.)
Retomando el tema de la Liga de Educación Política, digamos que sus componentes no consideran tan magno cometido un empeño líbremente escogido, que pudiera interpretarse con ciertos visos de inmodestia, sino como una tarea inalienable, que muchos viejos errores y presentes tibiezas han dejado caer de golpe sobre los hombros de una generación.
El hecho más grave de la vida nacional que los miembros de la Liga ven en ese momento es la incapacidad de los viejos partidos, de las instituciones antiguas y las ideas de siempre para conservar su propia existencia. Sólo conservan la función de los escombros para ahogar lo nuevo que germina.
Y justificando una vez más su postura dicen: Sería una injusticia menospreciable calificar de ambicioso el acto por el cual intentamos arrimar el hombro bajo las vigas que amenazan con caerse. Pero todas estas disculpas las creen innecesarias. La intervención consciente en la política nacional es un deber de todos los ciudadanos, no un derecho reservado a los políticos de oficio.
Es una decidida voluntad de no dejar incumplida aquella obligación la que nos lleva a este ensayo de organizar un instrumento político que, apartándose de la forma en que suelen estar constituidos los partidos, coincida con nuestro carácter. (Prospecto de la Liga de educación política española I, 300).
Dentro de los proyectos de la Liga está presente también la crisis de la ideología política que arrastra toda Europa, semejante a la de la primera mitad del siglo XIX. No vale aferrarse a las ideas caducas de los que se aferran a mantener el poder a toda costa. Los que se preocupan más de promover el futuro que de mantener el presente, han de mirar cara a cara la magnitud de esta crisis. Todos los componentes de la Liga son de esta opinión.
Además, estan convencidos de que la política no es faena que se satisfaga con solo el intelecto, ni sólo mediante la acción individual. Creen todos ellos, por el contrario, que el área política comienza propiamente donde el puro entendimiento y el individuo aislado concluyen y aparecen las masas sociales batiéndose en una dinámica apasionada. Precisamente el objetivo último de sus aspiraciones es llegar a esas masas. Pero ese es sólo el término, entre tanto han de dedicarse a una labor previa y menos ambiciosa.
Salvo raras excepciones, las masas sociales no se hallan políticamente movilizadas, lo que suele interpretarse diciendo que eso pertenece a la inercia española. Sin embargo, ellos no entienden que pueda hablarse de masas inertes donde faltan unas minorías directoras que las saquen de su indolencia. No bastan las gesticulaciones o proclamas que haga un
hombre público, ni que de lustro en lustro invada la conciencia pública algún tema que produzca en la muchedumbre una convulsión fugitiva.
Por el contrario, es forzoso aspirar permanentemente a introducir la actuación política en los hábitos de las masas españolas. Ahora bien, ¿cómo es posible lograr esto sin una minoría entusiasta que despierte en ellas el interés por la política y la necesidad de ejercitarla? Por eso lo primero para ellos es fomentar la organización de una minoría encargada de la educación política de las masas. Para ellos, la verdadera educación nacional es esta educación política(Ibid., 301-302).
Dada la crisis de las ideas políticas existente a la sazón y que aún perdura, es preciso encontrar un nuevo instrumento político encargado de remediar esta situación. Este puede ser el empeño también hoy de unas minorías concienciadas que cojan el relevo de aquella Liga ideada por Ortega y que fue ahogada por el clima político convulso de la época. Hoy que gozamos de estabilidad política en nuestro país y en la Unión Europea es preciso intentarlo de nuevo. El gran filósofo debe seguir irradiando sobre nosotros todo lo mucho que él imaginó como beneficioso para la nación y que, por los motivos ya aludidos, no pudo realizarse.
De la valía de su proyecto habla Federico de Onís, que fue alumno suyo primero y después uno de los miembros de la Liga: "No es para los que hemos asistido a su cátedra y seguido el curso de sus explicaciones, tan solo una esperanza, sino la capacidad más fuerte y original que en filosofía hemos tenido desde hace mucho tiempo y el creador de toda una nueva visión de los problemas nacionales.
Puede decirse que nace en él el pensador, cuyas ideas originalmente concebidas y bellamente expresadas radican en lo más central, tanto del problema de Europa como del problema de España. También en su alrededor se ha formado un grupo, cada día creciente, de jóvenes en cuyo espíritu se entrelazan dos anhelos como algo inseparable: poseer la cultura europea y realizar la salvación de España" .
Miércoles, 30 de mayo
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes