El Blog de Francisco Margallo

Nueva Teología Política Europea (curso)

23.02.10 | 10:00. Archivado en Teología política
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Fotografía de Bonhoeffer
en la portada del libro
Cristianismo y Secularidad
Francisco Margallo Bazago

Capítulo Sexto

Teología y muerte cultural de Dios
(Cont.)
5. Un tiempo de duda y de espera

Por mucho que nos empeñemos en negar la evidencia, la era de la religiosidad masiva pasó hace tiempo y el empeño de reconstruirla sobre los cimientos del pasado es vano. La vida del mundo hoy se desarrolla sobre otros escenarios. Sin embargo, no puede decirse que estemos en una época atea ni anticristiana, simplemente es "post atea" y "post cristiana".

Es como se ha dicho un tiempo de duda y espera, incluso tiempo de incredulidad. Una incredulidad que puede significar retorno a los valores de la vida, búsqueda honesta de lo que realmente vale en la condición humana. Es decir, el cristiano pone en cuestión su fe, para recuperarla purificada y robustecida.

Pero todo ello bajo el signo de la secularización, que es hoy un fenómeno no sólo aceptado, sino facilitado y producido por el mismo pensamiento teológico más serio y responsable . En tal sentido la expresión "Dios ha muerto" utilizada por los teólogos que estamos analizando, puede considerarse cristiana de varias maneras: Porque procede en su mayor parte de teólogos cristianos. A pesar de esta expresión, ellos mismos afirman que se puede pensar y vivir como cristianos. La expresión muerte de Dios tal como ellos la utilizan, empuja hacia el cristianismo en lugar de alejar de él.

¿Qué significa, pues, esta expresión en boca de dichos teólogos?
Puede significar que determinados elementos de la doctrina clásica concerniente a Dios deben excluirse, sobre todo el de la potestad absoluta, en la que se resuelven los problemas y hace frente a las necesidades. Puede significar, como indican las cartas de Bonhoeffer desde la prisión, queDios nos enseña a vivir sin él; que es tiempo de ausencia y oscurecimiento de Dios. O incluso que somos todos idólatras y debemos callar, para que renazca el verdadero Dios.

Hamilton, que es quien contesta a todas estas preguntas, cree que la misma Encarnación de Jesucristo significa de alguna manera muerte de Dios o que los hombres ya no necesitan de los dioses en el sentido de las antiguas religiones. El Nuevo Testamento expresa mejor este concepto con las palabras "Quien vive amando habita en Dios" .

El teólogo católico Claude Geffré también se ha referido a esta muerte cultural de Dios en su libro Un espacio para Dios. Sus teólogos, escribe, buscan reinterpretar esta rara teología en las categorías cristianas de la siguiente manera: Pretenden encontrar en el misterio pascual de la muerte de Dios en Jesucristo la justificación del señorío del hombre sobre sí mismo y sobre el mundo. Jesús habría suprimido al Dios Todopoderoso del Antiguo Testamento y en su lugar estaría ahora el hombre.

En consecuencia, la cruz de Cristo no significaría tanto la liberación del pecado como la liberación del hombre frente a Dios. No obstante, esta teología seguirá siendo cristiana, porque conserva la referencia a Cristo servidor del hombre hasta su muerte .

Se busca, en definitiva, otra imagen de Dios, porque ésta cambia con la cultura de cada época, de ahí que los teólogos sensibles a la secularidad vean necesaria su revisión y actualización de manera continua. De lo contrario, la imagen de Dios que fué válida en una época, corre el riesgo de convertirse en ídolo en otra y negar su misma realidad. Esto está sucediendo hoy y eso explica en buena medida el ateísmo de nuestro tiempo. Así lo reconoce el Vaticano II (GS 19).

En este sentido hay que decir que la teología y la Iglesia no supieron llegar a tiempo en el cambio de la visión de Dios en el período posilustrado. Cuando el hombre llega a su mayoría de edad con la Ilustración, el fenómeno religioso cambia radicalmente y hace su aparición el ateísmo moderno que arrastramos. Por tanto, el mejor sevicio de la teología actual a la fe cristiana es su actualización. "El cristianismo debe cambiar o morir", ha dicho un obispo anglicano.

La autonomía que ha conseguido el mundo respecto a las leyes divinas que regían en la antiguedad, es la que exige este cambio. Pero lo más urgente de todo es pensar de nuevo la relación de Dios con el mundo natural, con la subjetividad y la historia que viven los hombres, porque al mundo ahora se le considera regido por leyes propias sin intervencionismo divino alguno. Tampoco el hombre y su historia interhumana aceptan cualquier imposición que no dé razón de sí misma ni la legitimación religiosa de situaciones sociales injustas. Urge asimismo cambiar la imagen de un Dios rival o enemigo del hombre, así como el anacronismo y la incoherencia de algunas interpretaciones de la fe .

La muerte de Dios constituye para los teólogos del tercer mundo, la variable de la anulación del hombre en esos países. Este presupuesto parece recorrer el cuerpo de la teología latinoamericana de la liberación. El reto a la fe cristiana, para estos teólogos, no viene tanto del increyente, como del no hombre, es decir, de aquel a quien el orden social existente no reconoce como hombre, porque le despoja continuamente de su condición humana.

Enrique Dussel se remonta a la época colonial para hablar de esta situación religiosa: "Dios no ha muerto, quien ha sido asesinada es su epifanía: el indio, el africano, el asiático, y por ello Dios no puede ya manifestarse...Para poder decir con Nietzsche "Dios ha muerto", era necesario antes matar a su epifanía: al indio, al africano..." .

José Aguirre observa que Jesús fue ajeno a una teología de la muerte de Dios y esta expresión le parece al teólogo vasco equívoca e inoportuna. Con todo, cree que Jesús transgredió el orden religioso que sustentataba la imagen convencional de Dios en su época. No le importaban los ritos ni los preceptos del sábado ni el templo, sino la vida y el bienestar de todas las criaturas. Tampoco cree que si Jesús volviera hoy sería ateo como se ha dicho, porque Dios era el centro de su vida y volvería a serlo.

Pero su fe en Dios fue y volvería a ser radicalmente vital y "política", cercana a la vida de los hombres y solidaria en sus sufrimientos. Por eso fue condenado a muerte de cruz. "Su cruz significa la autonegación de un Dios separado de los hombres y la manifestación de un Dios absolutamente solidario con la causa de la vida y con la causa de los últimos" .

Bibliogarfía
F. Vittorino, AA.VV. La muerte de Dios. Cuadernos para el diálogo Madrid 1968.
W. Hamilton "Qué es la muerte de Dios?", en AA.VV. Cuadernos para el diálogo.
C. Geffré, Un espacio para Dios, Narcea Ediciones, Madrid 1971
A. Torres Queiruga. "La imagen de Dios en un mundo secular" AA.VV 10 palabras clave sobre secularización, Verbo Divino 2002.

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Cristianismo y Secularidad
Manual de Nueva Teología Política Europea

Ed Tirant Lo Blach, Valencia 2007
Por Francisco Margallo
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¿Os habéis percatado de que con la expresión de la muerte de Dios
lo que se pretende es devolverle a Dios su verdadero ser? ¿Creéis inoportuna o innecesaria esta teología?

¿Habéis llegado a la conclusión de que estos teólogos son muy radicales o no son creyentes? ¿Qué expresión os parece más radical y que hay que evitar?

¿No somos los cristianos los que hemos creado esta falta de increencia en el mundo actual? ¿Cómo y por qué?

¿Es culpable La Iglesia? ¿Por qué? ¿Creéis que no ha sabido evolucionar con la mentalidad del hombre moderno al presentarle el mensaje cristiano? ¿Qué debe hacer ahora?

12 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Moisés 25.02.10 | 18:20

    No quiero molestar, don Francisco, pero dice Vd. (y esos teólogos a los que cita) que DIOS ESTÁ EN EL HOMBRE (simplifico para aclarar, como quería Ortega). Si lo dicen en un sentido estricto, pregunto: antes de la creación del hombre ¿no existía Dios?. Es claro, para el que cree en Dios, que Dios es Único, no necesita a nadie, es ab-soluto (suelto de los demás, aparte)... Muchos esfuerzos se hacen (se han hecho y se harán) para "eliminar" a Dios, en su estricto, prístino Ser; (tampoco digo que muchos no lo hagan con tanta buena voluntad como ignorancia).
    Jesucristo ES Dios y nos quiere llevar a Él. Jesucristo (que es Dios) es el ÚNICO RICO que SE QUISO hacer pobre durante el rato que vivió en la Tierra.
    Y que nos dejen de monsergas (o que sigan, pero que no pretendan que les sigamos).
    Los grandes santos no obraban así: se corregían éllos, no querían cambiar a los demás, ni pensaban que eran más listos que TODA la Jerarquía
    Saludos (y menos Franco y más pan b...

  • Comentario por Moisés 25.02.10 | 18:06

    D. Francisco: en línea 5ª de su respuesta de las 17:36 pone "vivo" y creo que Vd. ha querido escribir "vive"; dando por hecho que ésto sea así, le diré que Dios vive en el hombre, como nos enseñó Jesucristo: vendremos a él y haremos morada en él...
    Lo de mirar al cielo lo hacía Jesucristo: elevando los ojos al cielo... (y Él, que era Dios, sabía muy bien dónde está Dios -.lo del cielo, evidentemente es un símbolo y no creo que nadie tome al pié de la letra: está sentado, etc.). Por cierto, en la Ascensión se elevó a los cielos... (luego, el estúpido de Gagarin no le encontró allí) . Todo eso es de clavo pasado.
    Y luego lo de Mt. 25 que siempre sacan a colación. Hay dos cosas en ese capítulo: una, esencial, la clave, lo sustantivo: "venid a Mí" ... ir a Dios; esa es la sustancia. La otra, es qué hay que hacer para conseguir llegar a Dios: dar de comer al hambriento, etc. Una, sustantiva; otra adjetiva (aunque ineludible)
    ¿Cuesta tanto aclarar las cosas? (si se quiere)

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 25.02.10 | 17:43

    Manuel_RH, has enriquecido con tu intervención lo que los teólogos de la muerte de Dios quieren conseguir. Has acercado más al hombre de hoy su mensaje.Los lectores y yo te lo agradecemos.

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 25.02.10 | 17:36

    Moisés, pongo las dos veces dios en mínúscula, en la corrección que he hecho con tu intervención, para que se entienda mejor que me refiero al ídolo que se ha hecho del Dios verdadero. ¿Tú no ves muchas veces el gesto de los que hacen una cierta profesión de Dios mirando hacia lo alto, como si Dios estuviera en las nubes del cielo? Los teólogos que tratamos quieren hacer ver que Dios vive en el hombre donde hay que saber encontrarle en actos permanentes de amor con el prójimo. La Iglesia muchas veces habla y actúa como si el Dios revelado en Jesucristo no existiera, porque se ha puesto desde hace muchos siglos al lado de los que tienen el poder del mundo. Eso es opuesto al Evangelio, que la quiere junto a los que el poder del mundo tiene olvidados, que son legión.
    Un cordial saludo

  • Comentario por Moisés 25.02.10 | 15:29

    A veces ocurre (en ésto como en muchos otros asuntos) que no se entienda bien lo que, realmente, dice la Iglesia, que no se quiera entender, que uno piense otra cosa, que alguien crea que todos están equivocados, durante milenios, menos uno mismo...
    Y puestos a creer más creo en la Iglesia (en lo que ha dicho oficialmente, no lo que haya dicho cualquier pelagatos, aunque fuera obispo, teólogo o filósofo) que en estos redundantes sabios que descubren el Meditérraneo continuamente.
    Y eso de que hay que volver al Evangelio (a lo que éllos dicen que dice el Evangelio) es tan viejo como el mismo Evangelio. Sólo le voy a recordar a nuestro amigo Rousseau: "La religión del Hombre, o el cristianismo, no el de hoy, sino el del Evangelio, que es completamente diferente". Lo escribió y se murió: ya no hay nada de él ...en la Tierra, al menos.
    Para concretar: yo creo en el Credo y alguna cosa más que la Iglesia ha definido como dogmas posteriormente.
    Saludos cordiales

  • Comentario por Moisés 25.02.10 | 15:18

    Estimado don Francisco: yo no estoy intranquilo (ni mucho menos) por sus creencias en Dios, pero su nota es muy de agradecer (en genérico, sin personalizar, por supuesto) porque aclara que no está claro. Dice que "no creo en el dios que la mayoría de los que dicen creer en él, porque ese Dios nunca ha existido". Para mí como si habla en chino. No sé a qué Dios se refiere (Vd. lo pone con minúsculas para distinguir) ni cómo se va a "recuperar" la imagen de Dios si nunca ha existido. Con todo éllo me formo un lío monumental. Así que tomo el DRAE y copio: "Dios. Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo". Ese Dios y no otro (no hay otro) es el que vino a mostrarnos Jesucristo siendo Él mismo ese mismo Dios junto con el Espíritu Santo.
    Que la Iglesia haya transmitido una "falsa imagen de Dios", si no sabemos cual es, para Vd., la verdadera, no podemos asegurarlo. Es más: yo creo que la Iglesia ha transmitido una imagen verdadera.

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 25.02.10 | 09:51

    Quiero añadir que estoy con estos teólogos de la muerte de Dios, porque quieren, y quiero, recuparar la imagen de Dios, haciendo desaparecer el falso ídolo que ha ocupado su lugar. Jesucristo dió su vida por ese ideal.

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 25.02.10 | 09:46

    Diría, para tranquilidad de los que duden de mi fe en Dios, que no creo en el dios que la mayoría de los que dicen creer en él, porque ese dios nunca ha existido, sino el que se manifestó en Jesucristo, único Dios verdadero. La Iglesia es muy responsable de que se haya transmitido esa falsa imagen de de Dios, por haberse apartado del camino marcado por Jesucristo en el Evangelio. Y lo más grave es que, en esa situación en que está, se siente guardiana del depósito de la fe.

  • Comentario por Manuel_RH 23.02.10 | 19:51

    ....Hoy las cosas han cambiado, y recogemos la cosecha miserable de lo que hemos sembrado durante siglos; aunque prefiramos culpabilizar al reciente laicismo ateo como cizaña que ahoga el escaso trigo existente. Habrá que volver a comenzar, esta vez como al principio; a pecho descubierto, sin más amigos que la Verdad.

  • Comentario por Manuel_RH 23.02.10 | 19:46

    En mi opinión, humildísima, no creo que estemos en una sociedad atea ó post-atea; sino idólatra. Nuestra sociedad cree actualmente en el dios de la sociedad del bienestar. Tantos años de bombardeo mediático nos han hecho creer que a lo que debemos aspirar es a una vida cómoda, sin muchos compromisos, donde obtengamos lo máximo que podamos con el mínimo esfuerzo; y todo ante el silencio de los responsables religiosos que creían tener todo “controlado” en el aspecto religioso. La Iglesia ha cometido el error de querer enmendar la plana a Jesucristo y creer que lo que El propuso pateándose los caminos polvorientos y las aldeas del desierto de Judá se puede imponer desde la influencia del poder político ó económico; desde la suficiencia de quien se cree en la cima de la moral y la autoridad que da administrar las puertas del cielo ; con la ayuda inestimable de la sempiterna incultura popular y miedo al poder.....

  • Comentario por Moisés 23.02.10 | 14:36

    Tres notas:
    - Adherirme a la pregunta de FELIPE
    - "El cristianismo debe cambiar o morir" dice que dijo un obispo anglicano. No lo sé. Tampoco sé si cambiará el dicho obispo. Sé, con casi seguridad, que ese obispo morirá (y yo).
    - Como casi todo lo que dicen todos los citados arriba me parece una sandez tras otra, sólo válida para escribir (si están aburridos) y conseguir nombre (lo de "rebelde" vende mucho ahora), respondo a su última pregunta: ¿Qué debo hacer ahora? : callarme.

    Estoy harto de palabrería vana.

  • Comentario por Felipe 23.02.10 | 14:12

    ¿Os habéis percatado de que con la expresión de la muerte de Dios
    lo que se pretende es devolverle a Dios su verdadero ser? ¿Creéis inoportuna o innecesaria esta teología?

    Es una pregunta que formulas. Leyendo el post, me pregunto y pregunto:
    ¿Tú crees en Dios?
    Si contestas con sinceridad, mañana opinaré.

Miércoles, 30 de mayo

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