El Blog de Francisco Margallo

Nueva Teología Política Europea (curso)

09.02.10 | 10:00. Archivado en Teología política
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Fotografía de Bonhoeffer
en la portada del libro
Cristianismo y Secularidad
Francisco Margallo Bazago

Capítulo Sexto

Teología y muerte cultural de Dios

3. ¿Crisis o purificación de la teología
(Cont.)

3.2. Interpretación secular del evangelio

Paul Van Buren sin considerarse tan explícitamente un teólogo de la muerte de Dios como los dos anteriores, influenciado también por Bonhoeffer, propone una interpretación del evangelio más acorde con la actividad del hombre en el mundo. Su obra, La significación secular del evangelio, aparece poco después de Honest to God de Robinson, por lo que se la considera como algunas de las propuestas del obispo llevadas a sus últimas consecuencias.

El mismo Robinson lo vió así y se apresuró a matizar sus afirmaciones anteriores. Conocedor tambien de la obra de Bonhoeffer, como decíamos, Van Buren se pregunta: ¿Cómo puede el cristiano de hoy, que vive en un mundo secularizado, comprender se fe de manera secular? A su juicio, el evangelio, que carece de contenido intelectual, sólo quiere expresar una actitud vital, por tanto, consiste en una entrega a los otros: Nuestra interpretación representa una reducción de la fe cristiana a sus dimensiones históricas y éticas.

Jesús era para Van Buren un hombre libre capaz de entregarse a los otros allí donde estuvieran. Actitud que contagió a los suyos después de la experiencia de pascua, dando lugar al nacimiento del cristianismo. Tributario, por otra parte, del empirismo anglosajón y de su filosofía del lenguaje, el episcopaliano Van Buren considera que la misma palabra Dios no es verificable y resulta vacía de sentido y de contenido, por lo que no se la puede emplear más que como una designación simbólica de una actitud ética puramente humana. El teólogo radical intenta plantear un problema más importante: "¿El cristianismo se refiere fundamentalmente a Dios o al hombre?

Yo, dice, trato de mostrar que se refiere al hombre, que el lenguaje relativo a Dios es una manera de expresar lo que tiene que decir sobre el hombre, sobre la vida, la historia humana...Que el cristianismo ha tenido por objeto proponer una determinada forma de vida, unos modelos de existencia humana y unas normas destinadas a regular las actitudes de los hombres y sus comportamientos morales". Hoy muchos católicos hacen suya esta interpretación y reconocen que el cristianismo más que una religión es un mensaje de vida.

Desde este punto de vista Jesús de Nazaret es presentado como un hombre perfectamente libre y cuya libertad soberana ha sido decisiva en la liberación de sus discípulos respecto a la interpretación del mundo y de sí mismos. De ahí que Paul Van Buren elabore una verdadera Jesulogía, en la que no se trata del ser trascendente de Cristo. Su Señorío es de otro orden, el de la liberación, en la que está comprendido el acontecimiento pascual. En definitiva, viene a decir que se puede ser un auténtico cristiano sin ninguna referencia a Dios. El capítulo veinticinco de San Mateo, en lo que dice refiriéndose a los creyentes anónimos, le da la razón.

Según esto, la fe no implica ninguna visión cosmológica o metafísica particular; es una perspectiva, un punto de vista personal del cristiano sobre su situación en la vida, una ética, como en Hamilton, que tiene su origen en la libertad contagiosa de Jesús. Libertad que compromete al creyente a vivir de una manera determinada: vivir libremente para los demás en el amor, como Jesús . Sin considerarse propiamente como teólogos de la muerte de Dios están otros muchos, como Gabriel Vahanian, Dorotea Sölle y Harvey Cox.

Como "ateísmo cristiano" suele definirse el pensamiento teológico de Thomas JJ. Altizer, quien se considera un pensador radical y portador de un mensaje teológico igualmente radical. Su radicalismo nace del encuentro con la cultura contemporánea, guiado por la convicción de que el mensaje cristiano tiene mucho que ver con la situación del hombre contemporáneo. No ocuparse de ese mensaje en cuanto influyente en el pensamiento y vida presentes representa una forma de infidelidad al mismo mensaje. Igualmente, una teología leal a Cristo no puede evadirse de la historia, aunque ésta, como la presente, sea profana.

Altizer cree que Cristo es una realidad presente en el mundo, a pesar de la muerte de Dios, por lo que él como teólogo está dispuesto a perder todos los valores asociados al cristianismo tradicional con tal de encontrar una auténtica forma de fe contemporánea. Todo su interés se centra en la búsqueda de una forma profana de fe. La expresión "ateísmo cristiano" quiere significar que la renuncia a hablar de Dios va acompañada de una exaltación de la figura de Cristo y su entrega a los hombres .

El primer deber del teólogo es la lealtad a Cristo, esta convicción ha llevado al "profeta apocalíptico" y al "místico profano" a peregrinar por las religiones no cristianas y los profetas profanos, para descubrir la forma contemporánea de la presencia de Cristo en el mundo. El resultado es este: En el desarrollo de su tesis sobre el Verbo Encarnado, aunque valora el misticismo oriental como la forma más pura de religión, nos orienta en un sentido diametralmente opuesto al de la religión. En contraste con el misticismo oriental resalta más claro el carácter no religioso del mensaje cristiano.

Y aquí ve abierto el camino para que la Cristiandad purgue sus agregados "religiosos" y pueda resurgir la forma de fe que subyace en el Evangelio, compatible, además, con la conciencia profana del hombre de hoy. La obra de los teólogos de la muerte de Dios se asienta, pues, sobre la confesión de Jesucristo y nos orienta al centro del mundo, para tomar parte en los problemas de la humanidad. En todos estos teólogos subyace el cristianismo no religioso de Bonhoeffer. En síntesis, ser cristiano para ellos significa una forma particular de estar en el mundo.

Entre los católicos, dos teólogos norteamericanos, E. Fontinell y L. Dewart se han agregado a este joven movimiento. El primero se pregunta si no es precisamente el Dios inmutable de la teodicea clásica el que ha muerto. Por su parte Dewart, en un virulento ataque al helenismo, que sirve aún de cauce al pensamiento y expresión de nuestra civilización, propone contra el teísmo de la apologética tradicional, lo que él llama un teísmo relativo y condicional, más abierto a la percepción que pueda tener de la teología un hombre de este fin de milenio .
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¿No veis en estos teólogos de la muerte de Dios un sincero deseo de recuperar la figura de Cristo que está más en consonancia con el hombre de hoy que la imagen metafísica de Dios que se nos ha dado?

¿Entendeis ya las expresiones "ateísmo cristiano" y "muerte de Dios"?

¿Qué es mejor mantener las expresionas religiosopaganas que tenemos o que emerja a la superficie el autético mensaje del Evangelio como estos teólogos norteamericanos pretenden?

En esta búqueda de la fe tambien los norteamericanos llevan la primacía.

¿No veis un cierto parecido con la teología de la liberación latinoamericana?

Espero vuestra opinión

Bibliografía

JL. Illanes, Cristianismo, historia,mundo (Pamplona 1973)
Van Buren The secular moening of Gospel (New York 1963)
A. Gesché, A propos des théologies de la mort de Dieu, Collectanea Mechlinensia 54, 1969
W. Ogletrre, Controversia sobre la muerte de Dios, Barcelona 1968.
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Cristianismo y Secularidad
Manual de nueva teología política europea
Ed Tirant Lo Blanch (Valencia 2007)
Por Francisco Margallo Bazago
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