Fotografía de
José Ortega y
Gasset
(filósofo
Capítulo Segundo
La Cultura
La acción como ideal cultural
(Cont.)
Siguiendo con la tesis de Pío Baroja en que prima la acción en el ideal cultural, Ortega se pregunta si éste obtendrá mejor fortuna que la han tenido los ensayos anteriores del mismo tipo...Y, sin embargo, cultura, educación serían en España todo, porque lo demás es nada. La reforma política significa solo un expediente ortopédico...Debe insistir con denuedo en la formación de la Liga contra la Incultura.
El día en que esta Liga existiese y gozase de plenitud, España estaría salvada. Porque la reforma sustantiva de nuestra nación tiene que ser de nuestra sociedad y no de nuestra política. Pero hecha esta salvedad, sería injustificado desdeñar todos los bienes que de una mejor organización del Estado pueden sobrevenir...si al proyectarla se busca hacer de las instituciones un instrumento de incitación, de estímulo a una sociedad que tanto propende a la inercia" (Ideas políticas XI,32, 49).
Ortega fue a Alemania a buscar cultura y la encontró en el neokantismo, una filosofía de la cultura, que cultivaba el espíritu objetivo y de los valores. Una especie de nuevo racionalismo que analizaba todo lo que producía la cultura moderna, la ciencia, el arte, el derecho, la política, la ética. Con esta filosofía se propuso hacer entrar la cultura española en la europea. Vió en el neokantismo una pedagogía capaz de sacar al español de su excesivo subjetivismo y orientarle hacia una humanidad cosmopolíta en contraste con el particularismo y el sectarismo de la vida española .
El neokantismo y, de alguna manera todas las filosofías entonces vigentes sotenían que la realidad que constituye al hombre es la cultura. La cultura, a pesar del aspecto hierático y solemne que pueda revestir a veces, no es otra cosa que el resultado de humildes necesidades del hombre. Y viceversa: toda necesidad humana, si se la potencia se convierte en un nuevo ámbito de cultura. (Prólogo para alemanes VIII, 43-44).
Pero no se entiende en este discurso el hombre como ser biológico o natural, sino lo que el hombre logra ser mediante su razón. En tal sentido dice que cultura significa elaboración de todo lo específicamente humano (Sobre los estudios clásicos I, 65). La distinción entre hombre biológico y cultural está muy presente en su obra.
Dentro de cada uno de nosotros hay como dos hombres que viven en perpetua lucha: un hombre salvaje, voluntarioso, irreductible a regla y a compás, una especie de gorila, y otro hombre severo que busca pensar ideas exactas, cumplir acciones legales, sentir emociones de valor trascendente. Es aquél el hombre para quien sólo existen los bravíos instintos, el hombre de la natura; el otro es el que participa en la ciencia, en el deber, en la belleza, el hombre de la cultura.
Resumiendo: de un lado está el puro instinto, del otro la reflexión, es decir, frente al hombre que se mueve exclusivamente por intereses particulares se alza el hombre socializado abierto a valores más universales. (La pedagogía social como programa político: El hombre, individuo de la humanidad I, 512).
La moda de la sinceridad o espontaneidad, a cuya implantación contribuyó mucho D. Miguel de Unamuno en Salamanca, no es del agrado de Ortega. Le parece un achabacanamiento, porque ese deber de decir lo que uno piensa para sí lo considera huída de todo convencionalismo, llámese lógica, ética o estética. De él se apartan las personas débiles incapaces de respirar en un recinto severo de normas firmes. La cultura no es otra cosa que convencionalismo. Lo sincero y espontáneo en el hombre es el gorila. Lo demás, lo que trasciende de gorila y le supera, es lo reflexivo, lo convencional y artificioso. ¿Qué sería de nosotros sin lo convencional? se pregunta Ortega.
Para Fichte, a quien cita frecuentemente, el destino del hombre es sustituir el yo individual por el yo superior. Esto que puede parecer una fórmula metafísica, ese yo superior no es algo vago, es el conjunto de normas que rigen en la sociedad: la ley lógica, la regla moral, el ideal estético y la buena educación. El dilema que se nos propone a los seres humanos en toda nuestra vida es seguir nuestros gustos o ajustar nuestra voluntad a la ley superior.
Pues bien, todas las nobles normas son convenciones, no corresponden a una realidad material, no son cosas, sino condensaciones del espíritu, valores sobre la materia que ha ido decantando la cultura con la que contrarrestamos la avaricia ahorradora de la naturaleza. Por lo que hay que definir la cultura como la negación de lo espontáneo (Renan I, 460-461).
No obstante el entusiasmo de Ortega por la cultura europea, una década más tarde el padre de la Fenomenología, Husserl, afirmaba que las naciones europeas padecen una seria enfermedad de cansancio y convoca a elaborar una filosofía crítica universal de todas las formaciones y sistemas culturales surgidos a partir de la vida misma de la humanidad.
Tan magna tarea no sería exclusiva de los filósofos, sino que debería dar paso a un movimiento comunitario de formación, que al influir en la cultura y en la educación llevaría a fomentar la "actitud crítica, una actitud que parte de la negativa a asumir, sin cuestionarlas, opiniones y tradiciones previamente dadas y, a la vez, plantea a propósito del universo entero tradicionalmente dado de antemano, la cuestión de lo verdadero... convirtiéndose la filosofía en un movimiento educacional y cultural" .
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¿Qué os parece este final de la cultura que nos ha presentado
Ortega en este capítulo que hemos dedicado a ella? ¿No la veis como una síntesis magnífica de la cultura?
¿Qué es lo que más os ha impactado? ¿La importancia que tiene en el desarrollo de la vida del hombre y de la sociedad?
¿Habeis visto cómo rompe con el mito de cultura hierática propia de personas importantes que a todos nos ha acomplejado muchas veces?
En entregas anteriores nos ha dicho que cultura es todo lo que hace el
hombre o la mujer, desde cultivar la tierra, agricultua, de donde viene su nombre hasta hacer versos o escribir libros.
¿Os habeis percatado que considera la cultura como respuesta a las necesidades que sentimos los humanos? ¿Que no es un añadido que nos viene de fuera? ¡Animo, no hay que acomplejarse, todos podemos ser cultos, hacer cosas en beneficio de la sociedad!
La próxima virtud que trataremos será la Política. (Siempre el jueves). Los demás días otras cuestiones, como venimos haciendo.
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de los invitados. Por estas contradicciones en la vivencia de su fe nace en este pais la teología actual de la muerte de Dios. Son muchos allí los teólogos que siguen esta teología. Si la quieres conocer puedes ver el artículo de teología que presento los martes, que precisamente los últimos tratan de este tema.
No sé si tú conces bien el Vaticano II, te invito a que lo conozcas sobre todo la Constit. pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et spes.
Felipe, claro que la Iglesia tiene derecho y libertad para anunciar la fe cristiana, su moral y todo lo que se refiera al ámbito religioso, incluso criticar a los gobernantes, pero lo que no puede es exigir a los gobernantes que al legislar tengan en cuenta su doctrina. Esto lo niega el Vaticano II cuando defiende la separación Iglesia-Estado y dice que ambos poderes son soberanos cada uno en su campo, insisto para legislar. En democracia el Estado legisla para creyentes y no creyentes. Lo que la Iglesia pretende muchas veces es volver a la situación de cristiandad cuando Iglesia y Estado se apoyaban mutuamente en detrimento de muchos ciudadanos no creyentes. Esto hoy es imposible porque los creyentes son cada vez menos. Puedes ver Gaudium et Spes, núm 36; 73-76.
Lo del desayuno de oración es un rito propio de las contradicciones de la religión norteamenricana que enciende una vela a Dios y otra al diáblo. En realidad es un acto político, como se pone de manifiesto por la mayoría...
Recomiendo leer:
http://revistaecclesia.com/content/view/15435/59/
e igualmente:
http://www.esradio.fm/cesar-vidal-da-las-claves-de-la-cita-biblica-de-zapatero-1276383637/
NO TIENEN DESPERDICIO.
Margallo, en referencia al post de ayer (Obama y Zapatero) no puedes evitar tu sectarismo y demagogia.
Haces en las contestaciones a los comentarios alusiones constantes al Vaticano II que no demuestran nada. Niegas el carácter religioso de ese "desayuno" cuando sí lo es.
Ejemplo. Leer un pasaje bíblico, no implica una atmósfera religiosa?
Y ¿qué dices de esto?:
"...Ciertamente, las realidades temporales y las realidades sobrenaturales están estrechamente unidas entre sí, y la misma Iglesia se sirve de medios temporales en cuanto su propia misión lo exige..Es de justicia que pueda la Iglesia en todo momento y en todas partes predicar la fe con auténtica libertad, enseñar su doctrina social, ejercer su misión entre los hombres sin traba alguna y dar su juicio moral, incluso sobre materias referentes al orden político..." ¿Te suena?
Cita bien el Vaticano II y no hagas decir lo que no dice, ni atribuyas a otros lo que no dicen, ni hacen.
Veo, Epicteto, que conoces bien la obra de Ortega. No sé si viste el curso de los años 2008-2009 que desarrollé el curso Dios laico y virtudes públicas en Ortega. Este año he tratado sólo las virtudes públicas que son más asequibles. El otro era más teológico.
Hablas del europeismo de Ortega. Éfectivamen éll es uno de los precursores de la UE. ya hablaba de los Estados Unidos de Europa o de los Estados federados europeos...Es muy significativa la frase que citas: "España es el problema y Europa la solución". Yo le sigo mucho. La edit S, Pablo me publicó un libro Teología y vida pública y me dijeron que les gustó porque estaba vertebrado por el pensamiento de Ortega.
Saludos
Dice; y él es un verdadero precursor da la Unión Europea.
..nunca un vacio en la existencia de una cultura europea.
Y el un verdadero precursor de la Unión Europea: " Europa como cultura no es lo mismo que Europa
como Estado.» Y sentencia.
" La cultura europea es creación perpetua. No es una
posada, sino un camino que obliga siempre a marchar" .
En fin, la idea europea de Ortega, algo devaluada por el transcurso del tiempo
y de los acontecimientos, nos habla con sinceridad de la preexistencia de un
ente cultural histórico, de una muy rica pluralidad de formas de vida, condenadas al
entendimiento futuro y a la reafirmación de su específica diferencia dentro del
contexto geopolítico mundial.
Saludos.
Resulta que cuando Ortega contrapone «Europa» a «el extranjero» quiere
decir claramente que aquélla, no es algo extraño a nosotros, ajeno, y que europeizarse no es " irse afuera "
, sino henchir, dilatar la propia «circunstancialidad de España» en Europa. El quiere una España culta a la europea. Desde esta manera de ser se va a movilizar el europeísmo de
Ortega: va a tener que ser primero europeo ( Germánico, su segunda patria ) para poder ser un auténtico español.
España es el problema y Europa es la solución .
Pero el bueno de Ortega, echaba mucho de menos una definición de Europa, afirmando al final que
" la colaboración es la manera de vivir que caracteriza a los europeos ".
Europa para él, se ha quedado pequeña y necesita pronto
de España. De un espacio libre donde agitar las sensibilidades del cuerpo y del espíritu.
Y nos indica, que siempre ha existido una conciencia cultural europea y, sin embargo, no ha existido
nunc...
Viernes, 17 de febrero
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