Los políticos, y los ciudadanos con ellos, tenemos el deber de hacer efectivo "el Estado Social y Democático de Derecho, que propugna nuestra Constitución como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político" (Constitución española. Título preliminar. Artículo 1. 1.).
Aunque en las sociedades democráticas se dice que el sujeto de la política somos los ciudadanos, nuestra actividad política queda reducida al ejercicio del voto y a veces ni siquiera eso.
Ante tan escasa participación ciudadana en la vida pública, suele argumentarse que los comicios sirven, al menos, para testimoniar que no se nos impone a los gobernantes, sino que los elegimos libremente nosotros y esto puede considerarse una forma de autogobierno.
En esta lógica podemos decir también que los ciudadanos nos damos nuestras propias leyes mediante los diputados, que nos representan en el parlamento. Y así llegamos a la conclusión de que vivimos en un Estado de Derecho, que nos garantiza seguridad jurídica, nos hace a todos iguales ante la ley y nos permite ejercitar nuestros derechos ciudadanos.
Hasta cierto punto esto es verdad, pero es más virtual que real, es decir, que nuestras democracias occidentales son más apariencia que otra cosa. Lo dicho referido a la esfera política lo podemos ver más claramente, si lo enjuiciamos a la luz de otro poder íntimamente relacionado con el poder político, que es el económico. Rara vez se da el uno sin el otro y a veces se mezclan hasta el punto de que resulta difícil saber cuál de ellos gobierna.
Marx se hizo ya eco del problema y llegó a la conclusión de que las desigualdades económicas se deben a una desigual distribución del poder. Así se explica que la libertad que propone el liberalismo económico quede limitada a quien posee el capital. Además, la estrecha relación existente entre política y economía hace que el poder del que tiene el capital no se quede reducido al espacio económico, sino que se extiende al ámbito social y político.
Las grandes desigualdades económicas que Marx conoció en su época le llevaron a concluir que la democracia era una especie de tiranía del dinero.Es cierto que los mecanismos democráticos de entonces eran más imperfectos, pero incluso ahora que está vigente el sufragio universal, existe el peligro de que las desigualdades falsen el juego democrético (Martín Seco).
Pensemos en los ambientes rurales donde aún se vende el voto e incluso en la gran ciudad se tergiversa por miedo a perder el puesto de trabajo. Por lo que no está falto de razón Hermann Heller cuando dice que "sin homogeneidad social, la más radical igualdad formal se vuelve la más radical desigualdad y la democracia formal en la dictadura de la clase dominante".
Hoy se le exige al Estado moderno que supere al liberal burgués y que intervenga activamente en la economía, para distribuir la riqueza y la renta garantizando no sólo los derechos civiles y políticos, sino tanbién los económicos. En definitiva, lo que se le pide al Estado es que sea un Estado social.
Rousseau lo intuyó de esta manera inteligible por el pueblo llano: que ningún ciudadano sea tan rico como para poder comprar a otro, ni tan pobre que tenga necesidad de venderse (El Contrato Social).
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Hoy prácticamento toda la legislatura estamos en campaña electroral ¿Es esto bueno o impide el buen gobierno del pueblo? Qué os parece ¿sirve esto de acicate al que gobierna o es más bien un impedimento? ¿Cómo veis el papel de la oposición?
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Moisés, me ha gustado eso de Rousseau de que se nos obligará a ser libres. Efectivamente, muchos ciudadanos después de largos años esperándo la libertad, cuando llega les produce tanto vértigo que están deseosos de abdicar de ella. Goethe lo intuyó y pronunció una frase feliz: "La poca libertad que tienen les asusta tanto que hacen cuanto pueden por perderla"(Las penas del jóven Werter). Son muy amenas tus intervenciones, Moisés, creo que los lectores se lo pasan muy bien. Yo También. Lo de Agur era de un villancico vasco que se cantaba en el Seminario de Badajoz. No sé si era agur o abur. Algún vasco que nos lea puede aclararlo.
que Jesucristo nos mande amar a la Humanidad toda; dice (también el A.T.) que hay que amar al que la vida nos pone cerca en cada momento, al prójimo. Jesucristo era, al parecer, bastante listo y sabía lo que decía. Caríños amplios, abstractos, genéricos, para el futuro, sociales... palabras, palabras, palabras. Vayamos a lo concreto, al de aquí, al próximo.
Utopías lejanas, buenos propósitos (el infierno, según dicen, aunque aún no lo hemos visto, está empèdrado de buenas intenciones)... Vea cómo viven los que mandan en cualquier pueblo, con cualquier gobierno, en cualquier época... ¡cuánto mesías redentor! Concretamente el socialismo, donde llegó, sólo trajo ruina (en España, dos gobiernos -González y Zapatero-)paro y ruina los dos) y no digamos en URSS, Cuba, etc..Todo mentira. Y sobre todo, por la igualdad, a la falta de libertad (J.J.R. dice que se nos OBLIGARÁ A SER LIBRES, el gachó).
La seguridad social la inició Bismarck (que no era muy socialista)
D. Francisco: Este párrafo del Contrato de Rousseau (¡buen pájaro de cuentas!) tiene a continuación, si no recuerdo mal, algo así como que los poderosos deben tener moderación de bienes y los pobres moderación de avaricia y envidia (creo). Así que póngale el cascabel al gato. Y luego, la distribución. Dice nuestro amigo Juan Jacobo en alguna parte de su Contrato que un alemán come ocho veces más que un español, me parece, así que ¡a ver cómo repartimos! ¿Damos a un alemán para que se alimente ocho veces más que a un español? Como decía el pastelero de Irún, crítica fásil, arte difísil. Por cierto, cuando Vd. escribe Agur ¿se refiere a la despedida en vasco -antiguamente se decía Abur? o al de los Proverbios, hijo de Jaqué?
Hay un punto que no quiero dejar. Dice Vd. del individualismo; yo, por supuesto... y más: individuo. Decían los antiguos frailes que lo que es del común, es de ningún, pero siempre se aprovecha algún. Pues eso. Tengo que repasar los evangelios, pero no recuerdo
Jalón, no conozco a Celso Alcaina. Salamanca sí la conozco porque el card. Rouco me mandó a especializarme allí en La nueva teología política europeea con González Montes, obispo hoy de Almería que sí la conocía. El fue quien dirigió el curso de doctorado, pero yo al verle tan tradicional no me acerqué a él para dirigirme la tesis. Ya se hablaba de que iba a ser obispo y cambió mucho. Me dijo el escriturista Turrado (o Torrado) canónigo en la catedral salmt. que en sus tiempos de rector en la Pontif. era G. Montes el que organizaba las huelgas. Ver para creer. Turrado estuvo en el Concilio y me decía que en las sesiones conciliares.K. Rahner estaba siempre levantando la mano para intervenir. Me hablaba mucho cuando iba a la residencia sacerd., porque un tío mío obispo, escriturista también, de su dióc., Astorga, fue el que le mandó a Jerusalen a hacer Escrituras. A Casiano le conocí en el Inst. de Pastoral aquí en madrid y seguí siempre su línea. Un poco de cotilleo clerical no va mal.
Respetable Blogger: Quería hacerle partícipe de mi recién descubierto Celso Alcaína. Trae hoy Religión Digital un artículo CARDENAL OTTAVIANI, INQUISIDOR Y PANADERO. Y a través de los comentarios he llegado a Atrio, donde en Colaboradores vienen 5 textos más de Celso, alfabéticamente entre Casiano y Clelia. "La Pontificia Universidad, desde su creación en 1898 por León XIII, seleccionaba con rigor a sus alumnos. El alto nivel estaba asegurado. Por lo demás, nadie intentaba entrar allí si no se creía capacitado. Al menos al principio, me resultaba fascinante encontrarme y hablar con vascos y catalanes que mencionaban a Franco con desdén, se comunicaban en su propia lengua y ponían cara de incredulidad cuando les contaba que en Santiago nos obligaban a hablar castellano." Fascinante para mí. Seguramente Ud. ya lo conocía.
Me refería, Moisés, al párrafo siguiente del Contrato Social: que ningún ciudadano sea tan rico que pueda comprar a otro, ni tan pobre que tenga necesidad de venderse. O del "yo común" del que habla en Emilio como hombre integrado y no aislado e individualista. Aquí se muestra Rousseau como un gran pedagogo, a pesar de las flaquezas que como humano pudiera tener. Agur.
¡¡¡Gran Ministro el actual de Trabajo (¿de Trabajo...?)!!!. No le comprendo, Don Francisco. "Tener a raya", expresión... tan democrática. Leer el Contrato Social para distribuir mejor... (Rousseau sí que distribuía bien a sus vástagos!)¡Vamos a ser serios! Primero a ver si hacemos una gran tarta; luego, a distribuirla bien. Que no nos manden tanto, gente que tiene tan poca formación... tan demagogos, que viven tan bien a costa de los demás... Leyes justas (tanto como humanamentre se pueda), rigor, trabajo, menos "buenismo" y más esfuerzo. Como decían en mi niñez: menos Franco y más pan blanco. Y que quiten los guindos o, por lo menos, que no se suba nadie a éllos, para que no se caigan. Por favor....
Estoy de acuerdo con vosotros, Pericles y Moisés, el demos, el pueblo está ausente de la política y creo que todavía va a tardar mucho en participar en la vida pública, porqure el ejemplo de los políticos de los dos principales partidos están prostituyendo la política. La democracia, pues, es más virtual que real. No hay que olvidar tampoco a los que ostentan el poder económico, las grandes empresas, que muchas veces son las que ponen los gobiernos y marcan prácticamente la política a seguir. Se necesita un ministro de trabajo fuerte que los mantenga a raya. Creo que el actual lo es. Unos y otros deberían leer más en Contrato Social para aprender a distribuir mejor la riqueza que entre todos creamos.
PERICLES: Lo de "exclusivamente" me ha gustado. Es una broma. Estoy totalmente de acuerdo con Vd. en todo lo demás. Saludos cordiales
Pacífica en el sentido civilizado y que no se dedique exclusivamente a matar cura y monjas.
Saludos.
El comentario de PERICLES le encuentro muy atinado y actual; sólo un pero: una república "pacífica y moderna" y eso ¿cómo se hace? Lo de "moderna", bien, si nos referimos al tiempo, pero lo de pacífica... Lo mismo diría de una monarquía.
D. Francisco: seguimos en la utopía (lamentablemente, desde luego). Igualdad: imposible. Recuerdo que a D. Julián Marías le preguntó una reportera de TV si no creía que las mujeres eran igual que los hombres y don Julián respondió: en la pregunta tiene la respuesta; dice hombres y mujeres, luego son distintos. Ahora bien si quiere Vd. decir que tienen los mismos derechos como personas, de acuerdo.
Iguales no se puede ser. Unos nacen de una forma, en una familia, una nación.... con un talento, un carácter.... Todos distintos. Ahora bien: tiene que haber un sistema político y social que permita que "todos" PUEDAN "elevarse".
Por cierto: Rousseau no pedía en el Contrato casas de acogida para niños abandonados aunque él llevó a los suyos....
...la Democracia verdadera a España. Yo soy republicano moderado, como mi padre, abuelos y demas familia ( q.e.p.d ) y lo tengo muy claro.
Como ocurre en nuestra vecina Francia y en muchas naciones libres del mundo.
Saludos.
Respetable Blogger:
Escasos treinta años después de las primeras elecciones algo libres, tras la muerte del general Franco, la llamada "democracia" española ya no existe prácticamente salvo en el papel.
Tras haber sido cuidadosamente violada y prostituida por los grandes poderes mafiosos ( logias e internacionales listas ) y transformada en una vil oligocracia donde los partidos políticos ocupan la cúspide y controlan casi la totalidad del poder, la democracia española es una pura entelequia rallana y cercana a la dictadura.
La Constitución, garantía del sistema, apenas tiene vigencia en regiones como el País Vasco y Cataluña, mientras flaquea en el resto de un Estado donde el "demos" (pueblo) ha sido suplantado por el "oligo" de las élites dominantes.
Y todo en nombre de una Monarquía impuesta por conveniencias del gran Capital, que tiene pavor a la República Española por sus ruinosos antecedentes.
Una República pacífica y moderna, traería la Dem...
Miércoles, 30 de mayo
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes