El Blog de Francisco Margallo

La libertad en la Iglesia

16.01.10 | 10:00. Archivado en Libertad cristiana
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Portada del libro
de Francisco Margallo
Compromiso político
en el Vaticano II
Ed. San Pablo (Madrid)

Al año de su estancia en Madrid, su arzobispo D. Antonio María Rouco disertó en la Cámara de Comercio sobre libertad y democracia en la Iglesia. De la disertación del hoy cardenal se resaltó una frase que los medios de comunicación entrecomillaron de esta manera: "En la Iglesia sólo hay libertad para ser santos".

Esta afirmación, tal como la recogieron los informadores, entra en colisión con la amplitud de la libertad cristiana expuesta por la misma Iglesia: No os dejéis someter por ningún yugo, porque para ser libres os ha liberado Cristo, dice Pablo (Gál 5, 1). El Apóstol de las gentes habla de libertad sin reduccionismo alguno, además la libertad que anuncia no es sólo para las personas aisladas sino también para los pueblos. La libertad reducida al marco de la santidad no tiene esta amplitud. La frase acuñada del modo dicho se presta a despojar a los cristianos de su envoltura humana y social, y no somos ángeles sino hombres con aspiración a ser siempre libres.

Pienso que el conferenciante no quiso encerrar tan alta vocación en límite alguno, sino rescatar la libertad de la arbitrariedad. Pero tampoco se la puede reducir al ámbito interior, esto sería puro idealismo. La tradición que se remonta a Jesús, primero en la comunidad judía y después en la griega, considera la reducción de la libertad al ámbito privado una forma de domesticarla o eclesializarla.

Es cierto, la Iglesia ha reprimido muchas veces la libertad del espíritu en nombre del orden, abdicando de su misión profética. Es más, en nombre del orden y de la santidad se ha matado la libertad de las personas más santas (E. Käsemann, La llamada de la libertad.

El caso extremo se dió en el propio Jesucristo, como cuenta Dostoievski en Los hermanos KaramazovEl inquisidor general, arzobispo de Sevilla, se enfrenta al reo Jesucristo y le reprocha: Tú te equivocaste porque predicaste a los hombres la libertad y ellos no la quieren. Obviamente, se trata de una imagen novelada, pero refleja de algún modo el ambiente de la época, cuya sombra no ha dejado de planear sobre la Iglesia.

Es sabido lo conflictiva que fue la obra de Pablo de Tarso por su enardecida defensa de la libertad. Cuando llegaba a una ciudad inmediatamente provocaba divisiones.
Sin embargo, no se dejaba intimidar, la libertad que le llenaba se lo impedía. El C. Vaticano valora esta grandeza de la lbertad que se apoya en la gracia de Dios (GS 17). En definitiva, la libertad cristiana se recibe como un don y se sufre más que se aprende, su historia, concluye Käsemann, es un viacrucis al que las iglesias deberían volver la mirada con más vergüenza que orgullo.

Este grito de libertad es propio del hombre de nuestro tiempo muy en línea con el Apóstol Pablo, pero en un lenguaje secular:

Libre,
como el mar cuando amanece,
yo soy libre como el mar...
...como el ave que escapó de su prisión
y puede, al fin, volar
...como el viento que recoge mi lamento
y mi pesar,
camino sin cesar
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin, la libertad...
Nino Bravo.

Por favor, lectores, un comentario por pequeño que sea. Con una sola línea se puede hacer. A mí me ayuda a encontrar la verdad, que se consigue con la visión de cada uno.
Aumenta el número de lectores, pero muy pocos participan en el diálogo. ¡Ánimo, a soltarse!

9 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por ana 17.01.10 | 11:26

    "Cada uno debe actuar de acuerdo con su conciencia" ¿No tiene el límite de ser consecuente con lo que dices creer? Es verdad que Jesús no se metía con las decisiones políticas que no tuvieran que ver con la diríamos reforma de la visión de Dios del judaísmo, como las actuaciones del Imperio romano, pero Él no consideraba que había que aceptar sus decisiones como un mal menor, simplemente las superaba con su predicación del Reino pero no las integraba como algo soportable.
    Si diálogo con el mundo moderno es sólo separación Iglesia estado es claramente admisible.

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 17.01.10 | 10:25

    Ana, el diálogo con el mundo moderno significa que la Iglesia vivía en una situación llamada de cristiandad que significa que estaba en coalición con el Estado, el nacionalcatolicismo español de tiempos de Franco, en que este tomaba parte en el nombramiento de los obispos que fueran en consonancia con su forma de gobernar y esto quiere borrarlo el Concilio. Es decir, Iglesia y Estado son autónomos en su campo y no tienen por qué estar sometidos uno al otro a la hora de legislar. Diálogo con el mundo quiere decir también que el lenguaje y la forma de vida actual no giran entorno a la religión como en el pasado, esta es una sociedad secularizada, que no quiere decir anticristiana, sino que no se distingue por su religiosidad como antes. Esto los teólogos lo consideran positivo porque purifica al cristianismo de los mitos que se han acumulado sobre él en el tiempo. Lo importante para ellos es la atención que preste al hombre-mujer, lo que hagáis a uno de estos a mí me lo hacéis dijo Jes<...

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 17.01.10 | 09:53

    Ana, creo que te refieres a la reforma de la ley del aborto que tanta polémica ha suscitado. Pues bien, cada uno debe actuar según su conciencia, pero es cierto que un estado democrático puede legislar para todos los ciudadanos, aunque la Iglesia no esté conforme con esa ley, porque el mismo C. Vaticano II admite que el Estado puede legislar líbremente sin necesidad de someterse a la doctrina de la Iglesia. La sociedad, el Estado en su nombre, goza de autonomía para legislar (Gaudium es Spes 36). En este caso los diputados católicos han demostrado la conveniencia de reformar la ley anterior porque favorece la regulación del aborto y esto impide que se produzcan tantos abortos sin control alguno, o sea que lo ven como un mal menor, porque esta ley es irreversible ya que existe en todos los paises europeos de nuestro entorno. Lo mismo ocurría con la asgnatura Educación para la ciudadanía, que no era inveción nuestra sino de la UE. Todo esto se ha politizado excesivamente.

  • Comentario por ana 17.01.10 | 01:15

    Medio me contesta usted porque yo le hablaba de la Iglesia no de todo el mundo.
    A mí me cuesta entender que si una ley va en contra de lo que crees debes de callarte y acatarla, ¿Quiere decir que no la acates pero tampoco la ataques?
    No sé si ya ha hablado usted del diálogo de la Iglesia con el mundo moderno, ¿Diálogo significa modificar tus principios por la influencia de los que entran en el diálogo?
    Perdone otra vez que pregunte tanto.

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 16.01.10 | 23:27

    Pues sí, Jalón y Ana, para ser libres nos liberó Cristo, como tenía muy claro San Pablo y lo confirma en último título que se la ha dado a Cristo como Liberador. Se manifiesta también esa misma libertad en el gran mandamiento del Amor cuando se nos dice "ama y haz lo que quieras". Lo que cuenta es el amor lo demás se nos dará por añadidura.

    Qué casos de represión de la libertad por parte la Iglesia que se puedan contabilizar pregunta Ana. En principio creo que el querer someter a todos los ciudadanos, creyentes y no creyentes a su estricta moral. Tal es el caso de tanta actualidad como negar las leyes que aprueban los gobiernos democráticos, que son autónomos para legislar en su propio campo, como lo reconoce el Vaticano II. En no haber evolucionado en el diálogo con el mundo moderno, como quiere el mismo Concilio, y querer retrotraernos al pasado es otra forma de reprimir la libertad en los pueblos

  • Comentario por jalon 16.01.10 | 21:37

    El comentario de 21:25 es de Google, ORACION OBAMA, lo que leerá en el desayuno de oración

  • Comentario por jalon 16.01.10 | 21:27

    Munilla debería ilustrarnos, y divertirnos, con lo que la iglesia franquista entiende por pecado. Por supuesto, lo que él entiende por pecado es lo que la gente honrada y buena llamamos virtud. La mayoría de los Derechos Humanos, como la libertad de sindicatos, el derecho de huelga, la libertad de prensa, libertad de manifestar su religión, en público o en privado, el divorcio, el rechazo al estado policial, las elecciones libres, etc. etc. cosas que eran delitos para el terror franquista, cómplice de esta iglesia.

  • Comentario por jalon 16.01.10 | 21:25

    Sabemos también que a pesar de nuestras diferencias, hay una ley que vincula a las
    grandes religiones. Jesús nos dijo “ama a tu prójimo como a ti mismo”. La Torah ordena:
    “aquello que sea malo para ti, no lo hagas a tus semejantes”. En el Islam, hay una
    enseñanza que afirma: “ninguno cree realmente hasta que desea para su hermano lo
    mismo que desea para si”. Y lo mismo vale para los Budistas, los Hinduistas, los
    seguidores de Confucio y para los humanistas. Es, por supuesto, la Regla de Oro – la
    propuesta que nos invita a amarnos, a entendernos, a tratar con dignidad y respeto a
    todos aquellos con quienes compartimos un breve momento en esta tierra.

  • Comentario por ana 16.01.10 | 20:33

    ¿Que casos se dan de libertad reprimida en la Iglesia? Lo pregunto porque oigo hablar mucho de ello y no sé cuáles y el porqué; no sé si se identifican realmente como libertad reprimida o como represión de lo que se le ocurra a uno en cualquier momento sin ir de acuerdo o yendo en contra de la fe cristiana.

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