El estigma de la prostitiución
Este es un tema recurrente en los medios de comunicación, que salta a la opinión pública de manera intermitente. Recientemente se ha descubierto en Barcelona una red mafiosa, que obligaba a la mujeres rumanas a prostituirse bajo amenaza de muerte. Un caso evidente de la violencia de género contra la que hay que estar siempre, como se nos recuerda hoy
El acoso y las vejaciones a la mujer ha sido una constante a lo largo de la historia. Un ejemplo sintomático puede verse en la conclusión de un trabajo de Cesare Lombroso, en el que se afirma que las prostitutas poseen una naturaleza demoníaca, que se detecta en la medición exacta de sus cráneos (Gail Pheterson, El prisma de la prostitución.
Esta experiencia demoníaca y machista a que se refiere el autor italiano entra en confrontación con los avances de la ciencia y la realidad actual, que ponen de manifiesto que la mujer es muy superior al hombre y la labradora de sus sentimientos salvajes, como los de este señor.
Con enormes dificultades, pues, la mujer trata de liberarse de todos los estigmas que la degradan y empequeñecen frenta al hombre. Su empeño de liberación no es de hoy, se viene arrastrando desde el siglo XVII con la reforma protestante, en que se suscitó un movimiento feminista que defendía la igualdad del hombre y la mujer en cuanto a su capcidad para enseñar y gobernar en la Iglesia.
En este espíritu liberador antiguo de los países protestantes hay que encuadrar la decisión en su día del Gobierno de Holanda de legalizar la prostitución. Desde entonces las prostitutas pasaron a ser unas trabajadoras más con derechos propios para ejercer su trabajo, lo que representa un avance notable, porque las libera de la tiranía a que las someten sus explotadores. Un ejemplo magnífico de adecuar las leyes a la realidad más allá del puritanismo que deben seguir los gobiernos.
Entre nosotros urge tomar una medida semejante, porque la prostitución crece a un ritmo galopante fomentada por redes mafiosas que traen engañadas para trabajar a muchas jóvenes subsaharianas.
En la Casa de Campo y en la zona de Cuzco de Madrid más de setecientas jóvenes africanas son obligadas a prostituirse para sufragar los gastos de su venida, alojamiento y demás para poder vivir. De no regularse, la prostitución seguirá existiendo de manera humillante y forzada, lesionando los derechos más elementales.
En ambos lugares habría que poner una pancarta esculpida en bronce que dijera ¡"CONTRA LA VIOLENCIA DE GENERO"!
Miércoles, 30 de mayo
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes