
Fotografía de Bonhoeffer
en la portada de mi libro
Cristianismo y Secularidad
Capítulo Sexto
Teología y muerte cultural de Dios
(contin.)
2. Convivir con la ausencia de Dios
Aclaremos los términos que diferencian la teología secular y la teología radical o de la muerte de Dios, que estamos manejando. La primera es una teología que considera que la humanidad ha llegado a una situación de plena secularización o desacralización.
Para esta teología, que encabeza Harvey Cox inspirado en Gogarten y Bonhoeffer, la secularización entra en los designios de Dios y abre nuevas posibilidades a la fe cristiana. Es una teología que en lugar de entregarse a la defensa tradicional de la fe contra un mundo malo, prefiere la celebración de la ciudad secular, insiste Cox entusiasmado. Algunos, sin embargo, han visto en esta obra de Harvey Cox un tono puritano calvinista.
Posteriormente, como respuesta a las críticas que se le han hecho, publica Las fiestas de los locos. En esta segunda, sin retractarse de las tesis de la primera, se muestra, no obstante, menos rígido y más generoso con la religión.
La otra, la de la muerte de Dios o teología radical, es un movimiento que se inicia en la teología protestante a finales de los años cincuenta. Sus promotores reaccionan contra las teologías de Barth, Bultmann y Tillich fundamentalmente. Su propósito es intentar vivir y pensar como cristianos sin Dios.
O lo que es igual, buscar el modo de vivir en la propia situación religiosa como hombres o mujeres plenamente de nuestro tiempo. La conclusión de Cobb en el texto citado por TW. Ogletree con anterioridad es clara: O nos acostumbramos a convivir con la muerte de Dios o tenemos que alejarnos de la cultura moderna para proteger nuestra fe tradicional.
Pero no todos los teólogos admiten una opción tan radical, puesto que, a la vez que se hacen estas manifestaciones, está apareciendo pujante en los mismos Estados Unidos y en el resto del mundo una teología secular.
Es ésta una teología que se despega de la posición bíblica de K. Barth hacia un encuentro con el mundo urbano e industrial en el que estamos inmersos y no admite que la apertura hacia la secularidad de la sociedad actual exija la muerte de Dios.
A pesar de ello, los teólogos que se ocupan del tema ven necesario asumir los problemas planteados por la teología de la muerte de Dios, para que la teología pueda integrar la sociedad y la cultura contemporáneas. Porque con su proceder estos teólogos de la muerte de Dios no hacen otra cosa que tomar en serio al mundo moderno, que se caracteriza precisamente por la ausencia de Dios en él.
Para Altizer, otra teología no sería más que la vuelta a un pasado ya inexistente. Algo semejante viene a decir Paul van Buren, aunque con menor dramatismo: El cristiano actual es permeable a la secularidad reinante, por consiguiente la comprensión del mensaje cristiano en el mundo de hoy ha de ser de forma secular.
Y al concluir su argumentación resume: la teología actual es una teología sin Dios, pues la secularidad de nuestra cultura ha hecho que el término Dios carezca ya de sentido.
Bibliografía
W. Hamilton, "En torno a la teología radical", Conc núm 29
R. Winling, La teología del siglo XX
W. Ogletree,Controversia sobre la muerte de Dios
Barceloa 1968.
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Cristianismo y Secularidad
Manual de Nueva Teología Política Europea
Ed. Tirant Lo Blanch, Valencia 2007
Por Francisco Margallo
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Miércoles, 30 de mayo
Jose Gallardo Alberni
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