Joaquín García Roca, profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Valencia, ha definido el voluntariado así: “un modo de realizarse como ser humano que vive con, para y desde los otros”. Es decir, que actúa desde una perspectiva solidaria.
El voluntariado es un movimiento muy necesario porque “hay bienes que necesitamos los seres humanos que sólo se pueden crear desde la donación y la gratuidad”…Por ejemplo, no se puede comprar una amistad. “La sociedad humana necesita de bienes que no se pueden adquirir ni desde la administración ni desde el mercado, sino desde la relación personal, desde la comunicación.
El voluntariado se ve necesario como “relación personal” y como despliegue participativo en una sociedad donde todos sean reconocidos y donde todas las capacidades sean necesarias”. Esta sería una sociedad activa y propiamente democrática frente a una sociedad sin voluntariado, que sería pasiva. El voluntariado es necesario porque hay gente que no puede seguir a los demás, gente desahuciada y que no se vale por sí misma y el voluntariado acompasa el paso con aquellos que caminan con dificultad.
Para García Roca, de no existir el voluntariado se produciría el colapso de la sociedad, si desapareciera la acción voluntaria, la sociedad no sería posible, se pararía todo, no funcionaría. No funcionaría ni la familia, ni la vecindad. Sería una sociedad sin corazón, una sociedad casi, casi un frigorífico, muy fría”. Sería una sociedad disociada, sería más bien di-sociedad.
“Sería el triunfo definitivo del mercado, donde todo se compra, todo se vende, todo son contraposiciones, pero no hay el don de lo humano y de lo gratuito”. El gran triunfo del voluntariado, dice el teólogo sociólogo, ha sido que surja la cultura de la ciudadanía. Lo que era sólo una sección, se ha convertido en el prototipo de ciudadanos activos. Se trata de que las poblaciones asuman el control y la gestión de su propio riesgo.
El voluntariado del futuro se hará desde dos categorías, por un lado la ciudadanía activa ya mencionada. Y, por otro, la vecindad. El ejerció de la vecindad. “ El voluntario final es aquel que es capaz de oír el grito de una casa, la puerta que no se abre, y eso es lo que humaniza la vida cotidiana”.
No seré el poeta de un mundo caduco.
Tampoco cantaré al mundo futuro.
Estoy aferrado a la vida y miro a mis compañeros.
Se los ve taciturnos pero nutren grandes esperanzas.
Junto a ellos considero la enorme realidad.
El presente es tan grande, no nos apartemos.
No nos apartemos mucho, vayamos tomados de la mano.
No seré el cantor de una mujer, de una historia.
No diré los suspiros al anochecer: el paisaje
observado desde la ventana.
No distribuiré estupefacientes o cartas de suicida,
huiré a las islas ni seré raptado por serafines.
El tiempo es mi materia, el tiempo presente.
Amparo Gómez
Miércoles, 30 de mayo
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes