7. Valor sagrado de lo profano
Los que sí entienden hoy la cristianización del mundo a la manera propuesta por Metz son los teólogos de la liberación y los cristianos de América latina, que impactados por su teología, alimentan la fe en ella.
Así han descubierto el valor sagrado de lo profano y de las tareas temporales, abandonando la práctica religiosa de evasión. En su espiritualidad se concede mucha importancia a la conversión a Cristo liberador, uniendo el seguimiento de Cristo al compromiso de entrega al hermano, sobre todo al oprimido.
El cristiano que participa en movimientos de liberación se hace un contemplativo en la medida que va captando el plan de Dios para sus hermanos y va haciendo de esa toma de conciencia la causa decisiva de su compromiso. Este espíritu los hace capaces de una caridad universal y de desarrollar entre ellos formas no partidistas ni sectarias de solidaridad con los pobres.
De modo que muchos de estos cristianos que habían recibido en su día una formación religiosa estática, se hallan hoy comprometidos seriamente en el cambio social latinoamericano. Para ellos, la construcción de una sociedad más justa es un reto indispensable para la liberación económica, cultural y social de las masas obreras, campesinas y marginadas de América latina .
Magnífico modelo de cristianización del mundo entendida como secularización. Gustavo Gutierrez, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2003, se ha referido en su teología a la crisis del laicado suscitada por el ideal de los jóvenes cristianos de tomar posiciones cada vez más claras y comprometedoras y asumir más profundamente los problemas del medio en el que se suponía que aseguraban una presencia de la Iglesia.
No obstante, como consecuencia de la secularización, se ha producido una grave privatización de la fe contra la que ha reaccionado la teología política. Dicha privatización se explica:
a) por la compartimentación de la existencia que han llevado a cabo las instituciones, al repartirse sus competencias en la sociedad de manera que no interfieran unas en otras.
b)Porque en este reparto de competencias a la Iglesia se le ha asignado como propio la vida espiritual íntima de los individuos y no se le permite salir de ella. Lo que ha originado un verdadero divorcio entre la fe y la vida social, que el Vaticano II ha calificado como uno de los graves errores de nuestro tiempo (GS 43).
Por consiguiente, la Iglesia ha de oponerse a esta privatización de la fe, porque el cristiano antes que cristiano es un ciudadano. Pero ¿cómo recuperar la vida pública para la fe sin que aparezca como una nueva situación de cristiandad? He aquí el dilema, pero si se respeta al máximo la autonomía de las realidades temporales y se aprende a vivir religiosamente lo profano, se puede evitar este peligro.
Bibliografía
S. Galilea, Conc 89
G. Gutierrez, Teología de la liberación
L. Conzález-Carvajal, Ideas y creencias del hombre actual, Santander
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia