La crisis económico-financiera que azota hoy al mundo y los casos de corrupción detectados entre algunos políticos en nuestro país, es señal de que el bien común, su gestión y realización, que es el cometido de la actividad política, se ha desarrollado al margen de toda Ética
La comunidad política, se lee en el C. Vaticano II, nace para buscar el bien común y en él encuentra su sentido y legitimidad (GS 74, 1). Es más, según sus comentaristas, el Concilio sólo admite una forma legítima de comunidad política: La que tiene como finalidad la realización del bien común.
En la comunidad política cada uno de nosotros escapamos de los estrechos límites de nuestra familia, el grupo o clan, para formar parte de una comunidad mayor en la que todos los ciudadanos tenemos nuestros derechos fundamentales protegidos (R. Tucci).
Es evidente que la política así entendida reviste un carácter virtuoso. Pío XI no dudó en calificarla como “máxima expresión de caridad", evidentemente por su dedicación al bien común.
¿En qué consiste, pues, el bien común? La Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual, sirviéndose de la encíclica Mater el Magistra de Juan XXIII da la siguiente definición: el conjunto de condiciones de vida social que permiten a los ciudadanos, a las familias y a los grupos realizarse más completa y fácilmente. Realización que abarca todos los aspectos de la persona humana: físico, cultural , espiritual y moral (GS 74,1).
El mismo Papa en Pacem in Terris vuelve sobre el tema y dice que “el bien común reside, sobre todo, en la salvaguarda de de los derechos y de los deberes de la persona humana: por consiguiente, el papel de los gobernantes consiste en garantizar el reconocimiento y el respeto de los derechos y en facilitar a cada ciudadano el cumplimiento de sus deberes (PT 60).
Sería erróneo pensar que la comunidad está obligada a dar a toda persona sin recibir nada a cambio. El bien común implica no sólo reparto de bienes y servicios entre las personas, sino también puesta en común de bienes y servicios de cada uno, porque la persona se realiza no solamente recibiendo, sino dando a la vez.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia