Capítulo Primero
La Ciencia
Ciencias históricas
(continuacuión)
Siguiendo la teoría de Ranke, si queremos que la historia consista en averiguar cómo han pasado las cosas, tenemos que ir de cada hecho bruto al sistema orgánico de la vida que vivió tal hecho.
Por tanto, el historiador no puede leer una sola frase de un documento sin referirla, para poder entenderla, a la vida integral del autor del documento. Más aún, la historia es interpretación e inclusión de todo hecho suelto en la estructura orgánica del sistema vital.
A la luz de todo esto, la historia deja de ser simple información de lo que ha pasado y se convierte en investigación de cómo han sido todas las vidas humanas. Pero al topar el historiador con tal multitud de vidas se encuentra con la misma actitud de Galileo ante los cuerpos que se mueven.
Se movían tantos y de tantas maneras que era imposible averiguar por ellos solos lo que era el movimiento, si éste no tenía una estructura esencial e idéntica, de la que los movimientos singulares son meras variaciones y modificaciones.
Por eso, Galileo no tuvo más remedio que comenzar por constituir el esquema del movimiento. Y en los cuerpos que luego observe, ese esquema tiene que cumplirse siempre y gracias a él se sabe por qué se diferencian unos movimientos de otros.
Por consiguiente, es preciso que en el movimiento del humo ascendente de la chimenea aldeana y en el de la piedra que cae de una torre exista bajo aspectos contradictorios una misma realidad, esto es, que el humo suba por las mismas causas que la piedra baja.
Tampoco es posible la historia, la investigación de la vidas humanas, si no hay en ellas oculta una estructura esencial idéntica.
De hecho, advierte Ortega, el historiador se acerca a los datos, a los hechos llevando ya una idea más o menos precisa en su mente de lo que es la vida humana, cuáles son sus necesidades, posibilidades y del comportamiento general del hombre.
Y no sólo eso, sino que ante la noticia que le proporciona un documento podrá decir: esto no es verosímil, es decir, la vida humana excluye como imposibles ciertos tipos de comportamiento.
En definitiva, lo que Ortega pide a los historiadores es que se tomen en serio eso mismo que de hecho hacen y en vez de construir la historia sin darse cuenta de ello, lo hagan deliberadamente, partiendo de una idea más rigurosa de la estructura general que tiene la vida humana, que actúa idénticamente en todas partes(Galileísmo de la Historia V,18-20).
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia