La relación del hombre con la naturaleza no es un capricho de los ecologistas. Después de muchos siglos de inconsciencia al respecto, hoy sabemos que la dependencia del hombre de la naturaleza es absoluta, porque procede de ella y no puede subsistir sin ella.
De la misma manera la naturaleza no tiene sentido si no está referida al hombre. Se ha dicho que es “el cuerpo inorgánico del hombre”. Es decir, existe una relación complementaria entre el hombre y la naturaleza: El hombre está vuelto hacia la naturaleza como sujeto capaz de transformarla y ella, a su vez, le ofrece a él la posibilidad de satisfacer sus necesidades y de desarrollar su personalidad.
Como se deduce lógicamente, es una relación pura y transparente en la que no intervienen motivaciones ideológicas, políticas o religiosas. Es una relación primaria, insustituible y permanente en todo momento.
El trabajo del hombre es una manifestación fundamental de esta relación, puesto que el hombre, mediante su trabajo, humaniza a la naturaleza y ella, a su vez, naturiza al hombre. Es decir nos hace nacer de nuevo, que significa volver a la naturaleza.
Los españoles deberíamos ser más sensibles a la ecología, porque somos el único país europeo donde el 80 por ciento del territorio es árido a causa del clima. Y es sabido que la humedad de una región se determina no por el agua que recibe, sino por la proporción entre la que recibe y la que devuelve por evaporación. Pues bien, en España la evaporación es muy superior a la lluvia.
Yo sufro cada vez que veo a un regante de la calle que echa litros y litros de agua a una planta. En Madrid hay muchos millones de plantas en jardines, parques y calles y se recicla una mínima parte del agua de riego. Suelo advertirles del problema y os invito a hacerlo también vosotros para que entre todos creemos conciencia y sensibilidad en el tema.
Hasta la teología se ha hecho eco del tema ecológico lo mismo que del económico, a ambos los incluye en el campo de la reflexión sin irse por las ramas. El obispo Pedro Casaldáliga ha escrito en RD: “El planeta es nuestra única casa. Y no hay modo de salvarnos nosotros si no salvamos el planeta”.
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Hoy se han puesto las bases de un nuevo parque natural en la sierra de Guadarrama madrileña en el monasterio benedictino de El Paular. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Dª Esperanza Aguirre estaba muy optimista. Los ecologistas no lo estaban, porque dicen que se ha procedido muy ligeramente sin adaptarse minimamente al plan de parques naturales, lo que permite la construcción de viviendas, hoteles, servicios etc. y en ese sentido queda más desprotejido que hasta ahora. Se ve que hay por medio intereses más bien turísticos. Una vez el neoliberalismo se impone a la ecología
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia