El Blog de Francisco Margallo

Ellacuría y Tercer Mundo

16.11.09 | 18:15. Archivado en Solidaridad
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En el aniversario de su asesinato en San Salvador

Ellacuría captó muy pronto la situación de pobreza en que se encontraba América Latina y comprendió que, para que su labor fuera eficaz, había que saber situarse en el lugar de esta realidad y su verdadera liberación. Ese lugar lo componían las mayorías populares que adquieren una dimensión universal.

Para Ellacuría, las clases populares las forman la inmensa población del planeta llamada Tercer Mundo, que no puede satisfacer las necesidades fundamentales de su vida. Estas mayorías se encuentran marginadas frente a una minoría privilegiada que usurpa en su provecho casi la totalidad de los recursos disponibles para toda la humanidad.

Situación que no se debe a una ley inexorable de la naturaleza ni a la desidia de sus gentes, sino a un desorden social que les impide aprovechar su fuerza de trabajo o su iniciativa sociopolítica.

Él ve, además, que estas mayorías empobrecidas son un desafío inaplazable para la conciencia ética de la humanidad. Su tesis es que si todo hombre y mujer son parte de la humanidad, los bienes han de ser verdaderamente comunes.

Ningún bien particular, ningún derecho
debe ser invocado si no está dirigido al bien común de la humanidad, por lo que urge poner en vigor “el principio de la prioridad de lo común y de lo humano sobre lo particular”.

Ellacuría defiende la utopía liberadora frente al sistema económico depredador imperante en el mundo, del que hace responsable a la civilización occidental, que, encerrada en un egoísmo calculador, no alcanza a ver la situación en que viven las cuatro quintas partes de la población mundial.

Por eso no se puede hablar tan triunfalistamente del capitalismo cuando genera una deshumanización tan universal y profunda.

Con la valentía profética que le ocasionaría la muerte, se atreve a denunciar “la malicia intrínseca del sistema capitalista y la mentira ideológica de la apariencia de democracia que lo acompaña, lo legitima y lo encubre”.

Todo esto lo escribió como un anuncio de esperanza y de vida frente a tanta muerte impuesta por un egoísmo inhumano, presintiendo tal vez su propia muerte, como Sócrates a quien admiraba

Su vil asesinato, motivado por la defensa de los pobres y sus derechos permanentemente violados, ha servido para que el pueblo salvadoreño le considere, junto con el obispo Oscar Romero, mártires y santos que no tardarán en ser canonizados, si no en este papado que no simpatiza con la teología de la liberación, en otro momento.

En todo caso el pueblo de Dios en El Salvador ya los ha canonizado.

Hasta la Cobferencia Episcopal de Estados Unidos se ha hecho eco del vigésimo aniversariio del asesinato Ignacio Ellacuría y los que convivían con él, condenando tan gran crimen, cosa que no ha hecho la española.

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 16.11.09 | 11:59

    Efectivamente, J.m.r, tienes toda la razón, el Pueblo de Dios es el que da el veredicto. Es cuestión de ir desmitificando todo esto. "Por sus frutos los conoceréis" y Ellacuría tenía una inmensa cosecha acumulada.

  • Comentario por Jmr 16.11.09 | 10:41

    Por supuesto que están canonizados ya hace mucho tiempo por el Pueblo Santo de Dios, más pueblo, más santo y más de Dios que lo que muchos creen y quieren. Y si los pequeños, que son los preferidos de Dios, han dado ya su veredicto, ¿qué importa el de los sabios y "prudentes" (sobre todo esto, prudentes) de este mundo?

Miércoles, 30 de mayo

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