El Blog de Francisco Margallo

Virtudes públicas en Ortega (curso)

12.11.09 | 19:00. Archivado en Filosofía de Ortega
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Capítulo Primero

La Ciencia

Ciencias históricas

Ortega espera que los historiadores se decidan a hacer frente a los hechos históricos, lo mismo que Galileo hizo frente a los hechos físicos, convencidos de que la ciencia, toda ciencia de cosas, sean estas corporales o espirituales, es a la vez obra de imaginación y observación.

Precisamente el carácter imaginativo de la ciencia la hace hermana de la poesía, aunque la imaginación de Galileo y la de un poeta sean radicalmente distintas: la de aquel es imaginación exacta.

Por tanto, el móvil y el plano horizontal que Galileo concibe en su mente son figuras rigurosamente matemáticas. La materia histórica, por el contrario, no tiene nada en común con lo matemático.

¿Tendrá entonces que renunciar a ser construcción, es decir, una ciencia y declararse irremediablemente poesía?. Sin entrar a desarrollar esta cuestión, lo que Ortega pretende es insinuar los presupuestos generales que hacen posible una historia verdaderamente científica.

Por eso, él no comparte la tesis de uno de los grandes historiadores, Leopolde Ranke, que se opuso en las discusiones de su tiempo sobre la forma de ciencia histórica con estas palabras: "La historia se propone averiguar cómo efectivamente han pasado las cosas".

Para Ortega, estas palabras, conocida la polémica que las inspiraron, tienen un significado estúpido. "¡Lo que ha pasado! ¡Lo que ha ocurrido o sido!" ¿Acaso se ocupa la historia de los eclipses que han ocurrido? Decididamente no.

En la historia se trata de lo que le ha ocurrido o acaecido al hombre. Es obvio que todo lo que acontece y pasa al hombre, le pasa y acontece en su vida, por lo que se convierte ipso facto en un hecho de vida humana.

Es decir, que el verdadero ser, la realidad de ese hecho no es lo que éste como suceso bruto, aislado y por sí parezca tener, sino lo que signifique en la vida del hombre en general.

En este sentido, un mismo hecho material tiene una realidad muy diversa según donde se inserte en la variedad de vidas humanas diferentes.

Un hecho humano no es nunca un puro pasar o acaecer, es función de toda una vida humana individual o colectiva y pertenece a un organismo de hechos donde cada cual tiene su papel. La realidad del hecho, pues, no está en él mismo, sino en la unidad indivisa de cada vida (Galileísmo de la Historia V, 18-20).


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