Capítuo Primero
La Ciencia
(contin.)
Génesis de la ciencia moderna
Ortega se sirve de la figura del jeroglífico, para hacernos ver el origen de la ciencia moderna. Dice el jeroglífico: "¿Me ves bien? Bueno, pues eso que ves de mí no es mi verdadero ser. Yo estoy aquí para advertirte que yo no soy mi efectiva realidad.
Mi realidad, mi sentido está detrás de mí, oculto por mí. Para llegar a él tienes que no fiarte de mí, que no tomarme a mí como la realidad misma, sino, al contrario, tienes que interpretarme y eso supone que has de buscar como verdadero sentido de este jeroglífico otra cosa muy distinta del aspecto que ofrecen sus figuras".
La ciencia es eso, interpretación de los hechos. Estos por sí solos no nos dan la realidad, sólo dan problemas, enigmas que hay que descubrir. La verdad la llamaban los griegos alétheia, que significa descubrimiento, quitar el velo que cubre y oculta algo. Los hechos cubren la realidad y mientras permanezcamos en su pululación innumerable estaremos en el caos, en la confusión. Para descubrir la realidad tenemos que retirarnos de los hechos en torno nuestro y quedarnos solos con nuestros pensamientos.
A continuación fabricamos una realidad imaginaria y permaneciendo en nuestra soledad imaginativa, hallamos qué aspectos visibles, qué hechos produciría esa realidad imaginada por nosotros con los hechos efectivos que nos rodean. Si casan unos con otros, es señal de que hemos interpretado bien el jeroglífico, esto es, hemos descubierto la verdad que los hechos ocultaban.
Esto es lo que hace la ciencia en dos operaciones distintas, una imaginativa que el hombre hace libremente con su mente, y otra, en la que confronta lo que ha imaginado él con los datos, los hechos reales. La realidad no es el simple dato o hecho desnudo, sino la construcción que el hombre hace con el material dado. Todo el que se ocupa de labores científicas lo sabe.
Eso es la ciencia moderna; sus creadores sabían que en un momento determinado tenían que desentenderse de los hechos, de los fenómenos constatados y ocuparse en pura tarea de imaginación. Por ejemplo, los cuerpos se mueven en muy diversas direcciones y velocidades. En tan inmensa variedad nos perdemos y por muchas observaciones que hagamos directamente sobre los hechos en movimiento, no lograremos descubrir el verdadero ser del movimiento.
¿Qué es lo que hace Galileo? "En vez de perderse en la selva de los hechos entrando en ellos como pasivo espectador, comienza por imaginar la génesis del movimiento en los cuerpos lanzados. Mobile quoddam super planum horizontale proiectum mente concipio omni seclusso impedimento. Es decir, 'concibo por obra de mi mente un móvil lanzado sobre un plano horizontal apartado todo impedimento'.
Así inicia Galileo la Jornada cuarta de su libro postrero titulado Diálogo de las nuevas ciencias o Discorzi e dimostrazione in torno a due nuove scienze attenenti a la Mecanica ed ai movimenti locali. Estas nuevas ciencias son, nada menos, la física moderna".
Se trata de un objeto móvil imaginario en un plano idealmente horizontal y sin estorbo alguno (los estorbos que Galileo imagina son los hechos), ya que todo cuerpo observable se mueve entre impedimentos que rozan entre sí. Comienza, por tanto, construyendo mentalmente una realidad. "Solo cuando tiene ya lista su imaginaria realidad observa los hechos, mejor dicho, observa qué relación guardan los hechos con la imaginaria realidad".
(Galileísmo de la Historia V, 15-17).
¿Qué os parece la imagen del jeroglífico que usa Ortega para explicar el origen de la ciencia moderna? Podéis darlo a conocer a algún amigo aficionado a la investigación científica.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia