No son los teólogos progresistas a los que la Iglesia trata de evitar hoy, sino que es el Concilio Vaticano II quien le está pidiendo que dialogo con el mundo actual secularizado cuando dice: "es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que acomodándose a cada generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad...(GS 4, 1).
La ausencia de este diálogo por parte de la jerarquía eclesiástica española con el mundo actual, se ha puesto de manifiesto una vez más con motivo de la reforma de la Ley del aborto que se prepara. Posiblemente esta reforma y la polémica que la acompaña sea fruto de esa falta de diálogo Iglesia-Mundo que se viene arrastrando hace tiempo.
Hablando se entiende la gente, reza el dicho popular con mucha razón. La confrontación, la crítica y la condenación sin un diálogo previo no conduce a ninguna parte. Tampoco la excomunión es válida en un mundo secularizado que no sabe qué significa y no se siente afectado por ella.
Yo pregunto¿no sería mejor que la Iglesia encomendara un estudio científico serio a un grupo de teólogos/as, moralistas y científicos expertos en la materia y que vayan en la línea dialogante que pide el Vaticano II? Haberlos los hay, incluso algunos colaboran en libros y revistas especializados en el tema.
Conocer su reflexión en la sociedad daría lugar a un debate público sosegado y respetuoso dirigido a dar luz, lo que propocionaria autoridad suficiente a la Iglesia en un posible diálogo con el poder político parlamentario y con el Gobierno. A pesar de que el parlamento democráticamente elegido tenga poder para legislar libremente. No cabe duda que esto daría prestigio a la Iglesia, cosa que hoy ha perdido.
Por otra parte, la Iglesia debe reconocer que el aborto "es un fenómeno complejo con implicaciones parsonales, sociales, políticas y religiosas", por lo que todos estos ámbitos pueden participar en el debate. Debe saber también la Iglesia que "el aborto no es un tema exclusivamente cristiano", por lo que a la hora de regularlo ha de primar la ética cívica común a todos los ciudadanos. Por eso corresponde al Parlamento democrático, ámbito de la soberanía popular, legislar sobre este tema.
"El aborto, tema de especial sensibilidad, debe entenderse dentro de las diversas situaciones que amenazan y amparan la vida desde su inicio hasta su final. La ciencia (en la que actualmente no hay unanimidad) y la ética social irán marcando el cuándo del comienzo de la vida, el cuidado de su calidad y el momento de su final".
"Los cambios culturales y sociales (avances de la ciencia, desarrollo de los Derechos Humanos, nuevo estatus de la mujer en sociedad, etcétera) influyen esencialmente en la definición de las situaciones límite o supuestos del aborto. La situación actual exige una revisión de la legislación vigente para adaptarla a los nuevos conceptos"... (En la Brecha. Posicionamiento Éxodo abril 2009.
------------------------------------
Recuerdo la dirreción de la revista:
Centro Evangelio y Liveración:
Fernández de los Ríos, 2 Madrid 28015
Tel 91 447 23 60
-------------------------------------
Jueves, 16 de febrero
Francisco Baena Calvo
Jose Luis Cortés
Salvador García Bardón
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Carmen Guaita
Josemari Lorenzo Amelibia
Desiderio Parrilla Martínez
Juan Fernandez Krohn
Vicente Haya