Nueva teología política europea (curso)
23.06.09 @ 10:34:29. Archivado en Teología política
Capítulo Cuarto
Nuevo lenguaje para una nueva teología
(continuación)
6. Lenguaje secular y trascendencia de Dios en el mundo
Ciertamente este discurso sobre Dios no es siempre bien acogido, porque no es bien interpretado y, sobre todo, porque muchos tienen interés en que siga siendo oculto y misterioso.
Sin embargo, en Jesús Dios ha hablado al hombre con toda claridad y le ha enseñado a valerse sin él, a hacerse maduro y libre de las dependencias infantiles, como hemos visto en Bonhoeffer . En efecto, Dios no desea prolongar indefinidamente la adolescencia del hombre, sino que le quiere responsable del mundo.
Son muchos hoy los teólogos que repiten con la misma claridad de Bonhoeffer que no puede haber relación alguna con Dios, si no incluye la relación con el hombre (Gálatas, 4). Lo cual no equivale a negar la trascendencia divina, sino a experimentarla de manera distinta a como la experimentaba el hombre tribal o el burgués
El hombre secular de este milenio experimenta la trascendencia "en el Tú más cercano". Amos Wilder ha traducido esta expresión de Bonhoeffer, claramente evangélica, que tiende a descubrir a Dios en el hermano, de la forma siguiente:
"Si hemos de tener trascendencia hoy día, incluso trascendencia cristiana, debe ser en y a través de lo secular" .
El autor que así se expresa ha captado el valor sagrado de la secularidad vinculado a la encarnación de Jesucristo y cree firmemente que en "este mundo de una sola planta" lo trascendente está todavía presente. Dios viene hoy a nosotros en los acontecimientos de cambio social, en lo que los teólogos otras veces han llamado historia y nosotros hoy llamamos política.
Acontecimientos que no tienen por qué ser catastróficos ni revolucionarios, porque los acontecimientos de nuestra vida diaria son también acontecimientos de cambio social y Dios se hace encontradizo con nosotros en ellos. Dios nos encuentra como el trascendente en el "otro total". Es el Dios desconocido que Pablo anuncia en Atenas a los buscadores de Dios, pero no le escuchan. En Jesús de Nazaret esta búsqueda ha concluido, "el hombre es liberado para servir y amar a su prójimo" .
Pero ¿cómo nombraremos a este Dios que nos pide, sobre todo, actos de misericordia? ¿qué nombre daremos a Aquel que encontró al hombre en la vida de Jesús y lo sigue encontrando en la historia humana de hoy? Poco importa el nombre, pero no parece aventurado decir que la palabra Dios, tan manoseada impúdicamente y malbaratada por tantos pastores haya muerto ya, como anunció Nietzsche, o esté a punto de morir.
No nos precipitemos, sin embargo, en nuestro afán de acuñar palabras vacías y ambiguas, esperemos que pase el tiempo. "La historia de la palabra "Dios", ha escrito Cornelius Van Peursen, es que no tiene ningún significado dado, sino que adquiere significado en la historia".
En el proceso de la historia de Israel Dios es nombrado a medida que va siendo encontrado en el mundo, en cambio, nosotros nos precipitamos y queremos invertir el orden. El hombre entra en contacto con la realidad de Dios de una manera funcional y es así como adquiere un significado en la historia de la liberación divina del hombre.
Bibliografía
D. Bonhoeffer, Resistencia y sumisión Sígueme 1983
A. Wilder, ver H. Cox, La ciudad secular, 283
H. Cox, La ciudad secular, Barcelona 1968
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Cristianismo y Secularidad
Manual de Nueva Teología Política Europea
Por Francisco Margallo
Ed. Tirant lo Blanch, Valencia 2007
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www.porunmundomasjusto
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