Un santo no canonizable
22.06.09 @ 10:30:23. Archivado en poetas
Antonio Machado, además de un hombre bueno, fue un gran místico: Creía firmemente en Dios y comunicaba esta experiencia vital asegurando que su fe en Dios le había venido desde fuera y precisamente cuando no actuaba como sujeto activamente pensante, sino cuando no pensaba en nada, cuando dormía.
Así lo dice él mismo:
Anoche, cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.
"Dios viene por el sueño". Esta frase del poeta sevillano es semejante a lo que la teología ha dicho siempre: que Dios es gratuito, Dios es antes que los hombres y es él quien inicia el diálogo con el hombre y luego éste responde sí y no o queda perplejo sin saber qué responder. O, como dice el mismo "santo" de hoy, Dios pasó por tu puerta, aprovecha la ocasión: dos veces no pasa.
Ahora bien, la aceptación de Dios no aniquila al hombre, por el contrario, dinamiza las capacidades humanas hasta hacer posible que el hombre re-cree de alguna manera a Dios:
Yo he de hacerte, mi Dios, cual Tú me hiciste,
y para darte el alma que me diste,
en mí te he de crear. Que el puro río
de caridad que fluye eternamente
fluya en mi corazón.¡Seca, Dios mío,
de una fe sin amor la turbia fuente!
Dicho de otra manera, creyente no es quien dice sí a Dios sin más, sino el que traduce en amor (al prójimo donde habita Dios) esa aceptación inicial de conocimiento.
Para Antonio Machado, el "mar" era el gran símbolo de lo que hay más allá de los confines de la tierra. Hoy diríamos que su teología es na teología de la resurrección, del futuro; por eso escribía:
No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar.
En su última etapa de destierro, en Colloure, Francia, pocos días antes de su muerte dijo a su hermano José"vamos a ver el mar". Se quedó largo rato contemplándolo ensimismado. Fue su última salida. Con lo que se cumplió su profecía y deseo acerca de la muerte:
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraré a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
JM. González Ruiz, Los santos que nunca serán canonizados Ed. Planeta.
----------------------
www.porunmundomasjusto
----------------------
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Francisco Margallo
autor
Contacto


