No tratamos aquí la economía como un problema puramente social o político. Vamos a tratarla desde un punto de vista teologal, porque tiene mucho que ver con la voluntad salfífica de Dios aquí y ahora en el mundo en que vivimos
Desde esta perspectiva sale mal parada la economía capitalista, que convive con la religión burguesa de muchos cristianos, a pesar de haber sido impugnada por la doctrina social de la Iglesia. Tal vez no lo haya hecho con suficiente fuerza, porque prácticamente ha condescendido con ella sin grandes problemas.
En cambio, la teología política surgida del C. Vaticano II no navega como la escolástica por principios metafísicos abstractos, sino que incide en la problemática de los hombres en la historia y, desde hace mucho tiempo, no es de ahora, la economía está en permanente crisis, porque no está al servicio de la entera comunidad humana, sino al servicio de un sector privilegiado de ella.
Aunque lo que voy a decir no le parezca obvio a los economistas ni a muchos cristianos, en la perspectiva de la salvación ya aquí en la historia que vive la entera familia humana, la economía tiene una implicación teológica importante de cara a la implantación del reino de Dios en el mundo.(primum vivere et deinde philosofare, dice un sabio adagio latino, que la Iglesia de todos los tiempos debería hacer suyo).
La Iglesia tiene que implicarse más en esta dimensión histórica del cristianismo desde su testimonio vital y el acercamiento tangible a los sectores que están sufriendo las consecuencias voraces de una economía sin control y sin someterse a las normas sociales exigidas por el bien común de la socidad en todo momento. Si el cardenal Rouco enfocara en este sentido la manifestación que proyecta en la plaza de Colón, yo asistiría con mucho gusto, pero él no comulga con estas tesis.
La crisis económica mundial que nos azota a todos, se debe a que las economías de mercado están dominadas por el ciclo económico y que éste trae consigo, de vez en cuando, una crisis como la que estamos viviendo. Marx atribuía estas crisis a la propia contradicción interna del sistema capitalista. Un sistema en el que la política no tiene poder alguno sobre la economía, sino sólo el capital mismo.
Los defensores del sistema han hecho lo indecible porque este principio no se toque, argumentando que "las intervenciones distorsionan el mercado y le privan de su infalible poder armonizador". (Yo diría más bien "arramplador", porque la economía mundial está completamente desarmonizada con más de un 80% de pobres y sólo un 20% de ricos).
En estas fechas en que recordamos la encarnación de Jesucristo, los cristianos seguimos impertérritos defendiendo los principios económicos del neolibaralismo insolidario, que anula completamente el mensaje de Jesucristo.
Pero se ha encendido una luz en el horizonte eclesiástico y no eclesiástico que tanto ha condenado a Marx y al marxismo: el cardenal de Munich y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana acaba de publicar un libro El Capital.....,en que demuestra que Marx tenía razón.
Esperamos impacientes su traducción al castellano, porque esto va significar un cambio en el mundo, más que otras teologías que ya lo han dicho hace tiempo. Es un buen mensaje que va muy en armonía con el espíritu de la Navidad cristiana que está plenamente paganizada.
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Tu comentario, Sofía es muy esclarecedor y sobra cualquier comentario que yo pueda hacer. Me gusta que insistas repetitivamente en los valores que nutren la vitalidad de los pueblos, como son la justicia social y la libertad ,que engendran ciudadanos adultos corresponsables en la vida pública. Y la consecuencia de todo ello es la paz. Como muy bien dices, no hay paz sin justicia y no hay
justicia sin libertad.
Justifican regímentes como el de Irán por su oposición al imperialismo USA. Caeríamos de Guatemala en Guatepeor. No hay paz sin justicia, pero no hay justicia sin libertad. Ha llegado el momento de descubrir lo que puede hacer cada ciudadano en favor de un mundo mejor y unirnos para conseguirlo, sin abdicar de nuestro más preciado tesoro político: la democracia, para poder profundizar en ella.
Donde se limita la libertad de expresión, para poder imponer mejor las propias ideas, jamás se avanzará lo más mínimo en justicia. Eso es despotismo ilustrado. Y el poder corrompe y transforma a los demócratas en dictadores.
Tienes mucha razón. La DSI condenó el capitalismo salvaje, y los ultracatólicos sin embargo de eso no se quieren enterar.
Ahora esta crisis debería abrir los ojos a todos los que no lo hayan visto antes: la economía mundial está dominada por un montón de especuladores que sólo buscan enriquecerse a cualquier precio.
Sin embargo la solución contra el capitalismo no era, evidentemente, el comunismo, que no dejaba de ser un capitalismo de estado.
Hay que buscar nuevas soluciones desde la concienciación de los ciudadanos, pero lo más parecido por ahora es la socialdemocracia que conocemos, aunque con la nueva conciencia de que el estado del bienestar se sostenía explotando a los ciudadanos de otras partes del mundo. Ahora tenemos que globalizar la democracia y la justicia social, procurando un desarrollo que sea sostenible ecológicamente.
Algunos tienen la tentación de sustituir la idea-fuerza comunista por la idea-fuerza islamista, contra el capitalismo. Justifican...
JMS, sí lamentablemente nuestra condición humana es así como dices, pero hemos de insistir mucho más en la educación del mensaje de Jesucristo, que nos incita a compartir solidariamente lo que tenemos. Si viviéramos de verdad el cristianismo los que nos decimos cristianos, no habría pobreza en el mundo. Sobre todo, el rico Occidente que se dice cristiano y retiene para sí la gran mayoría de la riqueza producida.
La economía vigente muestra implacablemente la temperatura de nuestra codicia. Nuestra codicia, no sólo la de los enriquecidos, porque los pobres hundidos en el hambre y la miseria, también son (somos) potencialmente ricos y, si no tienen dinero, es porque se nos ha negado la oportunidad.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia