Ahora que tanto hablamos de los derechos del hombre y de la mujer, hemos visto la necesidad de hablar tanbién de los derechos de los pueblos, para hacer "valer la grandeza de los derechos humanos en la casa común del mundo".
Precisamente, porque se perciben dos clases de derechos humanos en la actual política mundial, injusta a toda luces: la de los países desarrollados y la de los pueblos en vía de desarrollo. ¿Dónde está, por ejemplo, el derecho de intervención de los países pobres, cuando se trata de la dignidad y libertad de sus gentes?.
En Estados Unidos y Europa pensamos con toda normalidad que, en situaciones de crisis en los pueblos pobres estamos obligados a intervenir en defensa de los derechos humanos. En cambio, ¿quién de nosotros pensaría que los países pobres también tienen derecho a inmiscuirse en la política mundial de los pueblos industrializados del Norte y a presionar para que se democratice la economía mundial?.
¿Quién pensaría que los países pobres tienen derecho a poner en entredicho la soberanía de los países ricos, que no sólo son los responsables de la catástrofe ecológica, sino que también han sometido a los pueblos y culturas pobres a una presión de modernización, que más que promover culturas y formas de vida acordes con la dignidad humana, la destruyen?
En este contexto, la Iglesia ubicada en el punto de intersección entre países ricos y pobres, debería convertirse en grupo de presión en favor de los países pobres, de su derecho de intervención en la política mundial, de la igualdad en cuestiones de derechos humanos y en contra de la opinión generalizada de que los derechos humanos son ajenos al comercio mundial.
La Iglesia no debe abandonar la tensión entre mística y política, postrada ante una religiosidad mítica alejada de la historia. Sólo así puede manifestar con fidelidad que no existen dos clases de hijos de Dios en este único mundo de todos.(B. Metz, "Perspectivas de un cristianismo pluricultural", en Cristianismo y liberación (1996)-
Los comentarios para este post están cerrados.
Sí, Sofía, hay que potenciar esas ONGs del precio justo. Yo estoy esperanzado por las muchas que van surgiendo de muy diversa índole en todo el mundo Un saludo
Tienes razón una vez más,jalon, el reloj del C. Vaticano II se paró con Juan Pablo II, y no sólo no ha avanzado, como exigían los mismos textos, sino que se ha retrocedido mucho. Espero que no se tarde en reconocer tan grave error, porque su doctrina es irreversible
Agradezco, ELEESAR, tu aclaración. La mayor parte de las veces yo también suelo usar la expesión "empobrecidos injustamente" por la misma razón que mencionas. Volveré a utilizarla, porque expresa mejor la idea. Un saludo
Gracias, jalon, por enriquecer la tertulia con tu aprtación, dándonos esos retazos de la historia a que te has referido.Un saludo
La doctrina que emite el Vaticano sobre la despenalización del aborto no ha cambiado. Pero sí el tono. En 1984, cuando el Gobierno de Felipe González anunció la reforma del Código Penal para regular esa despenalización en tres supuestos concretos, Roma hizo llegar al Congreso de los Diputados, presidido entonces por el socialista Gregorio Peces Barba, su amenaza de excomunión contra el Grupo Parlamentario Socialista en pleno. También los obispos extremaron entonces sus calificativos, incluida la consideración de "asesinos" sobre quienes votaran aquel proyecto de ley. Ahora, el tono ha cambiado. Los portavoces del papa Benedicto XVI, con Levada a la cabeza, piden tiempo para opinar e, incluso, "diálogo cordial".
Cuando las críticas episcopales han sido más intransigentes, con una oposición rotunda a legislar sobre la materia, los socialistas replicaron a la Conferencia Episcopal si acaso es partidaria de "encarcelar a las decenas de miles de mujeres que abortan cada año en España"...
Estoy de acuedo con lo que dice el autor del texto. Pero creo que sería mas exacto decir paises injustamente empobrecidos, que paises pobres.
Ni la curia ni la jerarquía han puesto su reloj en hora con el concilio, como sí han hecho franciscanos, dominicos, jesuítas. A cambio, tienen los Kikos y la defensa de la familia fascista. La bondad de Juan 23, ni dogmas ni condenas, fue el canto del cisne del cristianismo. Enseña Atapuerca que Adan y Eva tenían ombligo, y no existió pecado original. Pero esta iglesia no aprende
Está claro. Hay que encontrar otra forma de organizar la economía mundial. Mientras tanto habrá que potenciar las ongs que se ocupan del comercio justo y de la promoción de estos pueblos.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia