El arzobispo de Madrid, D. Antonio Rouco Varela, poco después de su llegada a la capital de España, disertó en la Cámara de Comercio sobre "libertad y democracia en la Iglesia", un tema muy espinoso. De su disertación se acuñó una frase que los medios de comunicación entrecomillaron de la siguiente manera: "En la Iglesia sólo hay libertad para ser santos".
Esta afirmación, tal como la recogieron los informadores, entra en colisión con la amplitud de la libertad cristiana, que se refleja en los escritos de los Apóstoles: No os dejéis someter por ningún yugo, porque para ser libres os ha liberado Cristo (Gálatas 5, 1).
Pablo habla de libertad sin ningún tipo de reduccionismo, además, la libertad que anuncia no es para las personas aisladas, sino para los pueblos. Evidentemente la libertad reducida al marco de la santidad no tiene esta amplitud paulina. Por lo que da la impresión de que la frase del cardenal acuñada del modo dicho, pretende despojar a los cristianos de su envoltura mortal y humana, y los cristianos no somos ángeles, sino hombres con vocación de libertad.
Imagino que el conferenciante no quiso encerrar tan alta vocación en límite alguno. Es Cierto que hay que rescatar la libertad de lo arbitrario y caprichoso, pero no se la puede reducir al ámbito interior, porque sería puro idealismo. La misma tradición que se remonta a Jesús, primero en la comunidad judía y después en la helenística, considera la reducción de la libertad al ámbito privado una forma de domesticarla o eclesializarla.
A pesar de todo, la Iglesia ha sometido muchas veces la libertad de espíritu en nombre del orden, ha renunciado a la libertad abdicando de su misión profética. Es más, en nombre del orden y de la santidad se ha matado la libertad de las personas más santas. (E. Kässemann La llamada de la libertad.; F. Margallo, La ibertad en la Iglesia, en Alandar 25 de mayo de 1995).
El caso extremo se dió en el propio Jesucristo, como cuenta Dostoievski en Los hermanos Karamazov. El inquisidor general, arzobispo de Sevilla, se enfrenta al reo Jesucristo y le reprocha: Tú te equivocaste, porque predicaste a los hombres la libertad y ellos no la quieren. Obviamente se trata de una imagen novelada, pero refleja de algún modo el ambiente de la época, cuya sombra no ha dejado de planear sobre la Iglesia (F. Dostoievski, obra citada).
La reforma de la ley orgánica de Libertad Religiosa que anuncia el Gobierno de Rodríguez Zapatero, es una exigencia impuesta por el flujo migratorio de ciudadanos en nuestro país, que profesan otras confesiones no católicas e incluso no cristianas, como es el caso de los musulmanes.
Creo no equivocarme si digo que esto entra dentro del dinamismo encarnatorio y misionero del cristianismo, como lo ha reconocido el Concilio Vaticano II en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia (núm 15-16) y en la Declaración sobre la Libertad Religiosa (n. 2).
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Libertad sin ira Jarcha (letra)
Dicen los viejos que en este país
hubo una guerra,
que hay dos Españas
que guardan aún
el rencor de viejas deudas;
dicen los viejos que este país necesita
palo largo y mano dura
para evitar lo peor.
Pero yo sólo he visto gente
que sufre y calla, dolor y miedo,
gente que sólo desea
su pan, su hembra y la fiesta en paz.
Libertad, libertad
sin ira libertad
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay libertad
sin ira libertad
y si no la hay sin duda la habrá
Ramón Vilaplana en 4: 21 PM
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Recuerden: para ser libres nos
ha liberado Cristo.
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Se dice el pecado pero no el pecador, y a buen entendedor pocas palabras bastan.
Gracias y Feliz Navidad igualmente.
De acuerdo totalmente contigo yo también, Sofía. Pero dime cual es ese foro de mis amigps a que te refieres, porque no caigo ahora quienes puedan ser. Aquí puedes decir todo lo que te apetezca con toda libetad, aunque no sea para hacer comentario al artículo de fondo. Un saludo y felices fiestas, Sofía.
Totalmente de acuerdo en la reivindicación de la libertad.Curioso que en el foro de tus amigos por sostener la misma tesis de la canción de Jarcha se me recluyera primero en un ghetto, se me censurara comentarios, y se me expulsara por decirlo.
Esos mismos que se pasan la vida criticando a la Iglesia por la censura, la practican con más saña.
Naturalmente, de vez en cuando dejan algún comentario discrepante para disimular, que sea lo suficientemente inofensivo por su brevedad o falta de argumentación, o incluso que sirva de ocasión para lucirse ellos.
Pura fachada democrática que esconde una dictadura de pensamiento único.
Pablo, amigo jalon, resumió muy bien el pensamiento de Jesús respecto a la ley. Para él lo importante era la realidad del hombre y del mundo, que quería convertir en un hombre y mundo nuevos. Por eso a la teología surgida del Vaticano II, la llamada telogía política, lo que le interesa es la dimensión social de la existencia humana. Le basta con el mandamiento del amor. Y la teología de la liberación introdujo el título de liberador aplicado a Jesucristo, que es con el que mejor se identifica.
"Si ahora viniera Jesús y se le diera a leer el Credo, que tiene 20 proposiciones, sólo firmaría las tres primeras. Jesús defendió la Ley de Moisés y no podía quebrarla para fundar una nueva religión, como sí hizo Pablo. La Biblia es tan violenta como el Corán. Flavio Josefo presenta una docena de casos de profetas mesiánicos que acabaron mal. Jesús es una reinterpretación de Pablo, que lo sacó del olvido. La oferta de Pablo basada en Jesús era buena, bonita y barata. Eso explica, entre otras razones, que se impusiera. " (Antonio Piñero, un blog muy riguroso que recibe unas 1.500 visitas diarias. La Voz de Galicia, 14.12.08, Los Domingos de la Voz.)
Miércoles, 30 de mayo
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Asoc. Humanismo sin Credos
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