El Blog de Francisco Margallo

Democracia y grandes empresas

15.12.08 | 10:21. Archivado en Democracia
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La fusión de grandes empresas y la subsiguiente concentración de la riqueza en pocas manos nos preocupa cada vez más. En cierto modo ,se está invalidando lo conseguido con mucho esfuerzo e incluso sangre en un pasado no lejano.

Esto, que algunos consideran un avance de la civilización y las instituciones modernas, no es más que volver a privatizar el poder social, lo que significa un verdadero retroceso en la historia de la humanidad.

En nuestros días, este abuso se refleja en la crisis económico-financiara que se ha desatado en el mundo y que repercutirá más en los países en vía de desarrollo.

Las consecuencias que pueden seguirse de la fusión de las grandes empresas, tal como se está haciendo, no se han valorado suficientemente aún. Una muy inmediata es la privatización del poder social a que he aludido antes, porque impide la gestión del bien público, que es cometido del Estado social de derecho.

Todo porque poderes alternativos, que escapan al control del Estado, lo inhabilitan para realizar la política económica y social que está obligado a hacer. Lo que el economista Galbraith considera la versión más compleja del ”nuevo estado industrial”.

Los ciudadanos no ganan nada con las megaempresas, al contrario, pierden mucho porque pasan de depender del poder del Estado, sobre el que pueden influir como parte de él que son, a depender de otro poder, cuyo centro de decisión no les es accesible. Más claramente, estas empresas no tienen apenas control, porque están por encima del bien y del mal.

Es decir, no tienen que rendir cuentas a votantes, contribuyentes ni a la opinión pública. Ejercen el poder de un modo absoluto y medieval.

Con los oligopolios del poder económico, pierden los ciudadanos muchos de sus derechos sociales y pierde la democracia su credibilidad.

No en vano Charles Lindbloom considera a las grandes empresas enemigas de la democracia porque “se adaptan mal a la teoría y a la visión democrática. A decir verdad, no se adaptan en absoluto, recalca.

Hay que estar atentos, pues, a este fenómeno, porque la democracia sale perjudicada si continúa tan ligada a la economía de mercado.

Digamos, finalmente, que estamos asistiendo con gran pasividad a un nuevo modelo de capitalismo mucho más feroz que el que hemos tenido y al que habíamos hecho evolucionar hasta aceptar ciertas contraprestaciones sociales a favor de la sociedad. Incluso habíamos logrado alguna limitación a su expansión.

Ahora todo se tambalea. Esperemos que Europa se ponga las pilas y opere eficazmente.

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 21.12.08 | 19:48

    Pienso como tú y soy tambien de las tiendas del precio justo, como Dios manda, uno de cuyos nombres más antiguos es Justicia.


  • Comentario por sofía 20.12.08 | 12:31

    Estupendo artículo. Es cierto que el verdadero enemigo de la democracia es este nuevo capitalismo de las megaempresas que está por encima del bien y del mal, y pasa por encima de los estados y de la declaración de los derechos humanos.
    ¿Qué podemos hacer una vez que estamos alerta?
    Yo no estoy segura, pero sobre todo necesitamos una buena información como ciudadanos consumidores para hacer un boycott a las megaempresas, aunque nos cueste algún sacrificio a corto plazo.
    Por lo pronto, estas navidades todos los regalos que tenga que hacer los compraré en tiendas del comercio justo. A largo plazo, habrá que encontrar soluciones para fastidiar al gran capital que nos tiene esclavizados sin que nos demos cuenta.

Miércoles, 30 de mayo

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