El Blog de Francisco Margallo

Mutación del trabajo

07.11.08 | 10:30. Archivado en Economía
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La crisis que se ha manifestado en toda su crudeza últimamente, se viene gestamdo desde la década de los ochenta del siglo XX. Se la llamó ya crisis del sistema o de la civilización industrial.

Las consecuencias de esa crisis se ha visto reflejada en el paro masivo entre los jóvenes, en nuevas formas de pobreza y marginación social y en la consolidación de la sociedad dual de ricos y pobres. Las explicaciones que suelen darse son variadas, pero todas pasan por el problema y la naturaleza del trabajo.

Un factor muy importante a tener en cuenta es la mutación que está experimentando el proceso productivo del trabajo con las nuevas tecnologías, los hábitos de consumo y las pautas culturales que todo ello provoca. El trabajo de hoy está cambiando mucho y lo hará más en un futuro no lejano.

El pleno empleo es cada vez menos frecuente, lo que supone que hay más tiempo libre para el ocio y otras actividades culturales. En este sentido es positivo y, además es una exigencia para que haya trabajo para todos bien remunerado.

Esto de alguna manera está afectando ya de diferentes formas a todos los sectores de la sociedad: la estructura ocupacional, las formas de producción, los hábitos culturales y familiares están cambiando para bien y para mal. Sobre todo afecta a la actitud ante el trabajo, a la utilización del tiempo libre y al desarrollo de la vida personal y comunitaria.

Una reflexión detenida sobre este fenómeno exige tener en cuenta los valores clásicos sobre el trabajo que, a la vez, presentan nuevos desafíos a la acción sindical y exigen políticas distintas de empleo y también contenidos diferentes en la oferta educativa de los jóvenes.

El británico Naisbitt se ha referido a la crisis de la civilización industrial clásica y a la aparición de un orden social nuevo, para desarrollar su tesis sobre una estructura social radicalmente diferente a la actual, más participativa, menos jerarquizada y más descentralizada, más horizontal en sus relaciones, más creativa desde la base de las estructuras sociales.

Su reflexión nos sirve para posicionarnos ante la crisis económica actual y la invasión de las nuevas tecnologías, que han puesto en entredicho gran parte de nuestros valores culturales y éticos frente a las expectativas laborales, en que se basaba la sociedad del trabajo. En este momento estamos en una situación masiva de paro y la aparición de nuevas pobrezas, a las que se afana en superar el Gobierno.

Nosotros adelantamos los siguientes interrogantes: ¿Qué cambios observamos ya respecto a épocas anteriores? ¿Creemos en las instituciones políticas, sociales, culturales, educativas y productivas sobre las que se ha basado la civilización desde hace más de doscientos años?¿Qué políticas de futuro podemos proponer y llevar a la práctica, para evitar las consecuencias negativas de esta segunda revolución industrial?

Todas estas preguntas no son fáciles de responder, pero sirven para seguir investigando. Como nos recuerda Naisbitt, la manera y el método más fiable para anticipar el futuro es comprender la crisis del presente (JN. García-Nieto, La sociedad del desempleo, Cristianisme i justicia).

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El trabajo es para la Organización
Internacional del Trabajo un aspecto
definitorio de la existencia humana;
es esencial para el ejercicio de
opciones personales, para el bienestar
de la familia y la estabilidad de la
sociedad.
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"Empleo y protección social
son tus derechos, no permitas
que te los quiten".
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