La tierra nuestra libertad
Los pueblos indígenas 1
En algunas Iglesias de Brasil los pueblos indígenas están siendo una prioridad, dice el obispo Pedro Casaldáliga. En su sensibilidad pastoral lo son. Porque es la prioridad más evangélica.
Por dos motivos. Primero porque son los más pobres, como personas y como pueblo. No digo que sean los menos felices. Como personas y como pueblo tienen sobre sí la sentencia de muerte más inmediata, la muerte más lógica a partir del sistema. Estorban.
Sus tierras, su floresta, su caza, su hábitat maravilloso, este lago Tapirapé…son estímulo, cebo de la codicia de los grandes, de los poderosos, del latifundio, de las carreteras famosas, de la integración nacional, del tristísimo desarrollo (maldito sea el desarrollo en estas circunstancias mortíferas, ¿no? y del turismo.
Por esta condenación a muerte son los indios la causa más evangélica. Son los más pobres. Su sobrevivencia es a menudo cuestión de meses; dos, tres meses; una carretera que rompe, que pasa, que ataca el organismo indígena que no tiene más reservas. O un simple sarampión se puede llevar una aldea entera.
Y, en segundo lugar, son también los seres más evangélicos porque siendo los más pobres, los más pequeños, los más desamparados, son también los más libres de espíritu, los más comunitarios y los que viven más armónicamente con la naturaleza, con la tierra, con el agua, con la luz, con la fauna y con la flora.
Serían ellos, en la expresión antiquísima que actualizó “Ad Gentes” , y que a mí me ha impresionado mucho siempre, serían las “semillas del Verbo”; o, mejor, traduciendo con más precisión, “El Verbo sembrado” en estos pueblos. Uno percibe realmente que está sembrado aquí.
En la medida en que la Iglesia de Brasil, y toda la Iglesia del continente, sepan y quieran hacer las debidas renuncias y asuman evangélicamente la causa de los indios, ellos serán realmente un revulsivo para toda la Iglesia y para nuestra sociedad, y por eso mismo una poderosísima fuerza de evangelio.
Pero, claro, para asumir así la causa indígena, hay que despojarse de todo etnocentrismo pastoral, de todo colonialismo. Despojamiento que ha de ser sumamente lúcido, incluso científicamente, y quizá heroico. ¿Cómo no?, si ello implica dejar muchas cosas, pensar de otra manera, renunciar a la propia religión incluso.
Ya no es renunciar simplemente a costumbres, a modos de comer y de vestir, o de ver y de sentir. Ni siquiera se trata de renunciar sólo a las filosofías. Es renunciar incluso a la propia religión. No digo a la fe, claro…
Las Casas dijo grandes cosas muy bien dichas…Este es un santo de mi devoción al que le levantaría un monumento _aunque no haga falta_ en todas las aldeas indígenas del continente, y delante de todos los conventos de frailes misioneros y de todos los obispados, para que nos entrase por los ojos, hechos piedra y hecho grito, él Las Casas que nos avisó a tiempo y parece que sólo después de cuatro siglos hemos empezado a despertar.
Pedro Casaldáliga, obispo
Al acecho del Reino
La crisis empieza a afectar
a América LatinaLos indígenas de Colombia
se rebelan contra Uribe para
exigir tierras
El País, octubre 2008
Fray Leonardo Boff
¿Qué diría mi compadre San Francisco
a su hijo Leonardo Boff
en esta hora de probación?
Hermano Leonardo,
teólogo de la Gracia Liberadora
por el designio del Padre:
aún cuando no sea muy conforme
con el Evangelio de la libertad de los hijos de Dios
esta manera vaticana de tratar a los hermanos en la fe,
tú, hermano Leonardo,
en memoria y seguimiento
de nuestro Señor y Libertador Jesucristo
que se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz,
obedece con humor de hermano menor del Reino.
Sé, por unos días, en fecunda sementera,
teólogo del silencio del Verbo.
Comparte en profundidad el misterio de los Pobres
que no tienen voz en la Sociedad ni en la Iglesia.
Tu libro, tan temido,
ahora se ha revestido de más próximas razones.
Escucha en silencio mayor,
el grito de los oprimidos
que brota de este Continente de la muerte y de la Esperanza
y el canto nuevo que ya rompe de las aldeas indias,
de los campos y de las ciudades...
La noche va pasando
y el día se avecina.
Prepara, en esta vigilia, las vestes de la nueva luz.
El viento libre del mar de Tiberíades
y las aves evangelizadoras del monte de las bienaventuranzas
invadirán, para alegría de los Pobres,
todo el ámbito de la Iglesia de nuestro Salvador Jesús.
Paz y Bien, hermano Leonardo:
la hermandad entera te acompaña,
en la oración de la fe,
con las serenatas impacientes de la esperanza
y en la rebelde fidelidad de los adultos corresponsables
por el Reino de Dios.
Profeta escogido de tantas palabras luminosas,
sé, por un poco de tiempo, profecía callada...
...y tu corazón experimentará la perfecta alegría.
Para gloria del Padre que nos crió libres,
en la Pascua del hijo
que con su sangre nos liberó de todo cautiverio
y en la consolación del Espíritu Santo
que es el sello vivo de nuestra libertad.
Pedro Casaldáliga, obispo
Me llamarán subversivo
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia