El Blog de Francisco Margallo

Domingo: evangelio y liberación

26.10.08 | 10:31. Archivado en Evangelización
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La tierra nuestra libertad
La tierra nuestra libertad

En Sao Paulo hemos estado reunidos la Dirección Nacional y la Aseoría Ampliada de la CPT. Principalmente, para pensar la reforma agraria; para sentir lo que las bases piensan y hacen, reformando ya, transformando el Campo; para abrir mejor los lojos ante la nueva publicidad de reformas agrarias y tierras prometidas que el gobierno ha desencadenado en este año electoral.

Promete 300 mil títulos de tierra (hay 10 millones de labradores sin tierra o sin tierra suficiente en este continental Brasil). Esos títulos, en su mayoría, ya son conquistas del pueblo; serán apenas reconocidos. Son títulos de sudor y sangre. La discusión sobre la reforma agraria pasa necesariamente por la discusión de la propiedad privada, por la discusión de la entera sociedad. ¿Con qué adjetivos se quiere esa reforma agraria? Ni economicista ni bucólica, claro está. Unos la temen porque podría estorbar el camino al socialismo. Otros, porque lo sienten como un camino al socialismo, inevitablemente.

¿Como la siente y la quiere el campesino?

El profesor José Martins nos recordaba: "no siempre la historia es insurreccional y nunca es mágica". La Reforma Agraria no es un acto institucional, decía alguien. "La gran transformación social acontece a nivel local o no acontece". Lo que no significa que no se deba preparar, localmente, la gran transformación global. La Revolución se hace revolucionando. El capitalismo nunca hará, sin suicidarse, una reforma que sea para el bien real de la mayoría. Hará reformismo agrarios.

La CPT (Comisión Pastoral de la Tierra), en todo caso, apoyará sólo aquella propuesta de reforma agraria:
_en que el propio pueblo labrador pueda opinar, decidir y actuar;
_de modo organizado (a través del sindicato o de la oposición sindical y de esas otras mil formas de organización que el pueblo inventa);
_en orden a una transformación estructural de la sociedad; en orden, pues, a una alternativa socialista, basileña, latinoamericana;
_que tienda a "rescatar" la tierra para el pueblo labrador y que rescate también el alma campesina y su modo de existencia y de convivencia, su cultura, su religiosidad, su ritmo humano. Sin ruralismos utópicos pero también sin fatalismos urbanos y mecanicistas.

En Ceará se creó el "Catastro de la tierra de Dios", verdadera notaría de la tierra del pueblo. Una reforma agraria sólo puede arrancar de la tierra: de las bases populares del campo. Pero será para toda la humana ciudad. No basta ya sólo la "alianza campesina-obrera" sino el bloque hermano popular campo-ciudad. La gran clase popular, politizada, organizada, conmilitante. La democracia del pueblo, que es la única verdadera democracia. Despacito y con mucho realiamo y con mayor esperanza, un día será; va siendo. A ritmo de azada, a ritmo de máquina, a ritmo de pueblo. Y al gratuito sorprendente ritmo del Reino de Dios.
(ERF, 132)
La Reforma Agraria no es una "cuestión de conciencia. Decír eso sería como decir que la política, la economía, la administración pública fuesen problema de conciencia individual. Es un problema de justicia objetiva, de derechos humanos. No depende de lo que yo piense o de lo que me dicte mi conciencia. Es un asunto objetivo.

La tierra es de todos y para todos. El pueblo lo sabe muy bien. La propiedad privada no es un bien supremo inalienable. Eso la encíclica "Populorun Progressio", de Pablo VI, lo proclamó explícitamente. Si no entendemos esto no hay posibilidad de convivir con este mundo que camina,y, a mi modo de ver, tampoco hay posibilidad de respetar las exigencias del Evangelio.

Yo exijo simplemente democracia, justicis, libertad, es decir, socialización, que es la palabra que mejor puede traducir la "hermandad". Pero no soy yo, es Dios quien la exige. La frase de una mujer de Riberano Bonito, que me ha impresionado lo expresa muy bien: "La gloria del Padre es así, nadie más alto, nadie más bajo". Ahí está toda la teología de la justicia social, de la socialización, de la fraternidad humana.
P. Casaldáliga
Al acecho del Reino

Si Cristo es
la riqueza
de los pobres.

¿porqué no es
la pobreza
de los ricos
_para ser
la hermandad
de todos?
ERF, 135


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