La ONU presente y futuro
Ante una concentración de poder sin precedentes,en Nueva York, 155 jefes de Estado y de Gobierno acudieron a la Cumbre del Milenio, convocada por la Organización de Naciones Unidas. El secretario general de entonces, Kofi Annan, (año 2000), no calculó bien lo que decía: que la organización por él presidida fuera el árbitro de la globalización.
Según él, la globalización prometía un crecimiento económico inusitado en el planeta y, en su razonamiento y buenas intenciones, esto permitiría sacar de la extrema pobreza a los más de 1200 millones de personas que viven hoy con menos de un dolar diario. Pero la globalización o el neoliberalismo, que es lo mismo, carecen de normas sociales y de sentimientos humanos, por lo que la justa petición de K. Annan, tendente a que los más ricos sean menos ricos y todos los pobres menos pobres, cayó en saco roto. ¿Por que?
Simplemente, porque los principales mandatarios de dicha organización (Estados Unidos, Unión Europea etc.),de cuya decisión dependía el asentimiento, eran los más interesados en que sus riquezas siguieran creciendo sin tener en cuenta el equitativo reparto con el Tercer Mundo que el secretario general pretendía.
La globalización o el
neoliberalismo, que es lo
mismo, carecen de normas sociales
y de sentimientos humanos
Con lo que el futuro mejor para la humanidad, por el que abogaban la ONU y la UNESCO quedaría sepultado por la losa del presente. Es verdad que la vida va hacia adelante, que vivir es ir hacia el futuro, pero el futuro es siempre problemático, no se puede hacer pie en él y los pragmáticos de la economía global, aunque también naveguen hacia él, tienen su mirada y punto de apoyo en el presente. El futuro puede ser muchas cosas que no les ofrecen la garantía que encuentran en el presente continuo, al que se aferran con todas sus fuerzas.
Este presente hoy día son dos formas de vida, dos mundos distintos, el de los pobres, que es mayoritario, y el de los ricos, una minoría privilegiada que acapara para sí lo que es de todos. De ahí que J. Saramago diga que globalización y derechos humanos son incompatibles. Y sin que afirme que exista una conspiración al respecto, nos advierte que, "si no tenemos cuidado, el ratón de la globalización devorará el de los derechos humanos".
El papel de la ONU es el de navegar entre estos dos mundos, por eso trata de crear, incensantemente, lazos de unión entre ellos. En este sentido, ha elaborado un
José Saramago ha
llegado a decir que
globalización y
derechos humanos
son incompatibles
programa de acción sobre una Cultura de Paz a promover en este milenio. Uno de sus artículos recoge el conjunto de valores, actitudes y comportamientos que la hagan posible. He aquí algunos de los que cree más urgentes: el respeto a la vida, el fin de la violencia y la promoción y práctica de la no violencia mediante la educación, el diálogo y la cooperación; el respeto y promoción de los derechos humanos y libertades fundamentales...
...El compromiso por un arreglo pacífico de los conflictos; el respeto y la promoción del derecho al desarrollo; el fomento de la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres; la adhesión a los principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia, diversidad cultural y entendimiento a todos los niveles de la sociedad y entre las naciones.
Bonito propgrama, pero creo que ni la ONU ni sus mandatarios están capacitados actualmente para llegar a acuerdos que permitan ponerlo en práctica. Con un poco de humor, el entendimiento entre ellos lo veo reflejado en el conocido diálogo en el que el ciego le pregunta al tullido: ¿Cómo anda usted? Y el tullido responde: Como usted ve, amigo. (Francisco Margallo: La Onu, presente y futuro, en la Opinión de Málaga 7 de septiembre de 2000).
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia