El Blog de Francisco Margallo

Decencia social

13.10.08 | 10:00. Archivado en Justicia social
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Decencia social

Con la seguridad y la libertad que dan los años vividos plenamente, dos intelectuales ibéricos muy comprometidos socialmente, José Luis Sampedro y José Saramago, se han rebelado repetidamente contra las injusticias que padece nuestro mundo, agravadas hoy por la globalización y la tiranía del mercado.

El premio Nobel de literatura se ha referido al Mayo francés del 68, en que se pidió un cambio radical en el mundo, para concluir que nada ha cambiado. Está colmado de razón, porque nada significativo ha sucedido que mejore la situación de la humanidad en su conjunto. Al contrario, la pobreza ha aumentado en el Tercer Mundo, y en la Europa del Este, mientras la riqueza ha crecido desmesuradamente en los países industrializados. Un crecimiento que representa un agravio a los derechos humanos y a la justicia social, que quiere justificarse en la competencia que la globalización social fomenta.

No es de recibo permanecer pasivos, si esto sigue así o si se agrava, cosa que está sucediendo hoy, habiendo como hay para que todos los ciudadanos del mundo puedan vivir con dignidad. Bastaría con un reparto equitativo del trabajo y la producción guiados más por la solidaridad que por la competencia. Los que creemos en la utopía de un mundo de todos, con las mismas oportunidades, no nos sometemos a las leyes salvajes de la globalización, que hacen inviables unas relaciones universales de igualdad entre todos los pueblos. No aceptamos que algunos países no cuenten en el organigrama mundial, porque no pueden competir.

Bien visto el tan cacareado fenómeno de la globalización no es nada original: es simplemente la nueva careta que el capitalismo se ha puesto, para imponer a los Estados sus leyes en todos los órdenes, en lo económico, lo político,( es él quien gobierna), en lo cultural, en todo lleva la voz cantante. Su táctica ahora es presentarse como inevitable y fomentar la sumisión y resignación. Sería catastrófico aceptar su mensaje para los países pobres, porque eso sería quedar condenados a vivir en agonía permanente, que es peor que morir. Si queremos un mínimo de decencia social no podemos aceptar las leyes de la globalización.

Frente a este capitalismo salvaje sin rostro humano hay que fomentar el espíritu crítico de la realidad y cultivar el socialismo solidario, devolviéndole su originalidad, que, por cierto, va en consonancia con el espíritu y la letra del Evangelio. La decencia social implica corregir desigualdades en todos los órdenes y educar para la igualdad en derechos y deberes. Evidentemente los ciudadanos de a pie tenemos mucho que decir y hacer para que esto pueda hacerse realidad algún día.

4 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por miguel ángel 13.10.08 | 22:58

    En la respuesta que das a David Israel te retratas Paco. ¿Que hay gente en el socialismo que no encajan en tu idea socialista? Pues que se vayan por el bien del socialismo. Pero resulta que la idea del socialismo, al uso, es que es una agrupación de ayudas mutuas,nunca mejor dicho. Pero hombre entonces no te empecines en la palabreja que no dice nada. Habla de humanismo cristiano que no tiene nada que ver con el socialismo que conocemos.

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 13.10.08 | 20:06

    Todos los que muestren ese rostro del socialismo que criticas con toda razón, José Manuel, tienen que abandonar el socialismo en bien de este mismo. Desde luego el que Pablo Iglesias imaginó no es el que muchos socialistas nos ofrecen. Haces bien al socialismo haciendo esta crítica. Yo, en cambio, prefiero mostrar las excelencias del socialismo sobre el neoliberalismo, para que el que quiera ser socialista lo sea como Dios y Pablo Iglesias, ese santo que nunca será canonizado, quieren que sea.

  • Comentario por David Israel 13.10.08 | 18:33

    Bueno; ahora sí se lee.
    Habrá sido un error a la hora de insertar el artículo.

    Y analizando muy brevemente algo del artículo, hay que decir que cuan lejos estamos de un socialismo solidario de rostro parecido al evangelio. Estamos tan lejos como que el socialismo que "pulula" por ahí, es -amigo Margallo- ese capitalismo salvaje que intentas criticar.

    ¿Datos? A montones. Desde esos cantantes que viven del canon y alguno hasta de las subvenciones destinadas a ONG´S hasta políticos como ese que acaba de decir que nunca había ganado más dinero y trabajado menos.


  • Comentario por David Israel 11.10.08 | 10:39

    No se lee el blog: Decencia social.


Miércoles, 30 de mayo

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Hemeroteca

Sindicación