
En la década de los años ochenta escribía Don Pedro Casaldáliga: Muchos se preguntan, sobre Nicaragua y su futuro con el fantasma del Marxismo delante de los ojos. Bastantes preguntas que se me han hecho en torno a mi visita a Nicaragua venían tropezando en los pliegues de ese fantasma. Sandinismo y comunismo serían simplistamente una misma cosa, el marxismo sería una perversidad radical, se puede prescindir de la Historia...Qué va a ser de Nicaragua "comunista", se preguntan los pusilánimes.
En diciembre de 1985 el "Jornal do Brasil" publicaba una encuesta sobre "El Marxismo y la Fe Cristiana". Tres preguntas. Yo respondía también, dice D. Pedro, y me parece oportuno reproducir aquí mis respuestas,, para amigos cristianos o marsxistas, que con o sin fantasmas, me pueden preguntar sobre su fe, desde su militancia.
Quiero antes recordar lo que decía a las Comunidades Cristianas de Base aquel agnóstico integérrimo y carismático alcalde de Madrid D. Enrique Tierno Galván. "Dios no abandona nunca a un buen marxista. Añadiendo por mi cuenta, que la Historia siempre le sale al paso a un buen cristiano.
1. La fe cristiana, ¿es compatible con el marxismo?
_Un cristiano puede ser también marxista, a mi entender, siempre que no haga del marxismo su filosofía de vida y utilice, relativizados, los análisis y prospectos marxistas, relativos y provisorios como todas las contribuciones del pensamiento y las ciencias humanas.
Otros pensamientos y ciencias_así relativizados_fueron y son considerados, por la Iglesia compatibles con la fe cristiana.
2. ¿Cuáles son las contribuciones recíprocas?.
_El marxismo le proporciona al cristiano que no quiera huir del suelo histórico un instrumental de análisis de la realidad socieconómica, no sustituido hasta hoy por otros instrumentos mejores;
_en lo que se refiere al mecanismo interno del capitalismo como explotación sistemática del hombre por el hombre, del trabajo por el capital, de la necesidad por el lucro;
_en lo que se refiere a la real existencia de las clases sociales y a la lucha (o conflicto)entre ellas.
El marxismo le presenta al cristiano la vida como dialéctica y la historia como tarea temporal ineludible y controlable, como un proceso de esfuerzos colectivos. No todo es simplemente providencia y don.
La fe cristiana, a su vez, puede proporcionar al marxista prospectivas y respuestas últimas:
_la complejidad del ser humano, que es tambien, mujer, etnia, cultura, gratuidad, espíritu...; la apertura a la trascendencia. Dios está ahí, buscado, buscándonos;_y la apertura a la escatología, como la esperanza de la sobrevivencia personal y no solamente de una diluida continuidad en la corriente de la historia.
Un marxista no deja de ser, ante todo, una persona, aun siéndolo en sociedad. La muerte no deja de ser la pregunta más exigente de la vida, también para un marxista.
Yendo hacia Nicaragua, me encontré en el aeropuerto de Panamá, con el patriarca Prestes. Aunque nos veíamos por primera vez, nos abrazamos como viejos amigos. El, al despedirnos, me dijo: "Don Pedro, su cristianismo y mi comunismo son la misma cosa".
Yo podía haberle respomdido evidentemente que sí y que no. Sí, porque su comunismo y mi cristianismo son la causa de toda una vida, voluntad y compromiso de servir ambos al Pueblo y transformar radicalmente la sociedad. No, porque mi cristianismo, además de ser una causa y compromiso, es revelación y gracia. Puedo caminar con Marx como compañero, pero "el Camino", para mí es Jesucristo.
3. La Iglesia ha sido acusada durante siglos de institución totalitaria; acusación que hoy se hace al comunismo. ¿Cómo ambos pueden caminar en sentido democrático?
_El teólogo Gustavo Gutiérrez sugiere contestar críticamente ciertos socialismos históricos con los libros de Marx en la mano, porque él no pretendió engendrar dictaduras.
La mejor manera de contestar también los totalitarismos de la Iglesia es con el Evangelio de Jesús en la mano.
Frente a cualquier totalitarismo hay que estimular la participación efectiva del Pueblo en la gestación del Estado y en sus funciones, en la vida de la Iglesia y en sus ministerios. Como pretendemos un socialismo de rostro humano, queremos también una Iglesia de rostro popular. Yo no pido que la Iglesia sea una democracia;exijo que sea más: ¡una comunidad fraterna!
P. Casaldáliga, obispo
Al acecho del reino
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Si la justiia en la sociedad es el primer mandamiento,
la libertad es el segundo semejante al primero.
Descenralizar el poder del partido y de las curias.
Tornar la autoridad servicio.
Crear mecanismos que controlen el poder del Estado
y que mantengan evangélicas estructuras eclesiásticas.
(Ibid.)
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Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia