Los sectores público y privado, a que hacíamos referencia en el artículo anterior del día …vienen a ser como quienes se domicilian en territorios propios y excluyentes con fronteras muy definidas. Y es que lo característico de la dinámica del sector es actuar en escalas binarias: lo público o lo privado. Su lógica, como decíamos, es excluyente “ya que lo que es local no es global, lo que es del centro escolar no es del regional; lo que es privado no es público; lo que es aprendizaje no es educación”.
Pero en los últimos años se han desestabilizado estas dinámicas sectoriales en todos los ámbitos de la realidad. Así en el ámbito social ya no es posible la escala individual, grupal o colectiva. La sicología evolutiva ha renunciado también a estas dinámicas excluyentes “al reconocer en el niño y en la niña simultáneamente el agente que actúa; el actor que representa y al autor que decide”.
La gestión educativa reconoce formas mixtas que se caracterizan por domiciliarse a la vez en ambos territorios. Y las políticas educativas reconocen la imposibilidad de delimitar lo local, lo autonómico, lo nacional y lo europeo; decae asimismo la distribución de aprendizajes y valores incompatibles entre sí.
Al plantear lo público y lo privado, la política educativa tiene que tener en cuenta la desestabilización que no sólo afecta a la educación, sino a todas las esferas de la vida real. La dinámica divisoria entre lo público y lo privado se está trasformando hoy en dinámicas de conexiones:“La primera se sustenta sobre la diferenciación de competencias, la segunda sobre la imbricación entre ellas; mientras la primera establece jerarquías entre las escalas, la segunda se preocupa por la implicación entre ellas”.
Lo público y lo privado “se interafectan mutuamente”. En el ámbito educativo todo es transfronterizo; nada hay orgánico que no sea psíquico; nada es nacional que no sea regional, nada es local que no sea global; nada puede aprenderse si no es a la vez educativo. “Todo está aglomerado y entramado en sistemas multiescalares y conectivos”. Lo que hay que hacer es saber lo que hay de social en lo individual y viceversa, lo que hay de internacional en lo local, lo que hay de valor en el aprendizaje de instrumentos. “Todo anida en todo”.
La esencia de la educación es ser tutor de conexiones y de vínculos. En lugar de separar las escalas y establecer jerarquías, la educación ha de vincularlas y conectar los aprendizajes instrumentales con la educación en valores; conectar el aula con el taller; el centro escolar con la calle del barrio. “La preeminencia de una escala sobre las otras dependen en gran medida de la opción ideológica: los comunitaristas enfatizarán la centralidad de la comunidad y los liberales la del individuo; los socialdemócratas enfatizarán lo nacional-estatal y los liberales las células individuales”.
La cuestión hoy es saber si se mantienen o no la dinámica de las escalas excluyentes o las conexiones entre lo público y lo privado. Sin duda es a esta última opción a la que corresponde la garantía de los derechos humanos y la capacidad de universalizar el bien común de la sociedad.
En nuestro país “la educación ha estado confiscada por la enseñanza como aprendizaje de conocimientos, habilidades e instrumentales en función de la competencia en una determinada sociedad”. Y así se asignó la educación a lo privado, es decir, a la familia y a la Iglesia, y la enseñanza a lo público, a la escuela y el Estado. Lo que resulta insostenible por la imposibilidad de mantener una formación sin educación. Cuestiona asimismo la finalidad de la educación, que es proporcionar los instrumentos para poderse mover en el mundo siempre complejo.
“Este concepto de educación se compadece mal con la asignación de responsabilidades por sectores, más bien requiere las sinergias entre las familias y las escuelas, entre las administraciones estatales y las iniciativas sociales”. En definitiva, la educación lleva anejas múltiples operaciones sobre saber hacer, saber ser y saber convivir solidariamente en la sociedad.
Resumiendo diríamos que el mundo educativo está en pleno cambio y esto exige cambios también en la manera de concebirlo y gestionarlo. La decisión que tomaron en su día las órdenes religiosas de resituarse en el interior de este mundo, se requiere hoy para discernir los nuevos escenarios que él ha generado y está demandando. Y políticamente “es necesario pasar de la preocupación por el poder a la responsabilidad ante los bienes comunes”.
Ver Joaquín García Roca, en “Público y Privado en el Ámbito Educativo, Éxodo nº 94, Madrid Tl 91 447 23 60; Blog de Francisco Margallo, en periodista digital.com (Despedida al cardeanal Cañizares día 19-7.08; Educación ciudadana en el Vaticano II el 21-5-08)
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia